Pathfinder: Sins of the Saviors (XI)


04/10/2020. Pathfinder. Juan (DJ), Germán (Debra), Hank (Leo), JC (Karil), Sento (Englier)


Poco más teníamos que hablar con Jordimandus, la información que nos había dado valía su peso en oro, teníamos el líquido de la zona de la pereza y la descripción de los objetos que teníamos que buscar en las otras zonas, así que fuimos a por ellos.

Saliendo del laberinto de la pereza, en uno de los puentes, Debra resbaló y cayó al agua, algo sumergido se acercó rápidamente al mismo tiempo que dos hordas de ratas nos aparecían por los dos extremos del pasillo, todo atacó a la vez.

Qlippoth Chernobue

El monstruo del agua resultó ser algo parecido a un renacuajo muy grande y gordo, con tentáculos y muy mala leche, un Qlippoth Chernobue.

Las ratas no fueron demasiado problema, la varita de bolas de fuego que Englier utilizó con ellas si lo fue. Cuando Englier explicó que la varita se la había dado Kravin todos entendieron que las bolas de fuego parecieran lanzadas por el enemigo.

El bicho renacuajo era otro problema distinto, con su primer ataque lanzó un tentáculo que se enroscó en la pierna de Englier, comenzó a trepar e intentó acabar con su tan cuidada virginidad anal, a Halav gracias el ataque fracasó, pero la animosidad de Englier subió varios peldaños.

El ataque a Hank fue más exitoso, consiguió atraparlo, pero hay que reconocer que las habilidades de evasión de Hank están a otro nivel, el bicho no sabía con quién se jugaba los cuartos, así que se le escapó entre los tentáculos.

Todo acabó cuando Englier invocó a Halav, la canalización de su poder en el cuerpo del paladín era más de lo que el renacuajo podía resistir, así que seguro de sus nulas posibilidades de éxito, se volvió a sumergir en las aguas y desapareció en la oscuridad.

Llegados a la fuente central decidimos que la mejor opción era recoger todos los elementos de las zonas exploradas, así que empezamos por la zona de la Gula, había que conseguir un par de botellas de vino.

Llegar a la sala no fue complicado pero cuando Englier entró para coger las botellas, una lluvia de tapones se lanzó a por él. Hank se percató de que Englier había activado una trampa, y que había dos más en la sala, así que fue desactivando una tras otra. Cuando desactivó la última estaba lo suficientemente cerca del sarcófago como para ver las joyas incrustadas que lo adornaban. La tentación en Hank fue muy grande, aunque no tanto como las lanzas de las estatuas de jaffa que custodiaban el sarcófago, así que se contentó con una gema que arrancó con la daga mientras los demás cogían el vino.

Englier seguía con la espinita de haber dejado con vida al lich que allí habitaba, así que convenció a sus compañeros de la posibilidad de que todos los seres malvados que habían dejado atrás con vida pudieran unirse posteriormente y atacarlos todos juntos. La visión de la batalla fue lo suficientemente convincente para que decidieran buscar la filacteria del lich y si no evitaban la batalla final, por lo menos Englier dejaría de darles la brasa.

El primer lugar en visitar fue la sala en la que murió Karil, ya no estaban los cadáveres de las mesas ni el cuerpo de Xyoddin Xerriock. Estábamos convencidos de que tenía que haber alguna puerta secreta, así que todos buscamos sin parar. Fue Hank quien localizó una trampilla en una esquina del suelo (ya podíamos buscar en las paredes), descendimos unos cuatro metros con ayuda de una cuerda y allí estaba lo que buscábamos, tres ataúdes rebosantes de magia.

Además de magia los ataúdes tenían trampas, Hank fue capaz de detectarlas pero se vio incapaz de desactivarlas, así que todos menos Debra y Englier, los enemigos del mal, abandonaron la sala mientras Englier abría el primero de los ataúdes. Fue correr la tapa y cobrar vida los esqueletos que decoraban el ataúd, manos y cabezas esqueléticas aparecieron por la sala lanzando rayos por sus ojos y golpeándonos sin piedad, el daño fue abrumador pero consiguieron soportarlo. El interior del ataúd estaba lleno de joyas y material para realizar conjuros de alto nivel.

Con la experiencia adquirida en el primer ataúd, Debra invocó una columna de poder divino en el centro de la sala, curaría a todos aquellos de nosotros que la tocáramos y dañaría a nuestros enemigos.

Azaven

Englier empujó la tapa del segundo ataúd, Azaven apareció y sin decir ni hola lanzó un chain lightning y misiles mágicos como para una boda. Karil y Hank saltaron a la tumba desde la planta superior para unirse al combate. Magia por todas partes, misiles mágicos, rayos arco iris, más activaciones de la trampa del ataúd con esqueletos lanzando rayos, compañeros cayendo abatidos al suelo y levantándose tras curaciones masivas, Debra petrificada, Debra despetrificada, Englier inconsciente, Debra hace cura masiva, Englier se vuelve a levantar, Hank curando y disparando cuando tiene un rato, Karil y sus problemas de comunicación con Halav, no quedaba claro si pares o impares, más rayos, más misiles, pero por fin, Azaven cae, había aparecido porque el segundo ataúd era su filacteria.

Y hasta aquí pudimos llegar, tan épico combate marcó el final de la jornada y todos tuvimos que dejar a nuestros héroes y regresar a la nueva normalidad de nuestras casas.

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