Pathfinder: Nightstorm (II)

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24/03/2019. Pathfinder. Juan (DJ), Alan (Marvin), Scott (Kravin), JC (Karil), Sento (Englier)


Pues sí, llegó el momento de visitar el templo, pese a no estar dedicado al dios correcto.

Se trataba de un lugar muy curioso, todo el edificio brillaba, sobre todo el domo, los alrededores estaban inundados de flores, algunas de ellas floreciendo fuera de época, había magia por todas partes.

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Un escarabajo maligno se cruzó en el camino de Englier, quien sin dudarlo procedió a eliminarlo, lo que tuvo no pocas consecuencias, ya que un monje, un tanto pesado, se empeña que tiene que lavarlo para purgarlo, así que mete a Englier varias veces en una fuente purificadora. Tras varios intercambios dialécticos sobre la capacidad de detectar el mal de cada uno de ellos, y sobre la existencia de los dioses, que fue la más peliaguda, ya que estos herejes no creen en los dioses porque están convencidos de que ese pensamiento les limita, por fin consigue convencer al iluminado plasta de que ya está libre de mal y lo deja tranquilo.

Mientras tanto, y aguantando las risas, Hanka se dedicó a hablar con mujeres del templo, que por sus opiniones parecían sufragistas traídas de otros mundos y épocas, no paraban de hablar de cómo controlar la ciudad desde la sombra.

Por fin entramos en el templete del conocimiento, pese a los andamios y el aspecto de estar en obras, estaba lleno de gente paseando. Habían un montón de estatuas y del techo caía una lluvia de pétalos de flores. Los seguidores, por llamarlos de alguna manera, dejaban ofrendas en las estatuas, que al fijarnos vimos que había de dos tipos, siendo las exteriores más humanoides que las del interior, donde podías encontrar por ejemplo hombres muy musculosos con cabezas de elefante. Lo más curioso era que a esas estatuas menos humanoides nadie les hacía ofrendas.

Kravin, que se había empeñado en quedarse en la pensión, recibió a un mensajero, le comunicó que su señor quería vernos en el templo, pero como todos los demás ya estaban allí, se dirigió él solo con el mensajero al templo. Camino al templo el mensajero le contó que su señor quería informarnos de que tenía conocimiento de que nos encontrábamos en una misión muy importante contra el mal y que lo que decidiéramos en esos momentos marcaría el futuro. Fue pronunciar esas palabras y recibir una flecha en el pecho.

Volaba la flecha en dirección al peso del mensajero y en el templo cuatro golems con forma de ganetra se echan encima de los que allí se encontraban.

Por un lado teníamos a Kravin enfrentándose a tres asesinos que le cortaban el paso, por el otro cuatro golems emitiendo un grito de furia que dejó sordos a la mitad del grupo, junto a unos arqueros que curiosamente solo disparaban flechas hasta que acertaban una. Englier se llevó un trompazo y un cornazo, el seguidor que se encontraba a nuestro lado cayó fulminado por una flecha, y mientras Kravin ponía en fuga a los asesinos con un cono de hielo y algún misil mágico.

Los golems eran muy duros, el combate parecía eterno, y eso teniendo a Marvin de nuestro lado, lo que marcó las diferencias. Por fin, cuando ya parecía que no íbamos a conseguirlo, acabamos con ellos, aunque uno, pese a estar muerto, intentó su venganza cayendo sobre Karil.

Finalizado el combate nos llevamos una sorpresa, ya que justo en ese momento llegó Kravin y el seguidor que había caído fulminado por la flecha se levantó preguntando ¿todo bien? ¿ya se han ido?

Chatear Gee se llama el curioso hombre, y no hacía más que decir que éramos los elegidos. Nos invitó a salir a los jardines para que los fieles no se nos echaran encima y a beber de una fuente en la que pudimos recuperar nuestra salud.

Chaetar conocía a Irila Kaze, sabía que estaba en la ciudad, pero no sabía exactamente donde. También tenía la teoría de que los dioses no existían, que se trataba de sólo de seres muy poderosos. Se encontraba allí porque Murtillai le había revelado en un sueño que sus compañeros espíritus habían desaparecido y que solo nosotros 5 los haríamos aparecer, encontrando el yantram del río esmeralda. Por lo visto Murtillai estaba convencido de que necesitaríamos el yantra, el cual había que dibujarlo sobre el templo, tras limpiarlo con el sudor del rey de los mendigos, mediante una pasta hecha con polvo de los colmillos de la cobra blanca. Amarrabati puede que sepa que yantra tenemos que dibujar, será un yantra que nos llevará donde Irila se encuentra.

Decidimos empezar por el sudor del rey mendigo, que tras hablar con un mendigo puede que sea lo más difícil, porque vaya tela, menudo inútil. A duras penas averiguamos que para llegar al rey de los mendigos necesitamos a Drysu, un personaje que no estaba muy por la labor, no le bastaba con monedas, quería que jugáramos a un juego local que se llamaba hututu, que consistía en pintar con tiza la frente de los adversarios. Viendo que no quedaba otra opción, participamos en el juego, en taparrabos, lo que causó más de una risa.

Ganamos el torneo de hututu, y con ello el que Drysu nos acompañara a la corte de los mendigos, y en ese momento dieron las 21:00 y el hechizo se deshizo y tuvimos que volver a casa esperando que llegara el próximo fin de semana.

 

 

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