Pathfinder: The Principalities of Glantri (I)

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180422 Pathfinder. Juan (DJ), Germán (Debra), Sirvent (Oswyn), Alan (Marvin), Scott (Kravin), JC (Karil), Leo (Hanka), Sento (Englier)


Tras la gran aventura del cetro milenario, nuestros aventureros se toman unas más que merecidas vacaciones, los hay que vuelven a su pueblo de origen a comprobar el avance de las obras de la iglesia, otros siguen con sus intrigas políticas y otros dedican los días a ciertos temas delincuenciales que no vienen al caso.

Por fin, pasados estos días, alguien llama a la puerta de la residencia. A través de la ventana pudimos ver un impresionante carruaje noble aparcado y un tipo de pinta muy noble esperando en nuestra puerta. Se trataba del Vizconde de Blofeld, recomendado por el Ministro del Interior y por Ettien d’Anverville (quienes le habían hablado de nuestra discreción y fianza), se había desplazado desde Glantri para ofrecer un trabajo a Hanka, quería nuestra ayuda para solucionar un problema en los principados.

 

Glantri está gobernado por una magocracia, allí los clérigos están mal vistos y los paladines son ajusticiados, aunque harán una excepción con nosotros, o eso dice Blofeld. El problema que tenían era que se les había perdido un invitado y una caravana de objetos que iba a ser una muestra de agradecimiento. No querían dar más detalles hasta que llegáramos. La paga serían 20.000 mo por cabeza y un 10% del valor de la caravana perdida.

 

Hace ya varios siglos que la zona sur de Glantri, las Broken Lands, está plagada de goblins y demás chusma. La Reina Goblin Yazar recibe una carreta de objetos variados y a cambio deja pasar las carretas correctamente identificadas que se dirigen a Glantri City. Durante el año de acuerdo un príncipe goblin vive invitado en Glantri.

Este año el príncipe Cano era el Goblin invitado, viajaba en la carreta de objetos que partió de Glantri City en dirección a las Broken Lands, viajaba para intercambiarse por otro príncipe (al que le tocaría pasar un año en Glantri). Los dos príncipes y la carreta habían desaparecido, la Reina goblin estaba furiosa y la guerra está a punto de explotar.

 

No costó nada decidir que participaríamos en esta aventura. Mientras Blofield preparó el hechizo de transporte preparamos nuestro equipo de aventura, y al rato estábamos atravesando una puerta y apareciendo en una enorme plaza de Glantri, justo ante la gigantesca estatua Alexander Glantri, mago creador del principado de Glantri.

La historia se repetía, nos habíamos embarcado en una aventura sin informarnos prácticamente de lo que nos íbamos a encontrar (menos mal que lo de la magia sí que lo sabíamos). Así que tratando de enmendar nuestro habitual error, reunimos toda la información posible.

El príncipe goblin es de buen comer, un poco fondón a sus 20 años, acostumbrado a las armaduras Glantrianas (de tela, con un estilo muy oriental), lleva una espada corta oxidada a la que no quiere renunciar, es bastante mal hablado y no cae bien a la gente.

Por otra parte averiguamos que la caravana llevaba 20 carros, 40 caballos, 30 conductores y acompañantes, 1 pasajero (la secretaría del tesoro Irila Kaze), metales preciosos, especias, perfumes, sedas,… Se trataba de un transporte con valor total de unas 300.000 mo

Decidimos que la Secretaria del Tesoro Irila Kaze (ya que iba en el carro) sería un buen lugar por el que comenzar la investigación, así que fuimos a su casa. Una casa bastante decente nos encontramos, no destacaba por su tamaño enorme, pero estaba muy apañada. En el ambiente quedaban rastros de un olor dulzón cerca de las mesas, un olor curioso que no éramos capaces de identificar. Un mapa que encontramos nos indicaba que Irila desde hacía tres meses, se había dedicado a comprar diversos materiales en diferentes puntos de toda la ciudad, confeccionando posteriormente algo en su casa. Destacaba una factura de múltiples litros de algún producto comprado en “La Casa de Apuestas”, aunque no especificaba el qué.

 

Seguimos la pista hasta la escuela de magia en busca de un alquimista que nos indicara que se podía fabricar con esos ingredientes. Allí en la gran biblioteca Kravin habló con un bibliotecario que tras unas risillas por lo bajo tras la consulta, nos dejó en una habitación llena de libros y se fué diciendo que ahí está lo que necesitamos.

Si esperaba que nos rindiéramos con esa vil treta, se equivocaba, Karil pensó que sería buena idea buscar en las referencias los productos, empezando por los más caros, ya que serían los que en menos “recetas” aparecerían. Tras varios sql inner join, cuatro referencias fueron las elegidas, de ellas, tres libros estaban en la biblioteca, el cuarto no, siendo un tal Cano el que se lo había llevado un mes atrás.

Buscamos ayuda en otro alquimista, nos recomendaron una tal Terina Coltra, quién nos dijo que con esos productos se podía confeccionar desde un veneno, hasta un producto transmutador que podría hacer los objetos más pequeños.

Tras pagarle nos dirigimos a la Casa de las Apuestas, un lugar de entretenimiento donde va la nobleza, en la que hay zona de combate (de todo tipo), zona de copas, un buen restaurante,… allí enseñamos la factura firmada por un tal Ledo al administrador de la Casa de Apuestas. El tal Ledo era el camarero, y pese al mes transcurrido recordaba el envío, era un brebaje, Trisbla (sangre de árbol preparada por los elfos), nos contó que la secretaría solía pasar por la casa acompañada por el Cano el Goblin y que tenía costumbre de llevarse sobre 10 litros de ese producto al mes. Como era de esperar no pudimos dejar de probar el Trisbla de las narices, el olor que despedía era el mismo que aún flotaba en la casa de Irila, se trataba de un producto muy fuerte que tumbó a Oswyn aunque no fue capaz de tumbar a Hanka.

De regreso a la casa de la secretaría no encontramos botellas del licor, es más, curiosamente no encontramos ni pelos de la mujer, en los que Debra estaba interesada para un hechizo de búsqueda. Viendo lo que había y lo que faltaba en la casa estaba claro que Irila partió para no regresar.

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Pasada la noche, ya lunes, buscamos otra opinión sobre la lista de ingredientes, otro alquimista de la Universidad nos dio la misma respuesta, con todo eso se podía fabricar un polvo para reducir, una reducción con efecto permanente, se le conocía como el hechizo de polvo de robles a bellotas, y para que funcionara la proporción tenía que ser de 1 a 100.

Se acabó la investigación, estaba claro que el secreto de todo estaba en Irila, así que Debra lanzó un hechizo para localizarla y en ese momento una tremenda explosión nos arrojó por el aire. Kravin murió, el resto estábamos muy heridos y, por si no fuera suficiente, siete puertas dimensionales se abrieron apareciendo a través de ellas magos soldados buscando al que había hecho magia divina. Conseguimos escaparnos gracias a tener un culpable a mano, siendo que Kravin estaba muerto, convencimos a los soldados de su culpabilidad, y de como había lanzado un hechizo divino sin que nosotros supiéramos siquiera que podía hacer esas cosas.

Aunque lo usáramos como culpable, Kravin no dejaba de ser uno de los nuestros, así que pedimos un favor a uno de los príncipes de Glantri, necesitábamos un mago capaz de lanzar el hechizo de Deseo, sabiendo que era un cartucho que jamás podríamos volver a utilizar. El príncipe se apiadó de nosotros y nos puso en contacto con un mago con el poder suficiente para hacerlo, al que pagamos 50.000 mo por la resurrección, nos había costado 7.142 mo por aventurero.

Decidimos descansar dos días en la ciudad, estábamos bastante heridos y no había posibilidad de lanzar hechizos de curación. El tiempo de descanso nos sirvió para analizar lo descubierto, algo no cuadraba, Irila no debía de tener tanto poder como para lanzar el hechizo anti búsqueda que nos había lanzado.

Ya recuperados, abandonamos la ciudad dirigiéndonos a Nyra, al sur de Glantri, lugar dónde se unen centenares de carretas para cruzar juntas las Broken Lands. Con ese volumen de movimiento no esperábamos que nadie recordara nuestras 10 carretas. Aún así, nos animamos a preguntar en una de las posadas del camino, y por la respuesta obtenida estaba claro que no éramos los primeros en preguntar. Tras comprar muchas cervezas y vinos para “pagar” la información nos indicaron la ruta a seguir. Lo que no esperábamos era el agrio debate el que se montó respecto a cómo íbamos a declarar la comida, si como gasto de empresa, comida, compra,… Eso de los impuestos estaba complicando muchísimo la partida.

Partimos hacia la frontera, hacia un paso por el que difícilmente podrían detectarnos, que nos había indicado el posadero, pensamos que quizás Irila y Cano hubieran pensado lo mismo, y así fue. Marvin encontró el rastro de la caravana y lo seguimos unos kilómetros hasta que de repente el rastro desapareció. Algo tenía que haber pasado, así que lo inspeccionamos una y otra vez hasta que Hanka encontró restos del famoso polvo encogedor.

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Buscamos huellas que abandonaran el sitio de encogimiento de la caravana, pero no las encontramos, lo que sí encontramos era un Goblin escondido en unos matojos. Llevaba un extraño bastón y junto a él habían varios extraños animales, como una rataoveja.

La única que pudo hablar con él fue Debra, consiguiendo averiguar que la caravana pasó dos semanas atrás, que se hizo pequeñita, que habían una mujer y un goblin que recogieron algo del suelo y se fueron a las montañas llamadas Gran Batalla contra las Túnicas, uniendoseles por el camino un goblin y varios osgos.

Con las pistas que nos había dado conseguimos encontrar huellas de dos goblins, una humana y doce seres más. Por las huellas los osgos no son todos iguales, hay diez normales y dos muy muy grandes. Algo olía a quemado, el segundo goblin pudiera ser el príncipe invitado sustituto, ya que los osgos sonaban a escolta. Entonces… ¿estábamos ante un montaje para forzar la guerra entre los magos y los goblins? Tendremos que esperar a otro domingo para salir de dudas…

 

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