Rise Of The Runelords: Seven Swords of Sin (IV)

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Juego Pathfinder
Fecha 19/01/2014
Campaña Rise Of The Runelords: Seven Swords of Sin (IV)
Lugar Manises II
Asistentes Juan (DJ), Adri (Oswyn), German (Debra), Sento (Englier), JC (Karil)

Después de las aventuras que narré en mi ultima anotación en este diario, decidimos que lo mejor era que descansáramos en el laboratorio alquímico New Age que habíamos visto, necesitábamos que el clérigo tuviera disponible el hechizo de purificar zona para acabar con el mal del ziggurat que habíamos limpiado. Y así lo hicimos, Debra acabó con el mal de la zona y así pudimos seguir con nuestra incursión.

Plano segunda planta

Una barca había en la orilla, así que la utilizamos para cruzar el lago. Parecía que llegar a la orilla contraria iba a ser algo sencillo, nada más lejos de la realidad, nadie sabía manejar ese maldito instrumento, así que Englier se puso a los mandos, dos especies de espadas de madera que había en los lados, y comenzó el avance de la barca hacia la orilla contraria.

Cuando ya nos encontrábamos próximos, una sombra se aproximó a la barca a gran velocidad desde las profundidades del lago, gracias a que Oswyn pudo verla nos dio tiempo a prepararnos. Un dragón negro, era un dragón negro!!!! por suerte joven, pero un jodido dragón negro.

No hace falta mencionar que el combate comento al instante. Oswyn trata de golpearlo pero casi cae de la barca, Debra lanzó hechizos de protección para los que se encontraban en la barca, Karil sé transforma en dragón, despliega unas alas coraginosas y trata de intimidarlo (sin demasiado éxito), sólo consiguió que el dragón le lanzará un chorro de ácido. Mientras Englier seguía remando tratando de alcanzar la orilla.

El dragón agarro la barca de uno de los extremos e intentó elevarla por los aires, remar ya no servía de nada, así que Oswyn y Englier comenzaron a golpearlo sin parar. Un hechizo de Debra lo cegó, Karil aprovechó y lo golpeó por detrás, consiguiendo que soltara la barca.

Karil, sobrevolando el lago, se colocó detrás del dragón, golpeándolo con las garras en el cuello, éste , evitando otro golpe, comienza vuelos rasantes sobre la barca, golpeando con garras y rabo a los ocupantes.

Tras unos cuantos golpes más, el dragón decidió que era mejor dejar tranquilos a los aventureros, así que volvió a sumergirse en las profundidades del lago, permitiendo a la barca llegar a la orilla.

En la otra orilla encontramos otra gruta, en medio un río, seguramente el que alimentaba el lago. Oswyn saltó el río sin problemas, pero claro, lo de Debra ya era otra historia, tanto Hierro no le iba  ayudar nada en el salto, así que se quitó la coraza, se tumbó en el suelo, Englier la cogió por los tobillos, Karil por las muñecas, y tras recitar el ritual correspondiente (a la de una, a la de dos y ¡¡¡a la de tres!!!), Debra se elevó por los aires sobrevolando el río.

Parecía que iba a llegar al otro lado, pero de repente, del fondo del río, aparecieron dos Chuul, uno de ellos golpeó a Debra en el aire, el otro se lanzó a por Karil y Englier.

Chuul

Debra se defendió con un ataque sónico, que se convirtió en una lluvia de estalactitas y nos salpicó a todos, Oswyn remata el trabajo de Debra (nunca mejor dicho), acabando con su chuul. Mientras Karil se encarga del otro. Viendo el aspecto de estos seres, alguien comentó algo de “voy calentando agua, por fin, algo de marisco en la dieta“, pero viendo las caras del resto de compañeros decidió que no era tan buena idea como pensaba en un pricipio.

Unas necesarias curas y el grupo continúa su avance por la gruta, llegando a unas escaleras de caracol que descienden, aunque no tan fácil como parece, los escalones están flotando en el aire, no tocan la pared ni se tocan entre ellos.

Debra es la primera en bajar, hay que mantener el equilibrio para no caer, así que le atamos una cuerda. Desciende casi sin problemas, aunque a mitad camino algo la empuja, suerte que le pusimos la cuerda. El siguiente en bajar es Englier, a mitad camino un carnero de niebla lo golpea y lo lanza al suelo, suerte que Karil y Oswyn sujetan la cuerda y consiguen amortiguar la caída. El mismo carnero ataca a Oswyn en la bajada pero no a Karil, que consigue ver al elemental de aire que se escondía en las escaleras y nos lanzaba el carnero de niebla. Karil se lanza contra la pared de las escaleras y desciende frotando con sus manos contra el muro, una nueva técnica de dragón que no conocíamos , el ser lo persigue hasta el suelo y nos ataca a todos.

Es muy complicado darle ya que al ser transparente no conseguimos verlo, pero con dos golpes afortunados de Oswyn y Englier se acaba el enfrentamiento, solo un anillo queda del elemental.

Anillo elemental del aire (40 cargas). Tiene tres modalidades de uso:

  • Ataque. Toque a distancia (máx.50 pies). 1d6 de daño por carga utilizada (máx.3 cargas)
  • Bullrush. Ataque +17 a la tirada. +1 por cada carga utilizada (máx. +3)
  • Fuerza. 25, 27, 29 (según cargas utilizadas). Lanza fuerza contra un objeto a fin de destruirlo (puertas, cofres,…)

Iniciamos nuestro avance en esta nueva planta y encontramos una sala con forma de T, con un pedestal en cada uno de los extremos, sobre cada pedestal una especie de cilindro o botón.

Al tocar la puerta de salida unos muros de fuego aparecen separando la sala en tres partes, dos elementales de fuego aparecen, uno en la parte en la que se ha quedado Oswyn y otro en la que se ha quedado Karil. Debra pulsó uno de los botones, no pasó nada. Englier se lanzó a través del muro de fuego a ayudar a Karil, Debra hace lo mismo ayudando a Oswyn y justo después de atravesar el muro recuerda que tenía un hechizo de protección contra el fuego, esta muchacha se lo va a tener que hacer mirar…

Karil acabó con uno de los elementales, momento que Englier aprovechó para apretar otro botón, sólo quedaba uno por pulsar, así que Karil se lanzó a través del muro que faltaba y pulsó el restante, lo que hizo desaparecer los muros de fuego. Ya sin muros, Englier pudo hacerse cargo del elemental que quedaba.

Plano parcial 3ª planta

Al acabar con el elemental se abrió la puerta de la sala, pasando todos a una nueva habitación rectangular con una rejilla, que parece un respiradero, en el centro. Debra oyó unos sonidos como de sectarios en medio de un ritual, así que Englier se lanzó directamente hacia el sonido, pisando sin darse cuenta la rejilla, lo que se convirtió en un momento electrizante, una gran descarga de electricidad recorrió su cuerpo, pero no la suficiente como para pararlo cuando se encuentra en misión divina.

Englier abrió la puerta de la que provienen los cánticos rituales y al grito “Esto es una redada, alto en nombre de Torag”, se lanzó al ataque.

Se trataba de una sala enorme con un abismo en el medio que la cruzaba casi de parte a parte y en medio de este abismo un Vrock esperándolos. Al fondo de la caverna también había una especie de altar con seis cultistas en medio de un rito, pero eso Englier ya no era capaz de verlo, solo tenía ojos para el demonio, para el vrock.

Karil se lanzó junto a Englier contra el Vrock, quien les recibió con una explosión de esporas. Éstas intentaron crecer en el interior de los dos héroes, pero sin suerte, eran demasiado poderosos para ellas.

Viendo que el ataque de esporas era inútil, el vrock lanzó un grito que atontó a Karil y convocó a otro vrock para que le ayudase en el combate.

Mientras Debra se encargaba junto con Oswyn de los cultistas, uno de sus hechizos acabó con tres cultistas.

Vrock

Englier lanzó su hechizo de esplendor, se iluminó, su maza también se iluminó, y rodeado de ese aura golpeó de una forma nunca vista al demonio (74 puntos de golpe). El demonio se percató de que sus enemigos eran mucho más poderosos de lo que esperaba, así que lanzó un hechizo de espejos apareciendo siete imágenes suyas y seguidamente atacó, sin éxito, al paladín.

El segundo vrock retrocedió para protegerse y comenzó una danza de invocación, un ritual que no fue capaz de acabar, ya que su invocador no fue capaz de aguantar un segundo golpe de Englier, por lo que los dos vrocks desaparecieron, volviendo al infierno del que habían salido.

Mientras Oswyn se encargó de dos cultistas y Karil remató al último de ellos.

Finalizado el combate pudieron averiguar que los cultistas se encargaban de dar poderes al vrock (fuerza de toro, reflejos felinos, velocidad,…) por lo que fue de gran ayuda el acabar con ellos durante el combate.

Ahora habrá que depurar esta sala, ha contenido demasiado mal y eso deja huella, como unos símbolos que hay en los lados de la entrada hechos en oro con joyas incrustadas, seguro que eso es lo primero de lo que se encargan nuestros amigos, pero bueno, eso será otro día.

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