Pathfinder: Shattered Star – Shards of Sin (IV)

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Juego Pathfinder
Fecha 13/07/2014
Campaña SShattered Star – Shards of Sin
Lugar Manises II
Asistentes Juan (DJ), Alan (Marvin), Scott (Kravin), Sento (Englier), JC (Karil),

Donkey Rat

Seguíamos con la exploración de la torre cuando en una de las salas fuimos atacados por 9 donkey rats bastante hambrientas, aunque muy poco resultonas, una única bola de fuego de Kravin bastó para deshacerse de ellas. Esta es la típica vacilada que cuando la lee el DJ la pagas con sangre :-/

En la siguiente sala encontramos una mujer, al parecer la bruja (o maga o hechicera) que controla las ratas, por lo visto estamos en su dormitorio. Las paredes están llenas de collares idénticos a los que llevaban las ratas que cocinó Kravin en la sala anterior.

Cuando acabamos con esta leve molestia (segunda vacilada que pagaremos cara), continuamos con la persecución de las Tower Girls que habían huido tras la emboscada. Llegamos a un comedor, al lado del cual había una puerta secreta que nos dio acceso a un almacén en el que hay una especie de ascensor para subir el material transportado en las barcas. En las cajas del almacén encontramos comida no perecedera, material de hogar (velas, papel pintado, herramientas,…) está claro que pillamos a las muchachas en plena mudanza de guarida.

La última sala que registramos en la planta era un barracón lleno de literas y arcones, aunque sin las que se alojaban en él. Finalmente un pasillo nos lleva a unas escaleras que descienden a la primera planta de la torre.

 Una magia envuelve todas las paredes y objetos de este sitio, una magia que parece que es la que permite que todo esto siga en pie y aún no se haya derrumbado.

 Al final de las escaleras encontramos una puerta que no había manera de abrir, excepto usando esa ganzúa que lleva Englier con forma de martillo de guerra, que aplicada reiteradamente consiguió hacerle un boquete, aunque con la mala pata de que al atravesar la puerta con el martillo en ese golpe, una Tower Girl consiguió arrebatársela. Lo siguiente sucedió muy rápido, Englier destrozó la puerta usando su anillo de aire a la máxima potencia y cual tornado entró en la sala lanzándose sobre la ladrona, golpeándola y recuperando la maza, encontrándose en una sala en la que habían 19 ladronas más que solicitaban las mismas atenciones que su compañera.

Ayala Javeski – Líder Tower Girls

Esta vez no fue tan sencillo como las anteriores, estas Tower Girls eran mucho más duras, fueron capaces de aguantar sin pestañear una bola de fuego de Kravin, aunque luego ellas comprobaron nuestro aguante, la jefa de las Tower empezó a lanzar una bola de fuego tras otra, hiriendo hasta a sus compañeras. No recuerdo cuantas bolas de fuego comimos, sí recuerdo que fueron las suficientes como para que nuestro mago Kravin se replanteara el continuar usando ese hechizo con tanta soltura.

 Poco a poco fueron cayendo una tras otra, aunque casi ninguna a manos de Englier, que bastante tenía con curar sin parar a Kravin, que ya olía a pollo churruscado después de quedarse dos veces al borde de la muerte.

 Al final conseguimos acabar con todas menos con la jefa que huye. El grupo quería descansar y recuperarse, pero Englier, recordando lo que pasó la última vez que descansaron en medio de una mazmorra, los animó a continuar antes de que pudieran recibir refuerzos del exterior, así que emprendimos la persecución de la jefa, pero sin suerte, no conseguimos llegar antes de que se subiera en una barca y pusiera agua por medio.

 Ya que estábamos en la Torre y estaba vacía, terminamos rápidamente la exploración de lo que quedaba. Nos llamó la atención la tesorería, daba pena, por lo visto las Tower no están pasando por su mejor época, y algo me dice que nuestra acción tampoco debe de haberlas ayudado en exceso. También fue reseñable una habitación oculta en la que encontramos un cuerpo de un fallecido hacía ya 4 o 5 años con ropajes modernos y caros, un rapier muy bueno, un monedero con bastante dinero (500 mo en cambio grande) y un amuleto en el cuello (algo con magia de adivinación) con un halcón de alas desplegadas, un símbolo que tiene que ver con el gremio de comerciantes de la ciudad, sólo lo llevan los miembros de alto nivel, así que el medallón debería de permitirnos identificar al fallecido sin demasiado problema.

 Una vez asegurada la Torre decidimos dar correcta sepultura a las Tower fallecidas y al comerciante, así que hacemos unas piras de fuego sobre las barcas y tras el ritual correspondiente, quemamos todos los cuerpos y los enviamos con Torag.

 Un descanso de 8 horas nos dejó como nuevos, el registro de los espacios que quedaban de la Torre iban a ser fáciles de realizar, o eso esperábamos. Bajamos a la planta que nos quedaba, la planta baja, donde la puerta que daba acceso era de adamantio y tenía un acertijo en cada puerta:

 

LOS QUE ESCUCHAN DEBEN | LOS QUE VEN DEBEN

 

Englier recordó que había leído u oído en algún sitio que los antiguos siete (los señores de las famosas espadas, no los siete samurais ni los siete magníficos, los de las espadas ¿vale?) tenían una serie de dichos entre la gente del pueblo “los que escuchan deben callar” “los que ven deben mantenerse ciegos”, así que los pronuncia en voz alta en el idioma original y tras oír el ruido de lo que parecían unos enormes engranajes, las puertas se abren.

Unas escaleras nos llevan a las profundidades, por debajo del nivel freático, al final una sala enorme, húmeda, en la que cinco mini volcanes han roto el suelo, con las partes del techo sobre las puertas de salida cubiertas de telarañas y huellas en el suelo de insectos de seis patas (B39).

Lo que en un principio nos parecieron mini volcanes realmente son entradas a hormigueros, eso sí, hormigueros de hormigas del tamaño de ponis, de ponis muy grandes. Viendo el panorama, cruzamos rápida y sigilosamente la sala a fin de aprovechar la estrechez del pasillo que hay tras la puerta como defensa ante el ataque de las hormigas y las arañas.

 La sala da a un pasillo que acaba en unas escaleras descendentes, pero antes de llegar Marvin encuentra una puerta secreta que nos lleva a un corredor recién excavado que acaba en otro pasillo, el que viene de la otra salida de la sala de las hormigas. Al otro lado de dónde salimos había otra puerta secreta y otro corredor recién excavado, aunque sin acabar, ya que al final de éste encontramos dos bichos pequeños azules cavando (B31).

Karil intentó hablar con ellos pero sólo recibió por respuesta un “En el nombre del Rey Zuuga debéis de abandonar estas minas”.

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