Pathfinder: Nightstorm (IV)

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19/05/2019. DJ (Juan), Leo (Hanka), Scott (Kravin), JC (Karil), Sento (Englier)


Nada claro estaba eso de meterse a buscar a Amarrabati en una zona llena de gente con una enfermedad contagiosa mortal incurable, así que Englier propuso dar un par de monedas a algún mendigo para que fuera a decirle a Amarrabati que saliera, propuesta que no prosperó y por la que recibió no pocas críticas.

Tras buscar otras opciones, descubrieron que un carro llevaba regularmente avituallamiento a la colonia de enfermos, así que localizaron al carretero y le ofrecieron dinero por llevar una nota a Amarrabati. Como era de esperar, no podía ser tan fácil, el cochero nunca veía a los enfermos, él llegaba al punto de entrega en medio del bosque, dejaba el carro, se iba un rato, y cuando volvía ya estaba vacío. Una buena medida de seguridad que no había impedido que más de un carretero muriera en los últimos tiempos.

Como no estaba muy clara la solución del carretero, finalmente decidieron hacer ellos de carreteros, como única compensación, el carretero le debería un favor a Karil, algún día se presentaría en su puerta y se lo pediría.

Lo primero que hizo Hanka al llegar al carro fue revisar la mercancía, según ella para comprobar que se correspondía con los alimentos que habían dicho, pero no engañó a nadie, estaba mirando a ver si había algo de valor, y lo sabemos.

Llegó la noche, el campamento estaba a dos días en carro, así que sacaron las mantas y se echaron a dormir, Englier haría la primera guardia. Solo Karil y Kravin se despertaron antes de ser asesinados, para Hanka fue tarde.

Karil se despertó con una daga acercándose a su ojo, pero fue lo suficientemente rápido para golpear al atacante, dejarlo atontado y acabar con él, justo a tiempo para dar una poción a Hanka y recuperarla para el mundo de los vivos.

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La reacción de Hanka fue la esperada, convertir a su atacante en un alfiletero. Mientras, Englier seguía su particular combate con uno de los atacantes, en el que no estaba claro quién llevaba la iniciativa o quién iba ganando, había momentos en los que incluso parecía un teatrillo. El enemigo de Englier estaba más pendiente de la evolución de sus compañeros que de su propio combate, y cuando vio que todos habían caído se tomó una pastilla y se suicidó.

Los atacantes eran ninjas ¡eran kirtantas!, y ya era la tercera vez que nos atacaban, esta vez eran más poderosos, además iban armados con dagas mágicas de marchitación, lo que explicaba lo heridos que habían quedado Hanka y Kravin, quien había perdido incluso parte de su fuerza y de su constitución.

Todos fueron a Englier en busca de curación, pero no pudo ser, por lo visto desde que están en estas tierras, Englier tiene algún tipo de problema con sus poderes, pero aun así hizo lo que pudo haciendo primeros auxilios a todos los heridos.

Pasada la noche había que decidir, dos compañeros estaban demasiado heridos para continuar, así que Englier propuso regresar y volver a intentarlo más adelante, cuando todos estuvieran recuperados. Karil se encontraba bien, y quería continuar, además estaba convencido de que los ataques kirtantas iban a continuar, así que lo mejor era finalizar la misión lo antes posible.

Finalmente se les ocurrió dividir el grupo, la carreta era muy lenta, así que Hanka y Kravin tenían tiempo de ir a la ciudad, curarse y regresar rápidamente, y así lo hicieron, con una donación de Hanka en el templo de 150 mo, quedaron totalmente recuperados, incluso se llevaron pociones de curar heridas moderadas, restauración,…

Antes de llegar la noche ya estaban de regreso, justo cuando llegaban al claro en el que había que dejar la carreta. Englier clavó con su maza una nota para Amarrabati en la carreta, pero Karil pensó que no era suficiente, así que en lugar de alejarse a una distancia segura, se quedó al lado del carro. Englier no quiso dejarlo solo, así que se quedó con él. Hanka y Kravin se alejaron lo suficiente para no correr riesgos.

Con la llegada de los primeros enfermos a por las mercancías, Karil consigue que uno haga de mensajero y le diga a Amarrabati que se acerque para conversar con él, pero Amarrabati prefiere que nos acerquemos nosotros, así que Karil y Englier van al poblado.

Amarrabati era reticente a dar el yantra del ritual a unos extranjeros, es demasiado poderoso, pero cuando Karil le contó que los kirtanta iban tras ellos, Amarrabati cambió de opinión, los kirtanta son el mal, y si trataban de impedir que compartiera el yantra con esos aventureros, es que ibaa en contra de sus intereses, de modo que accedió a enseñar el yantra.

Comenzó a dibujarlo mientras les contaba lo malvada que es la secta de asesinos kirtanta, el desconocimiento general de quién es su líder, de habilidad que tienen para hacerse pasar por otras personas, HACERSE PASAR POR OTRAS PERSONAS,… ¡ENGLIER!

Englier golpeó con su maza a Amarrabati acabando con su vida, pero no fue lo suficientemente rápido para acabar con Karil, aunque por poco, porque en medio del combate Karil quedó atontado, justo en el momento en el que llegaban a la carrera Hanka y Kravin, quienes al ver enfrentados a Englier y Karil se quedaron estupefactos, algo que Englier aprovechó para gritar “Karil se ha vuelto loco, ha matado a Amarrabati!”

Hanka fue engañada y disparó a Karil, por suerte estaba muy lejos y no le hizo daño, Kravin estuvo más avispado, vio que algo fallaba y entretuvo a Englier hasta que Karil se recuperó del atontamiento y lo mató. Tras morir el cuerpo de Englier comenzó a perder sus rasgos y su color, convirtiéndose en una especie de monigote gris.

Nadie esperaba que las pociones compradas por Hanka fueran usadas tan pronto, pero seguro que Amarrabati aún está agradecido por su previsión. Tras tomar la poción, una vez recuperado, les contó que el cuerpo de su amigo aún era recuperable, los kirtanta suelen guardar los cuerpos de sus víctimas por si necesitan hacer más copias. Les dio el yantra, asegurándoles que una vez lo usaran ya no lo recordarían más) y les deseó suerte en su aventura.

Volvieron directamente a la posada donde sufrieron el ataque de los kirtanta, allí encontraron escondido el cuerpo de Enlier, lo llevaron al templo de curación, imploraron ayuda a los monjes, persuadiéndolos al hablar de sus buenas obras, su buen corazón, su deseo de ayudar a la ciudad, de su segura voluntad de acabar con los kirtanta para siempre en cuanto resucitara, además dieron 20.000 mo para los habituales gastos del monasterio y Englier volvió, pero su estancia en el más allá había pasado factura, ya no era un vengador.

cahetar-geerTodo estaba listo, Chaetar Gee nos esperaba en otra parte del templo para empezar el ritual que abriría las puertas al lugar donde se encuentran los kirtantas, era como si ellos tuvieran una llave para pasar de un lado al otro y nosotros fuéramos a forzar la cerradura con el ritual. Pero cuando íbamos a comenzar, Chaetar vio la sábana del Rey mendigo y nos dijo que con eso no había suficiente, necesitábamos allí al Rey de los mendigos.

Volvimos al palacio de los mendigos, Englier y Kravin se quedan fuera con las armas mientras el resto trataba de convencer al Rey para que fuera al templo y ayudara en el ritual. Otra vez nada funcionaba, hasta que hablamos de los kirtanta y del riesgo que podía estar corriendo su vida. Este avisó provocó terror en el Rey, quien convocó a todas sus tropas, apareciendo un número increíble de mendigos procedentes de todos los rincones de la ciudad.

Cuando creían que habían fracasado, se les ocurrió que se podría ir hasta el templo por las alcantarillas, disminuyendo el riesgo del monarca, y esta treta funciona. Se pusieron en camino llegando rápidamente al templo, dónde al verlos Chaetar comenzó a gritar “ahora sí, ahora sí, esta fue justo mi visión”.

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Englier comenzó a sospechar de Chaetar, así que detectó el mal, encontrándolo, pero no en Chaetar, en cuatro extremos de la sala, rodeándolos. En ese momento en cada punto se abre un agujero en el aire, desciende una cuerda y por cada una de ellas desciende una especie de golem, unos golem con alma.

Karil no se lo piensa y golpea a uno de ellos, lo que casi le cuesta la mano, porque eran durísimos. Por suerte no respondieron ni atacaron al resto, se quedaron mirando mientras Kanka terminaba el yantra.

Un portal se abrió sobre nosotros cerrando el domo (que flotaba en el aire), y todos atravesamos el portal (algunos con la ayuda de la varita de Englier). Arriba nos encontramos con una especie de residencia y en ella una diosa, Kali, pero una Kali con las facciones de Irila Kaze, por fin la habíamos encontrado.

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Un aura maligna inconmensurable brotaba de Irila, toda la sala rezumaba magia, excepto un círculo a su alrededor, tenía un hechizo de anular magia protegiéndola. Al verla vimos a que se debía ese aumento de la religiosidad de los kirtantas del que habíamos oído rumores, estaba claro que ella tenía algo que ver.

Sin casi darnos tiempo a reaccionar lanzó un muro de sonido, solo atravesarlo para poderla atacar ya era toda una hazaña. El combate pronto vimos que estaba totalmente descompensado, nada podíamos hacer contra ella, las flechas no le daban, los golpes apenas le hacían daño, su cuerpo era metálico, como de adamantium, y cuando golpeaba,.. Cuando golpeaba sabías perfectamente que con suerte solo serías capaz de resistir dos golpes más, había que salir de allí, y rápido, pero ya eran las 21:00 y la huida habría que dejarla para otro día.

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