Pathfinder: The Milenian Scepter (III)

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21/01/2018 – JC (Karil), Leo (Hank@), Alan (Marvin) y Scott (Kravin). DJ: Juan.


 

Al girar un recodo en la carretera del bosque vemos como a poco más de 40 metros de nosotros un grupo de seguidores de Halav están siendo atacados incesantemente por un enjambre de abejas gigantes.

A pesar de unas dudas iniciales, Karil decide que no puede dejar a los pobres hombres al amparo de los dioses y se aproxima por el flanco. Intentando así distraer a los temibles insectos gigantes. Ante el ímpetu de su compañero Hank@ comienza a aproximarse disparando con su temible arco, pero la abeja no parece ni siquiera darse cuenta del ataque. Marvin corre hacía el combate, pero sólo logra cubrir la mitad del espacio que le separa de los pobres seguidores de Halav, al tiempo que unos misiles mágicos lanzados por Kravin eliminan a la abeja más cercana.

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Las abejas en un principio ni siquiera parecen haberse apercibido de la llegada de los nuevos combatientes y siguen su ataque contra el grupo de clérigos. Moviendo sus manos con gran velocidad, Karil activa el “Matamoscas del Dragón(Risas entrecortadas del escriba), golpeando en repetidas ocasiones a una de las abejas con su mano izquierda hasta hacerla picadillo, aunque sus golpes con la derecha contra otra de las abejas parecen mucho menos precisas, ya que no consigue golpearla ni una sola vez.

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Otra flecha magistral de Hank@ derriba a una de las engorrosas abejas, mientras que otra se achicharra con uno de los rayos de fuego que brotan de la mano del mago. Antes incluso de que una segunda se recupere de sus quemaduras Marvin la parte en dos con su espada. Karil sigue repartiendo golpes a un lado y a otro pero hay una abeja que parece resistírsele más de la cuenta, aunque finalmente consigue derribarla mientras sus compañeros le observar con una pequeña risilla socarrona.

La primera reacción de los seguidores de Halav es una de júbilo por haber sobrevivido al ataque del enjambre de las abejas gigantes, lo cual agradecen encarecidamente al grupo. Pero al mismo tiempo parecen tener un punto de desazón.

Les preguntamos qué hacen aquí solos en medio de esta tierra hostil, y nos contestan que están buscando la Cripta de Halav. Hace unas semanas tuvieron una visión mientras dormían, debían buscar la Cripta de Halav, la cual saben está cerca de esta zona. Y parte de su misión es la de guiar a aquellos que no pueden llegar a encontrar el camino de Halav, y llevarles a la Cripta.

Esta última parte nos llama especialmente la atención, ya que queda claro que se refiere a nosotros, y le pedimos por favor si pueden guiarnos hasta la Cripta. La primera respuesta que recibimos nos despista un poco en un principio, ya que dicen que no saben llegar todavía, pero que la clave para llegar está en el dulzor. Extrañados no interesamos por lo que pueden referirse con la contestación, y nos explican que tras pensar mucho sobre la visión que tuvieron, han deducido que la clave para llegar a la Cripta de Halav está en la jalea real de la Abejas Gigantes. De ahí su desazón, ya que hemos eliminado a todas y su intención era seguir a una hasta la colmena para poder recuperar un poco de jalea real.

Marvin les dice que no tienen por qué desanimarse, ya que tiene claro que la colmena más cercana debe estar en una de las colinas que hay antes de llegar a las montañas. Cosa que es totalmente cierta, y tras una corta marcha no nos resulta para nada difícil dar con la colmena.

La colmena se encuentra en una cueva en la ladera de una colina, y rápidamente cercioramos que intentar entrar por la boca de la cueva sería una tarea arduamente costosa, ya que deberíamos luchar contra todas las defensas de la colmena. Y esto nos lleva a trazar un plan para entrar en otra de las cuevas de la colina, para ver si con un poco de suerte están comunicadas. Cosa que conseguimos con bastante éxito, ya que las abejas no se dan cuenta de nuestra aproximación, algo que es toda una novedad (Como se nota que no estaba el Paladín para hacer ruido).

Es una cueva relativamente grande y en el centro hay una charca en la que parece que caen gotas desde el techo. Al aproximarse hacia la charca Hank@ y Kravin, este último percibe lo que parece ser la respiración profunda, como dormida de una serie de animales. Y todos sabemos que animales suelen vivir relativamente cerca de las abejas y tienen una predilección especial por la miel, sólo pueden ser osos.

Kravin se lo indica a Hank@, aunque ella no parece prestar demasiada atención, ya que no tiene mejor idea que vaciar su cantimplora e intentar llenarla con el líquido de color ámbar claro que forma la charca. Una especie de mezcla de agua y jalea real, llena de islotes similares a icebergs formados por la glucosa del delicioso manjar. Si habéis comido miel alguna vez, sabréis que no es nada fácil introducir una gran cantidad del pegajoso líquido en un recipiente que tenga una apertura pequeña. Cosa que Karil hace saber a Hank@ al enseñarle la Cazuela de Halav que le acaban de dar los sacerdotes.

Y claro está, tanto ajetreo al final no tuvo otra conclusión que despertar a los habitantes de la cueva, tres temibles Osos Gigantes, que no estaban para nada contentos de haber sido despertados de su descanso. Por tutatis, ¿quién osaría quitarle la miel a un oso?

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Los osos atacan desde dos flancos, uno desde el oeste y los otros dos desde el este. Rápidamente Hank dispara sobre el eso más cercano. Hank recibe un zarpazo, pero Karil y Kravin se salvan de las temibles zarpas de los osos. Karil golpea con una velocidad brutal al oso que lo asolaba. Y Marvin corta una y otra vez a otro de los osos. Uno de los osos se da cuenta de que Kravin es un objetivo fácil le da un golpe tras otro. Karil aprovecha para llevar la miel hasta los clérigos, dando al oso que estaba en su camino mientras pasa por su lado.

Finalmente nos deshacemos de los osos, y partimos de la cueva. Una vez llegamos a una zona alejada de la colmena acampamos. En ese momento Karil tiene la brillante idea de que beber la miel mezclada con el agua es la solución perfecta para averiguar dónde se localiza la Cripta de Halav. Tras beber el brebaje tan particular, decidimos dormir.

Por la mañana uno de los clérigos no se despierta, parece estar en un estado catatónico. Tasia dice claramente que esto no es normal, el cuerpo del clérigo no está frío ni caliente al tacto. Suponemos que está en un trance con Halav. Tras pasar casi todo el día catatónico, el clérigo despierta, y tras soltar una cantidad inusitada de sandeces, dice saber el camino a la cripta de Halav. Al amanecer el día siguiente el clérigo nos muestra el camino hasta la cripta, que nos lleva a bordear el bosque hasta la base de las montañas. En un punto muy parecido al resto de base rocosa el clérigo se acerca a la roca y desparece. Tras un momento de confusión nos damos cuenta que en realidad es una caverna que está tapada desde nuestra perspectiva.

El techo se ha desplomado en gran parte de la caverna, quedando un pasillo central entre seis altas columnas rocosas que parecen formadas de forma natural. Al final de la caverna podemos ver un montículo de piedras blancas con un pedestal con una estatuilla de oro, que podemos vislumbrar claramente que es Halav.

Al ir avanzando vemos que en un lado de la caverna hay un andamio, zona en la cual hay todo un elenco de murales dibujados en la pared de la cueva. Enfrente del andamio hay dos pasillos que no podemos ver bien. Avanzamos con precaución hasta más o menos la mitad de la cueva, justo dónde Hank@ nos dice que nos paremos ya que ha encontrado una trampa. Lo que nos obliga a dar un rodeo por fuera de las columnas. Observamos como en las últimas columnas hay unas escaleras de caracol finalmente talladas. Hank@ sube a lo alto de una de ellas y observa como en la columna de enfrente hay un hombre pequeño con larga barba y taparrabos que lo mira fijamente. La conversación siguiente parece un diálogo de besugos (La forma de hablar de Fiastos recuerda mucho a la de un tal Fistandantilus), pero conseguimos sacar unas cuantas cosas claras, se hace llamar Fiastos y lleva allí unos trescientos años.

Al habernos acercado mucho más al montículo, vemos con incredulidad, que lo que desde lejos nos habían parecido rocas blancas en realidad son huesos humanos (tibias, cráneos, costillas). Fiastos dice que debemos meditar para averiguar si nuestra misión divina es lo suficientemente importante para que Halav nos ilumine y nos bendiga con su cetro mágico.

Karil sube con Fiastos al andamio con la intención de pintar, ya que así es como se consigue la iluminación divina de Halav. Oímos un ruido que sale de una de los pasillos salientes de la caverna principal, y Fiastos nos dice que será Hestios, su ayudante. Hestios está en lo que parece un apartamento cocinando detrás de la barra americana que hay en el centro. Nos cuenta que sólo lleva allí dos años, y que antes de venir era un tabernero. Karil investiga lo último que ha dibujado Fiastos. Hay un hombre con una cabeza de rata que tiene un farol que está iluminando el cetro de Halav, que está completamente rodeado de oscuridad. La cueva donde está el centro está dentro de una montaña sobre la que hay un trono. Junto a la escena anterior Karil ve otra en la que claramente estamos dibujados nosotros en lo que parece un combate con una criatura con muchos ojos.

Con esta nueva información rondándonos la cabeza llega el momento de descansar la noche, que pasa sin ninguna interrupción. Y al levantarnos nos encontramos que Hestios nos ha preparado uno de los mejores desayunos que hemos tomado en tiempo. Tras darle muchas vueltas al posible significado de los murales dibujados la tarde anterior por Fiastos, llegamos a la conclusión de que debemos buscar a alguien que viva en las cloacas de Karameikos. Karil menciona al rey del submundo, que es una leyenda urbana de la ciudad. Sólo sabemos que debemos adentrarnos en las catacumbas bajo el palacio real. Talia nos dice que sabe que hay un hombre/criatura que se hace llamar Ratero que vive en las cloacas bajo la ciudad, y se gana la vida gracias a ello. Y también nos informa que la criatura contra la que estamos luchando en el segundo dibujo es una criatura legendaria llamada: Beholder.

Nos despedimos de Fiastos y Hestios, y les agradecemos su gran hospitalidad. Pero justo cuando vamos a abandonar la Cripta de Halav, tres guerreros ataviados con armadura pesada y alabardas nos bloquean el paso. “¡Ha llegado vuestra hora!¡De aquí no pasaréis!” grita uno de ellos, y antes de que podamos reaccionar ante los intrusos, comienzan a aparecer otras criaturas en la Cripta.

Dos hellhounds y dos blink dogs flanquean por completo a Hank@, que había intentado ocultarse en las sombras tras una de las columnas más cercanas a la entrada. Cada uno de los miembros del grupo es flanqueado a su vez por dos blink dogs más, hasta un total de ocho. Hank@ nerviosa por los hellhounds y blink dogs que le rodean, deja caer su arco y blande su espada corta. Pero se nota que lleva tiempo sin utilizarla ya que sus movimientos no son nada fluidos, y pifia una vez tras otra.

Karil intentar lanzar una bola de fuego, pero algún tipo de magia oculta impide que su sortilegio funcione. Marvin tampoco parece todo lo hábil que es habitualmente y también falla de forma estrepitosa dos de sus ataques. Los guerreros no atacan, sólo mantienen su posición impidiendo la salida de la Cripta de Halav al grupo. Hasta que repentinamente aparece la criatura que todos estaban temiendo mirando con su ojo central a Karil. “¡Es el Beholder!”beholder.png

Uno de los ojos pequeños se gira hacia Hank@, y esta cae dormida en medio de los seis enemigos que la asolaban. Karil le lanza el aliento de dragón al Beholder, el cual parece enfurecerse más si cabe. Kravin corre de un lado a otro, intentando averiguar porque sus hechizos no funcionan. Marvin tras una lucha encarnizada consigue eliminar a uno de los guerreros, que una vez observaron al Beholder habían abandonado su posición de guardia en el acceso de la cripta.

Con un movimiento que claramente muestra su gran entrenamiento Karil sube un par de escalones de una de las columnas y salta sobre el Beholder, sujetándose a uno de los apéndices de sus múltiples ojos.

 

 

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