Eberron. El trabajo Aundairianiano (II)

by

Eberron

Juego Eberron
Fecha 28-08-2011
Campaña Los Ignotus – The Aundairian Job
Lugar Valencia II
Asistentes Scott (Director de Juego), Sento (David), Juan (Trasto), Lohen (Duncan), German (Darwin), J.C. (Kat), Leo (Silqüalin)

Sharn

Como recordaréis, la última vez que tuve ocasión de narrar los hechos acontecidos desde que me junté a este grupo (algún día Dol Dorn me explicará el porqué), estábamos en el interior de un banco enano tratando de recuperar un amuleto que, en malas manos, podría liberar un ser maligno que podría acabar con el mundo (más o menos).

Tras un duro combate con los enanos defensores del banco, conseguimos el anillo del oficial que nos permitiría acceder a la sala de las cajas de seguridad. La puerta que abría el anillo nos permitió el acceso a un ascensor que descendía a una sala llena de cajas, pero además de las cajas había algo más, algo que no éramos capaces de ver, era un fantasma extraplanar, sólo pudimos hacerle frente esperando a que golpeara a alguno de los que habíamos bajado, en ese momento sabíamos dónde estaba y aprovechábamos para golpearlo. Fue Kat quien consiguió darle el golpe de gracia, y menos mal, porque el fantasma nos estaba dando para el pelo.

Encontré la caja y, por suerte, el amuleto seguía en su interior, lo guardé y emprendimos la huída, una huída bastante afortunada, fuimos lo suficientemente sigilosos para salir sin que nadie más nos detectara, si, ya se que suena raro, pero así fue, por una vez conseguimos ser discretos.

Devolvimos el amuleto a Solintas y cumplió con su parte, nos entregó 20.000 m.o. que serán empleadas en hacer el bien.

Cuando estábamos descansando de la última aventura, Silqüalin, que ya que se quedó fuera no necesitaba descansar demasiado, recibió un mensaje de un viejo amigo nuestro, el del gorila que todos recuerdan (yo no porque en esa aventura tuve que ir a solucionar los problemas de un viejo amigo clérigo que necesitaba mi ayuda). Al parecer nos piden que investiguemos el castillo de Orcbone, en Breland, se encuentra a 12 días de camino a caballo y nos han conseguido una cobertura, estaremos allí como investigadores de la revista “El investigador de Sharn”, que no es que sea un medio prestigioso, pero sí muy popular, al parecer es famosa por sus secciones de cotilleo (bodas de la alta nobleza, hijos de nobles con miembros de otras razas,…).

Antes de partir, y como novedad, pensamos que lo mejor sería recopilar algo de información del sitio al que vamos. Según Kat, en esa zona se están cometiendo ataques racistas a gente de su raza, lo que es confirmado por las informaciones de Silqüalin, es más, puede que esté relacionado con el destacamento del castillo.

Según se cuenta, al acabar la guerra, cuando se realizó la división de países, Breland negoció con Droam una paz, quedando la zona de Droam ocupada por gnolls, orcos,… por lo que Breland creó la fortaleza de Orcbone a fin de defender sus fronteras de estos indeseables.  Breland actualmente tiene una población de unos 500.000 habitantes, de estos un 20% son gnolls, 18% goblins, 18% trolls y el resto son medusas, minotauros, ogros,…

El periódico facilitó un pase de prensa a Silqüalin, el resto iremos como acompañantes, y el objetivo es averiguar los rumores de que la frontera es un coladero (entre otros, hay un grupo “Las hijas de Sora Kell” que van petrificando a la gente), y que al parecer hay un mago (por lo visto muy racista), que está detrás de todo, aunque no está muy claro.

Después de la investigación partimos, llegando a Ardev tras varios días de viaje, esta es la última ciudad antes de Orcbone. Esta ciudad es famosa porque en ella se encuentra la “Posada del Rey Boranel”, y claro, tras tantos días de viaje, decidimos dormir en ella.

Al entrar encontramos varios soldados del Rey, por lo visto el Rey está de vacaciones por la zona, concretamente en el castillo de Arakhaim. Tomamos algunas cervezas junto a los parroquianos, quienes nos cuentan que algunas de las caravanas que han pasado por Orcbane han visto unas extrañas nubes con forma de animales sobre la fortaleza, es posible que sean fruto de la magia, además, empezaron hace unos meses y hay momentos en los que el efecto se agrava.

Descansamos en la posada y por la mañana partimos, cruzándonos con una caravana de la casa Orien que venía en sentido contrario. No hubo nada más reseñable hasta mitad de camino a la fortaleza, donde decidimos acampar y descansar.

Kat colocó una alarma en torno al campamento, a fin de estar seguros por la noche, aunque no fue muy buena idea, cada vez que entrábamos o salíamos de la zona asegurada había que pensar la contraseña (era una alarma mental), y la contraseña era “Silqüalin es una zorra”. Ni que decir tiene que no hubo manera de dormir en toda la noche, Silqüalin, pese a ser hembra, tuvo problemas de próstata toda la noche y además de la próstata tenía alzhéimer, por lo que no era capaz de recordar la contraseña, haciendo que nos despertáramos continuamente toda la noche.

A las 6 de la mañana, Trasto, que, pese a la alarma, estaba montando guardia, nos despertó, había visto un grupo de rastreadores orcos. Noté como mi Dios me decía que no tenía que preocuparme por ellos, simplemente estaban de paso, lástima que Kat no tuviera la misma sensación, no se lo pensó y se lanzó al ataque. Recibió un flechazo y cuando iba a devolver el gesto se oyó un grito “PARAD”. El que había gritado parecía un ogro mago bastante poderoso, junto a él habían 30 o 40 orcos según el mago (la organización), 3 o 4 según Kat (la autoridad). La cuestión es que el ogro nos dijo que venían de visitar a sus primos los hobgoblins que y sólo estaban de paso. Conseguimos convencer a Kat de que no valía la pena enfrentarse, no habían hecho nada para merecerlo, y a duras penas conseguimos que se calmara.

A mediodía llegamos a Orcbone. En la entrada nos recibe la jefa de la guardia, Yurell una semielfa, que recomendó a Darwin (como antiguo miembro de la casa Cannith) que hablara con un tal Jaxon, luego nos dijo que nos acompañaría a ver al jefe del Castillo.

Y aquí os tengo que dejar, a ver que nos cuentan, sea lo que sea, os tendré informados.

David Legsbreaker, aprendiz de periodista.

Inventario

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