Pathfinder: Sins of the Saviors (III)


15/12/2019. Juan (DJ), Germán (Debra), Scott (Kravin), JC (Karil), Sento (Englier)


Llegó el momento de hablar con el Escriba, era un servidor de Lamashtu, encargado de ayudarla con su progenie de monstruos en su misión de conquistar el mundo. Era un objetivo muy difícil de compatibilizar con los ideales del Paladín, pero aun así, Englier estaba inspirado y se había obsesionado en salvar al pobre hombre.

Le explicó la posibilidad de cambio de bando, las ayudas que recibiría para iniciar una nueva vida, el talento desperdiciado en inscripciones en la pared,…

Las negociaciones no iban mal, y quizá fue eso lo que hizo que Karil notara como alguien caminaba sobre su tumba, algo había intentado poseerlo, algo que luego lo intentó con Englier cuando dijo que pensaba desconsagrar aquel templo.

Llegamos al altar de la gran sala y en ese momento aparecieron dos Demon Vrock, uno junto a Debra y otro junto a Kravin, Karil tuvo peor suerte, junto a él apareció un Demon Shadow.

El inicio del intercambio de golpes fue inmediato, gritos, hachazos, un cuerno de desmaterializar demonios que se encargó de uno de los vrok, un Karil luchando a ciegas por la ceguera mágica provocada por el Shadow Demon (y que por cierto hacía que peleara casi mejor),… todo ello hizo que el Escriba abandonara cualquier negociación y posibilidad de salvación, al grito de “mis amigos”, se lanzó al combate.

La sombra del demonio no conseguía pasar a Karil, toda la sombra que emanaba acababa en su garganta profunda, Karil se lo comía todo. Debra, sin piedad con los malvados, invocó un martillo sagrado que golpeó toda la sala, fue tan potente que hasta a Karil le hizo daño. El Escriba siguiendo su ejemplo, invocó un martillo sagrado tan potente que golpeó toda la sala, fue tan potente que hasta a Karil le volvió a hacer daño. Bueno, y a parte de daño hizo que más de uno se le quedara mirando preguntándose en que bando debía de pelear.

El último ataque del Escriba había dejado a Englier paralizado, pero el combate segúia, un rayo de luz concentrado salió de las manos de Debra y acabó con el Shadow Demon, ya libre del demonio, Karil se enfrentó al Escriba, las espadas de éste eran muy extrañas, emanaban mal, una de las veces que consiguió golpear a Karil, la espada le mordió y le arrancó un trozo de carne. Otro de los golpes dejó casi muerto a Englier en el suelo, suerte que Debra y Karil estaban cerca, la primera evitó su muerte y el segundo provocó la muerte del Escriba.

Ya con calma dimos un vistazo a la sala, las espadas del Escriba acabaron en una bolsa de Englier para destruirlas en cuanto tuviera ocasión, nadie debía tocar esos malditos objetos. Además de las espadas, también encontraron una capa de carisma +2 y una daga +1 de hierro frío, prácticamente indestructible, con la habilidad de volver a la mano una vez lanzada, que Karil guardó rápidamente.

En la biblioteca encontramos más cosas, una pluma de revelación que permitía hablar directamente con Lamashtu, que acabó junto a las espadas de Englier, y luego constantes referencias a la Forja de las Runas.

Por lo que pudimos averiguar, el Escriba en un futuro próximo, saldría del templo con las criaturas de Lamashtu, encontraría la forja y tendría que hacerse con los objetos y con el poder que allí reside. Según lo describían, se trataba de un sitio muy poderoso en el que Lamashtu estaba muy interesada.

Mientras volvíamos al exterior recordamos la gran biblioteca de nuestra ciudad en la que ayudamos a los monjes con un pequeño problema con los cadáveres de sus fallecidos, puede que allí encontráramos más información sobre la forja.

Ya en la superficie informamos de todo lo sucedido allí bajo, y del triste final de todos aquellos que habían descendido delante de nosotros. Cuando iban a realizar el pago acordado, Englier se enteró de que el dinero de la recompensa salía de las ayudas a las viudas y huérfanos de los soldados, ese dinero no podía ser aceptado y así se comunicó y así se ejecutó, las viudas y los huérfanos podrían vivir dignamente.

Ya de regreso a casa, solo tres días después de nuestra partida, fuimos a investigar a la biblioteca. Los monjes nos trataron y ayudaron maravillosamente. Gracias a ellos y a sus libros vimos que la Forja es un sitio de reunión que crearon los Runelords para estudiar nuevos hechizos, un sitio donde los agentes de los siete podían reunirse para estudiar nueva magia, hechizos, objetos mágicos,… Era un lugar neutral y lo llenaron de trampas para que no pudieran entrar ni los Runelords ni sus agentes directos, solo estaba habilitado el paso a los seguidores que decidían participar en la forja, uniéndose a ella de por vida y consiguiendo a cambio una vida eterna proporcionada por la Forja.

El último proyecto del que encontraron información era sobre alguna manera de escapar de la caída del imperio de los Runelords.

Resultó imposible encontrar la ubicación de la Forja, solo ocultas referencias en rimas, acertijos,… como el que leímos del Escriba

“En la orilla del espejo, cuando el amanecer se acerca, las siete caras esperan silenciosas guardianes de la puerta de la <Forja de las Runas>”

Teniendo en cuenta este acertijo buscamos cuentos y rimas relacionadas con él, consiguiendo aumentar a 5 párrafos, sin posibilidad de unirlos, consiguiendo finalmente algo como:

“En la orilla del espejo, cuando el amanecer se acerca, las siete caras esperan silenciosas guardianes de la puerta de la <Forja de las Runas> Cada piedra representa a uno de los siete, cada señor tiene una llave, si ofreces los conjuros y oraciones debidas, las siete llaves llevarás para subir las escaleras.”

A partir de ahí buscamos círculos de piedras que dataran de la época de los Runelords, de los encontrados que tuvieran el número 7 (que es como los historiadores hacían referencia a los Runelords), y de ellos, los que estuvieran cerca de un lago (un espejo al amanecer). Solo un círculo cumplía todas las condiciones, estaba junto a un lago, cerca de la presa de los trolls en la que estuvimos años atrás.

El lugar ya estaba claro, ahora teníamos que ver como entrar, por los acertijos parecía que necesitaríamos siete hechizos, uno por “cara”, es posible que hubiera que lanzar el “favorito” de cada Runelord, ya que al igual que cada uno representaba un pecado, como por ejemplo el de Runelord de Hank era el de la lujuria, lo mismo pasaba con las escuelas de magia, cada uno tenía una escuela favorita:

  • Transmutación
  • Conjuración
  • Abjuración
  • Encantamiento
  • Ilusión
  • Evocación
  • Necromancia

Estaba claro que no iba a ser rápido ni fácil, así que sería mejor dejarlo para el próximo domingo, que ya eran las 9 de la noche.

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