El Anillo Único (XVII) – La Torre del Elfo (II)


The_One_Ring

26/04/2020. Hans (JC), Blain (Scott), Delileron (Germán), Eyvindir (Sirvent), Ostag (Sento).


14 de septiembre de 2947

Tras el primer reconocimiento de la Torre del Elfo nos percatamos de que la fortaleza era más grande de lo que pensábamos en un principio, teníamos que explorarla mejor por si hubiera gente escondida o prisioneros que pudieran verse afectados cuando destruyeramos las armas.

La exploración esta vez no fue tan sigilosa, el especialista estaba bastante tocado y además no sabíamos cuánto tiempo tendríamos antes de que empezara a aparecer gente por allí. La sala siguiente había sido utilizada como barracones, pero no por orcos sino por humanos. Lo que más llamaba la atención era un derrumbe en el techo de una de las salas que permitía ver el techo de la planta superior. La fortaleza estaba en peor estado del que esperábamos, un entrada rápida o un mal golpe podría haber desplomado lo que quedaba de techo.

Subimos por unas escaleras parando al final, un ruido nos avisaba de que alguien se encontraba al otro lado. Abrimos y encontramos un hombre tratando de quemar unos papeles, Hans habló con él, viendo que la conversación no iba a llegar a ningún sitio, simplemente la mantuvo a fin de distraerlo mientras Ostag se abalanzaba con su lanza. Entre los papeles encontramos acuerdos comerciales con la ciudad de Toft para conseguir armas (arcos, espadas, picas, escudos,…) acuerdos de avituallamiento, etc. Por las cantidades se podía deducir que alguien estaba preparando una fuerza de 150 personas, lo que no podíamos deducir era el destino de esa fuerza.

Nos dirigimos hacia el otro edificio, en la plaza que había entre ellos se veían muchas marcas de movimiento de cargamento pesado, rodadas de carros muy cargados provenientes del sur que depositaron material en el edificio que acabábamos de abandonar y huellas de otros carros más pequeños rodeados de mucha gente que partían hacia el Este.

El otro edificio tenía su puerta custodiada por dos guerreros, por suerte también uno de sus laterales estaba medio derruido, oportunidad que Delileron aprovechó para mirar en el interior sin ser detectado, era un taller, posiblemente de papel, pergaminos o algo similar.

Confiados por los anteriores combates decidimos atacar de frente, y por suerte el resultado fue muy bueno, Eyvindir acabó de un flechazo con uno de ellos y Delileron de un lanzazo con el otro.

Al entrar no vimos nada que no hubiéramos visto desde fuera, a excepción del cabreo de Blain por llegar tarde a todos los combates. Para que no volviera a suceder se autonombró explorador y avanzó el primero al interior del edificio. 

Llegamos a una sala, posiblemente las antiguas cocinas, en cuyo suelo habían cuatro cadáveres de personas, dos hombres y dos mujeres, portaban ropajes de gente del bosque. En otra habitación encontramos otros dos cadáveres, posiblemente dos de sus compañeros, junto a ellos un soldado de la guarnición del que sobresalía una daga de su estómago. Pese a la gravedad de la herida el soldado seguía vivo, así que Hans le realizó unas misteriosas curas con un sorprendente éxito.

Según nos pudo contar el hombre, había sido apuñalado por el capitán Tarik al negarse a matar más esclavos cuando la guardia partió hacia Fernbridge (campamento avanzado de Dol Guldur) para llevar el cargamento de armas a los soldados allí guarecidos. La guardia consistía en un centenar de soldados y nos llevarían solo unas horas de ventaja.

El registro del complejo finalizó sin encontrar más soldados, pero no nos podíamos ir de allí sin subir a la torre, estaba claro que las vistas tenían que ser impresionantes, así que allá fuimos, y no nos vino mal, gracias a eso pudimos ver a una distancia de medio día de camino, una columna polvo provocada por de personas a caballo desplazándose hacia el bosque, al mirar hacia el sur no vimos Dol-Guldur, pero si la ciudad de Toft, y desde allí una columna de polvo muy grande levantada por un grupo de gente a caballo que se acercaba a la fortaleza, éstos también se encontraban a medio día de camino.

A fin de camuflar nuestra incursión, decidimos desnudar a los soldados que habíamos abatido y poner sus cuerpos con los de los hombres de los bosques ejecutados, con suerte pensarían que habían desertado.

Poco más podíamos hacer allí, había que volver a casa de Radagast y esta vez nos tocaría cargar con un herido, así que mínimo nos costaría 6-7 días, pero ya eran las ocho y la partida del domingo ya llegaba a su fin…

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