Eberron. El trabajo Aundairianiano (III)

by

Eberron

Juego Eberron
Fecha 25-09-2011
Campaña Los Ignotus – The Aundairian Job
Lugar Valencia II
Asistentes Scott (Director de Juego), Sento (David), Leo (Silqüalin), Lohen (Duncan), German (Darwin), Juan (Trasto)

Orcbone

Lord Weirner

Por fin conocimos al señor del castillo Orcbone, Lord Weirner. Fuimos presentados ante él por Yurel y lo acompañamos durante la cena. Nos recomendó que no saliéramos del castillo por la noche, que nos encontrábamos en las proximidades de la frontera y toda esta zona era bastante peligrosa, es más, no muy lejos del castillo, se encuentra una torre en la que habita un dragón negro, animalillo al que estamos seguros que no le apetece tener compañía.

La misión de mi Dios es difundir su palabra, bondad y justicia por todos los lugares por los que pase, el dragón está claro que es un animal, así que, como no creerá en dioses, pues no vale la pena que intente convencerlo de las bondades de Dol Dorn, así que por el momento lo dejaremos tranquilo.

Lord Weirner también nos comentó que son ciertos los problemas con la banda de las “Hijas de Sora Kell”, pero que suelen actuar más al sur, en las montañas de Graywall.  Como curiosidad, también nos dijo que cerca del castillo se encuentra un pueblo llamado Shavalant, este pueblo tiene el mayor asentamiento de shifters conocido.

Cuando le preguntamos sobre las nubes con forma animal que se habían visto sobre la fortaleza, nos dijo que eran sobre el bosque de al lado, no sobre el castillo, y que aún no ha podido determinar su procedencia. Lo que más le impactó fue el saber que nos habíamos encontrado con 60 orcos y un ogro mago de camino a Orcbone, y que, además, no nos habían atacado, tendremos que investigar el motivo de esta sospecha.

Después de la cena nos ofrecieron 3 habitaciones para que descansáramos. Kat durmió en la cuadra, como siempre, y el resto nos apañamos como pudimos, dejando a Silqüalin que durmiera sola, cada día cuesta más aguantarla…

Por la mañana, Yurell, nos dijo que investigáramos lo sucedido con una caravana de la casa Orien, por lo visto, la casa Orien había avisado de que esta caravana había sido atacada en las proximidades del castillo, la guardia nos acompañaría. ¿Curioso no?, la guardia acompañando a unos periodistas para que investiguen un ataque… Yurell sabe lo que somos, es nuestro contacto en el castillo, pero como siga así creo que la cobertura va a durar menos que una pastilla de mármol en un colegio de Trolls.

La caravana se dirigía hacia Sylbaran, en Coneines de Eldeen, por lo que hacia allí nos dirigimos. A los treinta minutos, mucho antes de llegar a la frontera, encontramos los restos de la caravana. Contamos unos 12 muertos por flecha y cimitarra, pero no encontramos cadáveres de los atacantes. Curioso…

Intentamos rastrear el camino por el que habían huido los atacantes, pero fue más que complicado, nuestro rastreador, Kat, se había ido a otra misión con el rastreador del castillo, así que la búsqueda no fue nada sencilla. Finalmente, entre Duncan y Koton, pudimos descubrir que el ataque se produjo hacía un par de días y que los atacantes eran más de veinte.

Trasto encontró unas pisadas que se dirigían hacia el norte, parecían pesadas, por lo que debían llevar la mercancía de la caravana, estaba claro que no podían haber abierto las cajas, eran cajas de la casa Orien, si las hubieran abierto, la casa Orien lo hubiera sabido de inmediato.

Decidimos volver a informar a Yurell, pensando que con eso sería suficiente, pero nos equivocábamos, Yurell no se fía de sus guardias, teníamos que seguir el rastro y descubrir exactamente que había pasado.

Duncan encontró el rastro, en un momento determinado las pisadas se separaron, unas se dirigían al Oeste y el resto al Noroeste. Decidimos seguir las que dejaban una marca de carromato.

La noche fue muy larga, no habíamos cogido víveres (nadie esperaba tener que acampar) y sólo Duncan y Koton consiguieron comida. Al amanecer ya pudimos cazar algo y encontrar agua, así que seguimos el rastro hasta donde los tres reinos se juntan.

En el sendero que ascendía la montaña, había una torre abandonada que lo vigilaba. El sendero continuaba hasta desaparecer en el interior de una gruta. Cuando nos encaminábamos hacia ésta, Trasto divisó a lo lejos un gnoll y 4 hienas custodiando la entrada a la caverna.

El combate duró más de lo esperado, el gnoll huyó con velocidad, pero las hienas plantaron cara. Acabamos con ellas y nos dirigimos a la torre abandonada, en su interior encontramos un libro escrito en un idioma muy antiguo, dhokaani, unos seres que vivieron en la era de los monstruos.

Yurell

Entramos en la caverna, Duncan encontró y desactivó una trampa que se activaba por peso, y que estaba en perfecto estado de funcionamiento. Al entrar en la sala siguiente oímos una voz que nos decía algo en un idioma desconocido, parecía una voz de otro mundo que resonaba por toda la sala. Podíamos ver toda la sala sin problemas ya que habían antorchas encendidas, una de ellas tenía a su lado la estatua de un demonio. En el centro de la sala habían cuatro estatuas y en el centro unas tablas en forma de cuadrícula de 4×4 con unos textos en dhokaani. Al fondo de la sala una puerta, pero para llegar había que pasar sobre las baldosas, estaba claro que algo olía a trasgo quemado, era mejor que leyéramos el libro antes de hacer cualquier otra cosa, a ver si conseguíamos enterarnos de algo.

Duncan y yo nos pusimos a intentar leer el libro, nos llevó más de una hora, pero pudimos averiguar que nos encontrábamos en una antigua fortaleza dhokaani, Koch Sharaath, donde los trasgos construían armas para luchar contra los Daelkyr. Además conseguimos entender lo que nos dijo la voz al entrar en la sala: “Da un paso firme en la fortaleza”, había que adivinar que losas de la cuadrícula eran las que se podían pisar.

No conseguíamos averiguar que era lo que ponía en las losas, no teníamos claro cual se podría pisar, pero se me ocurrió que, siendo que tenía tantos años la fortaleza, las losas que se pudieran pisar estaban seguro más desgastadas que el resto, y así era, pude ver una losa claramente desgastada, esa era la losa que había que pisar firmemente. Lástima que no pude explicar a los demás el proceso, Trasto se había aburrido de esperar y, después de que Duncan saltara sin demasiado problema las losas, lanzó una roca en la primera losa que se le ocurrió a ver qué pasaba…

Una alarma sonó, una alarma con risas de hiena, los ojos de la estatua demoníaca se encendieron y 5 gnolls aparecieron por la puerta del fondo, no demasiado preocupados por qué losas se podían pisar.

Empezó el combate, Duncan que se encontraba sólo en el otro extremo de la sala se escondió para que los gnolls no lo vieran, Darwin no tuvo mejor idea que lanzar una niebla negra que ocupó toda la sala (lo que facilitó bastante el objetivo de Duncan). Pese a la oscuridad, Trasto, Koton y yo seguimos luchando a ciegas, acabamos con los 3 primeros sin demasiado problema (aunque Koton acabó herido con veneno de araña que embadurnaba las armas gnolls). Los demás gnolls decidieron no entrar en la sala y esperar a que pasara esa nube negra de golpes, ya que sólo habían oído como sus compañeros morían en aquella sala, y eso no anima demasiado a entrar.

Así que aquí estamos, esperando a que se disipe la niebla y por fin sepamos con qué nos tenemos que enfrentar, pero eso ya lo contaré en mi próxima misiva.

David Legsbreaker, aprendiz de periodista.

Inventario

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