Cinco de Septiembre de 2011.
Como buenos peregrinos nos dirigimos a la estación de autobuses. Viene a despedirnos el gran Ogro, ahora socio fundador de la Hermandad de la Plancha. Lloramos poco y nos abrazamos menos, ya que la estación estaba concurrida esa mañana .

El viaje de ida hasta la calle Laurel transcurre sin pena ni gloria, con las paradas obligatorias por ley. Paradas que se aprovechan para que todo el gentío del autobús baje y se apiñe en dos metros cuadrados a fumar a escasos 15 metros de un gasolinero preocupado. Aprovechamos para mover el bigote y tomar algún que otro helado mientras comentamos viejas glorias editoriales de ciencia ficción.
Con estas, llegamos a Logroño y finalmente localizamos un albergue. El municipal. Para nuestra sorpresa, nos sueltan a lo loco en una habitación con unas 20 literas y 40 veteranos, pero no hay miedo en sus miradas, y es que de momento, somos desconocidos este año y en estas etapas. Leer el resto de esta entrada »



La última vez que escribí estas líneas, la nave en la que viajábamos se encontraba en caída libre después de un ataque, no había esperanza de sobrevivir, nadie tenía una idea de como salir de aquello, sólo quedaba rezar:
