Pathfinder: The Milenian Scepter (IV)

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180204. Juan (DJ), Germán (Debra), Alan (Marvin), Scott (Kravin), JC (Karil), Sento (Englier)


No sabía que había pasado, Beholder2.pngEnglier había abierto los ojos y se había encontrado con un combate encarnizado, su sueño pesado había dado paso a un combate a muerte con criaturas demoniacas. Karil estaba encima de un Beholder. Hanka, Debra y Marvin estaban en el suelo rodeados de blinkdogs y hellhounds. Por último, Kravin, también estaba rodeado de perros, y sin poder lanzar hechizos. Bueno, también estaba por ahí flotando el tal Fiastos, pero no estaba haciendo absolutamente nada por ayudarnos.

Algo pasó, un rayo golpeó a Karil e hizo que se volviera amigo del Beholder, y lo que era peor, el siguiente rayo lo desintegró! (40d6 con un resultado de 123pt), quedando una nube de polvo en suspensión en el sitio en el que antes había estado el cuerpo de Karil, y un beholder con todas las pertenencias de Karil desparramadas sobre su cuerpo.

Englier se eleva por los aires para evitar los perros que le rodean, volando hacia el beholder pero sin suerte. A mitad camino el ojo principal le encara, el hechizo se disipa y Englier cae cual manzana madura, con el único consuelo de que al menos el mago está por fin libre de la mirada del ojo.

Todos están en el suelo, Debra tiene perros encima de ella, Marvin está petrificado, Englier ha conseguido subirse encima del Beholder y ha conseguido aguantar el ataque de 8 de sus ojos 👀, sabe que puede que ese sea su último ataque, y la última esperanza de sus compañeros, así que jugándose el todo por todo, golpea al beholder atravesándolo con la maza mientras gritaba “por Torag!!!!”

El beholder murió, meteoritos cayeron del techo de la cueva acabando con todos los seres malvados que quedaban, los guerreros, los blinkdogs y los hellhounds. En ese momento Fiastos descendió…

Se le veía como un hombre totalmente feliz, no hacía más que decir que en 200 años que llevaba aquí en la cueva, nunca se lo había pasado tan bien, que el combate había sido maravilloso (supongo que flotando desde arriba y sin que nadie te atacara, igual se veía distinto). Englier le pidió ayuda para poder salvar a sus amigos, el desintegrado y el petrificado, pero Fiastos le pidió algo valioso a cambio, él le ofreció lo segundo más valioso que tenía, su escama de Kassen, la que le permitía regresar una vez de la muerte, confesándole que su bien más preciado era la maza de su Dios. Fiastos consideró que la escama no era suficiente ofrenda, quería algo más, algo como un paladín de Halav. Englier se negó rotundamente, algo así no se podía pedir a un paladín, pero Fiastos insistió, que si esos dos dioses son muy parecidos, que si a Torag no le iba a importar que ayudara a un colega, que si a Halav no le importaba que siguiera usando maza en lugar de espada corta,… finalmente Debra comunicó directamente con Torag y éste confirmó todo lo dicho por Fiastos, añadiendo cosas como que si siempre había sido muy alto para ser seguidor suyo, que si menudo regalito se queda Halav (algunos oyeron hasta alguna risa)

Un revuelo de poder sacudió la cueva, uno de los más dignos seguidores de Torag de repente se convirtió en paladín de Halav, el polvo flotante en la cueva se reagrupó formando el cuerpo de Karil y volviendo éste a la vida (eso sí, desnudo, lo que fue bastante desagradable, pero que permitió ver una especie de antojo, donde la espalda pierde su casto nombre, con forma de espada clavada en un yunque). Finalmente Hestios hace un complicado hechizo y lascas de piedra caen del cuerpo de Kravin, recuperando su carne, su vida y su movimiento.

La última salvación no fue gratuita, Hestios pidió alguna compensación por el hechizo realizado, así que hablamos con Hanka y le explicamos que gracias a Hestios habíamos podido recuperar a nuestro querido compañero Kravin, Hanka con lágrimas rodando por sus mejillas no dudó en ofrecernos todas las joyas que necesitáramos.

No fue necesario, Hestios consideraba que las joyas no eran valiosas, quería algo más, algo como lo que Karil le ofrecía, un cuarto de la tierra del bosque de las hadas (su tierra natal), que guardaba como paño en oro entre sus ropajes.

Descansamos otra noche en la cueva para recuperarnos, partiendo al día siguiente hacia Karameikos, teníamos que buscar al ratero para que nos dijera dónde se encontraba el cetro de Halav. Al menos eso esperábamos, en los dibujos de Fiastos (quién era el oráculo de Halav y Hestios su cuidador), había un hombre con cabeza de rata que iluminaba el cetro que estaba bajo de una colina sobre la que había un trono, algo que Karil deducía representaba Karameikos con el trono sobre la colina, y a su rey del submundo, al que se le conocía como el rata.

La vuelta a Karameikos no tuvo mucho problema, la entrada era harina de otro costal. Para conseguir entrar unos blufearon, Marvin y Kravin se invisiblearon, y un ruido sordo se oyó en una habitación cercana. Habíamos quedado en The Nest, cerca de Old Quarter.

Pensamos que lo mejor para poder encontrar al hombre rata era conseguir un plano de las cloacas, algo que era posible tuvieran los encargados del saneamiento de la ciudad, así que preguntamos a uno de la limpieza, quién nos envió a un edificio cerca del Ayuntamiento.

Hablamos con el encargado y sin cortapisas le preguntamos por el ratero. Solo hizo falta una perla y un par de monedas de oro (ofrecidas amablemente por Hanka) para que nos dijera sin decir, que aquello fue una especie de pacto de caballeros, la buena idea que sería darse una vuelta por el norte del Mirror Bay (la zona marcada con el 6).

Un par de tiendas de segunda mano se encontraban en la zona. Entramos en la primera, Karil mencionó a Halav y los de la tienda se pusieron muy nerviosos. Así que una vez pillado el truco, solo se necesitaron dos intimidaciones más para que el dueño nos dijera que podíamos encontrar al rata justo debajo, en las cloacas.

Todo un día pateando las cloacas sin encontrar nada, hasta que finalmente vimos a lo lejos un humano que nos explicó cómo encontrarlo, y pese a que seguimos sus instrucciones acabamos perdidos.

Vueltas y vueltas después, encontramos al hombre rata, se dedicaba a lo mismo que el primer hombre que habíamos visto, tratar de recuperar despojos recuperables que flotaban en las cloacas (no quisimos averiguar más sobre esto).

Le preguntamos por el cetro de Halav y nos confirmó que sabía dónde se encontraba, otra cosa era que nos dijera dónde. Dos monedas de oro de Hanka después se ofreció a guiarnos a cambio de un pequeño favor. Algo le robaba, algo grande se quedaba con las mejores piezas, ese algo, por lo visto, se encontraba en la siguiente cisterna. Una pregunta surgió simultáneamente de todas las bocas…

– ¿Cuántos ojos tiene?

+ Dos

– Bien, entonces podremos ayudarte

Pero quizás no era la pregunta correcta, un rancor nos esperaba en la cisterna (ocupándola entera) ¿pero quién coño compra una cría de rancor como mascota y la lanza por el desagüe cuando crece? Vaya semana llevábamos…

Del primer golpe pillamos todos menos el mago. Marvin se lanzó al agua contra el rancor, Karil tomó carrerilla, saltó o corrió por las paredes de la cisterna (no quedó muy claro dada la velocidad del ataque) y lo golpeó como nunca lo habían golpeado antes. Finalmente Marvin lo golpea espectacularmente dos veces, arrancándole tres dedos. Y tras dos golpes más acaba con él.

Así que allí estábamos, en las cloacas de Karameikos, junto al cadáver de un rancor enorme, con un guía rata, en una misión divina… Que Torag Halav nos pille confesados…

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