Rise Of The Runelords: Seven Swords of Sin (I)

| Juego | Pathfinder |
| Fecha | 07/12/2013 |
| Campaña | Rise Of The Runelords: Seven Swords of Sin (I) |
| Lugar | Manises II |
| Asistentes | Juan (DJ), Scott (Kravin), Alan (Marvin), Sento (Englier), Lohen (Ruiseñor) |
Finalmente salimos del Castillo d’Amberville apareciendo en el claro en el que habíamos acampado, acompañados del mismo Stefano Amberville y un gorila. Nos confirmó lo que ya nos imaginábamos, hace mucho tiempo sus hermanos intentaron mataron, lo que activó la maldición. El castillo se movía entre planos buscando aventureros que fueran capaces de acabar con la maldición. Ahora que ya no hay maldición, el Castillo, o lo que sería más apropiado, los restos del Castillo, ya no cambian de dimensión, así que Amberville se pensaba establecer en nuestro mundo, esperamos que le vaya bien, aunque viendo los regalos que nos hizo antes de partir, estamos seguros de que le irá muy bien por aquí.

Agotados volvimos a la ciudad a caballo, donde descansamos tres semanas, tres semanas de paz que se vieron interrumpidas cuando una bella mujer (Wen Histani), apareció en la puerta de nuestra casa.
Wen pertenecía al templo de Abadar, un culto que protege desde tiempos inmemoriales reliquias poderosas demasiado peligrosas, una de ellas, una espada, fue robada por una ladrona hace poco, y el rastro de la ladrona le trajo a la ciudad. Después de mirar todos a Ruiseñor, Wen nos explicó que la ladrona, habiéndose hecho pasar por un miembro del culto (lo que eliminaba a Ruiseñor de la lista de sospechosas) se había apoderado de la Espada del Deseo. Continúa leyendo «Rise Of The Runelords: Seven Swords of Sin (I)»

La lucha con los gigantes de roca terminó, los gigantes se rindieron, ganamos, aunque por poco. Llegó el momento de averiguar que había pasado en esas grutas, porqué los gigantes se habían aliado con la maldita Lucrecia.