Eberron, la hoja del alma (2)

by

Eberron

Juego Eberron
Fecha 05-09-2010
Campaña Los Ignotus – la hoja del alma
Lugar Lohen home
Asistentes Scott (Director de Juego), Leo (Silgüalin), Lohen (Mordekai), J.C. (Kat), Juan (Trasto)

En un lugar del camino a Trolan

Por dónde íbamos… sí, ya recuerdo. Estaba pegándome en combate singular con Stellos, el maldito vampiro, como luego descubrimos, y este se acercaba amenazadoramente contra mí… ¿qué que hacían los demás, escriba? …cosas raras, sin duda… A lo que iba, el maldito Stellos se aproximaba blandiendo su espada… sí, escriba, recuerdo que es la espada que nos han mandado recuperar …y salté con agilidad felina al interior del carruaje. Esperaba poder alcanzarle los pies a través del techo. Mis compañeros había conseguido detener el carruaje y ya nos habían alcanzado. Lucan Stellos estaba rodeado, pero ni aún así se callaba el tipo: «la ira de la casa Stellos caerá sobre vosotros, pobres infelices que juegan en juegos de mayores» y tras bastante palabrería más, cuando estábamos a punto de convertirlo en un pincho moruno …me da igual que esto lo lean en Sharn y que nos hayan encargado cogerle vivo; este tipo va a sufrir un desgraciado accidente… Stellos y su hermana se convirtieron en humo, pero ni aún así se callaba el tío. Siguió amenazando y asrgurando que volvería a por nosotros. Sí que le molestó tener que hacer el resto del camino andando (o en forma de humo, ¿quién sabe?)

Revisamos el carruaje sin mucho éxito. Este Stellos se ha llevado todo lo importante (buen truquillo ese del humo), pero, al menos, ahora tenemos un carruaje en el que llegar a la ciudad. De acuerdo, es un poco tétrico y de bastante mal gusto, pero ya no tendremos que ir al paso de David (y su perro), metimos a ambos en el carro y a hacer leguas como locos.

La ciudad de Krel es enorme, es bastante distinta de Sharn (al parecer nada es como Sharn), pero se me antoja apelotonada, llena de callejuelas y recodos sin sentido. Está en la desembocadura de un río y los canales y las acquias la convierten casi en un laberinto. Es como si las casas hubieran crecido como plantas o como árboles. Sí, en cierta medida me recuerda al caos del bosque.  Ay, como añoro andar por los bosques… ¡escriba! ¿qué hemos dicho de anotar mis observaciones… Escondimos el carruaje en una posta cercana a la posada donde encontramos alojamiento. Pensábamos, en nuestra ignorancia, que ese carruaje podría ser importante para Lucan. Y allí mismo empezamos a preguntar por Krel. Descubrimos que Krel en realidad era Krel… vaya, perdonen, parece que este idioma suyo no es capaz de distinguir los nombres propios por su género… descubrimos que Krel era una mujer y no un hombre. «¿Y qué importa eso?» preguntó la elfa… ¿quién si no…? Además descubrimos que era el embajador… ¿embajadora, escriba? ¿Tenéis un idioma que no distingue el género en los nombres propios, pero sí en los cargos públicos? Curioso, es como si el sillón del cargo cambiara en función del sexo de quién lo ocupa. ¡Estáis un poco locos…! Bueno, pues embajadora y nos enteramos también que al día siguiente había una fiesta en su embajada de Anduain.

Nuestras pesquisas por Torlan no pasaron desapercibidas y al rato nos dimos cuenta que eramos el objetivo de dos sanjuanines (a los que apodé como Frank y Steen). Los muy astutos, ¿quién lo diría?, esperan a que lleguemos a un puente y dos amigos suyos aparecen del agua y nos cortan la retirada. Acabamos con ellos, querido lector, rápida y eficazmente, pero prefiero no aburrirte con los detalles de nuestro combate. Creo que los sanjuanines nunca imaginaron que tras esta mata de pelo enmarañada se escondiera la furia de las parcas y que tras la hojalata de Trasto hubiera una apisonadora humana… o golémica, ya me entendéis… Tampoco llevaban mucho en los bolsillos. Nada que nos pudiera aclarar el motivo del ataque y 16 monedas de plata y 16 de cobre que pasaron a los bolsillos de alguien.

Tras dar por pedida la noche y retirarnos a nuestros aposentos… sigo durmiendo en los establos… decidimos acudir a la embajada (a la nuestra) por la mañana. Buscábamos una invitación para la fiesta. El embajador no parecía dispuesto a recibirnos, pero tras esperar varias horas, acabó por darse por vencido. Allí le pillamos, en su despacho, con un sastre, acicalándose con un traje para la fiesta nocturna de la embajadora Krel… no, no recuerdo el nombre del embajador, escriba. ya sabes que los nombres de las personas con las que me cruzo me los invento ¿Qué te parece Camps…? Tras una animada charla con el embajador, donde la elfa demostró bastante talento con la lengua… con el idioma. El embajador accedió a conseguirnos invitaciones y nos pidió que consiguiéramos algunos trajes (la fiesta era de disfraces).

Mil quinientas monedas de oro después, más cien para mantener en silencio al sastre, y todos terminamos ataviados con trajes de diversa factura. No fue un proceso agradable. Me sentía un payaso dentro de un traje de luces. ¿Y sabéis lo que fue desenredar mi hermosa mata de pelo? Ahora sí, seguro que cuando viera a Lucan Stellos me lo cargaba sin miramientos. De vuelta con el embajador nos comentó que había conseguido las invitaciones, pero que le habían costado mucho. Prometimos mencionar sus esfuerzos en nuestro informe y, entonces, tuvo un desliz y comentó que conocía a Lucan. Nos pusimos alerta, muy alerta, si no hubiera sido por por bodoques y los perifollos del traje me lo cargo; pero la elfa fue un poco más taimada. Le acusó de traición a nuestra ciudad y le animó a seguir colaborando… Si, yo también lo hubiera matado.

Camino de la embajada de Anduain, la de Krel, nos equipamos para la batalla. Supusimos que no nos dejarían entrar armas, así que camuflamos unos viales de agua bendita en frascos de perfume. ¡Seguro que todos los payasos de la fiesta llevaban un objeto como ese! Mordekai nos enseñó unas venas de plata que recorrían su cuerpo y, supuestamente, le protegían del vampiro… sospecho que este ha sido un nuevo viaje en el tiempo que debo investigar en el futuro, cuando acabemos con Lucan… Entrar en la embajada no fue complicado, pero Trasto, para quien la etiqueta es esa cosa de papel que se pone para distinguir las latas de aceite, decidió que tenía que haber una entrada alternativa paa un golem como él.

En la fiesta había shifter, pero no sentí nada hacia ellos. En realidad nunca he convivido con gente de mi especie y son tan extraños como unos sanjuanines. Mordekai trabó amistad con otros cabeza de lata. Charlaron y le comentaron que estaban en la embajada porque habían traído una misiva… creo que los cacharros estos de metal en realidad no están bien vistos por los demás.. Mordekai creía que no le mentían. Con tantos disfraces era difícil distinguir a Lucan y a su pelirroja hermana y tanto perfume asqueroso obstruía mi felino olfato. La … elfa y el paladín hicieron una primera aproximación hacia Krel, pero esta se percató enseguida que no eran trigo limpio y se mosqueó. Poco después llegó Lucan (inconfundible) y sacó a bailar a nuestras elfa… será… No puedo referir los detalles de su charla, no escuchaba, pero creo que nuesta “amiga” intentó engatusarle y este se rió en sus narices, cabreada porque sus artes femeninas no hacían efecto con un muerto… ¡con un muerto, tonta…! decide amenazarle. Lucan sigue bailando y sonríe.

Consigo acercarme a Krel y entablar conversación con ella. Ella me liga inmediatamente a mis compañeros (tía lista) y me dice que Lucan debe dejar de bailar. Y me dijo: «Meena tendrá cosas que contarnos mañana» que, incluso ahora, no me queda muy claro que quería decir. En ese momento entraron en las sala varios guardias de la embajada y se dirigen a por Lucan. Los asistentes gritan e intentan esconderse por los rincones, eso nos deja un poco al descubierto… nos quedamos solos en la pista… y, al poco empezamos a combatir. Lucan da tortas como panes, pero veo por el rabillo del ojo que Trasto ha conseguido entrar como… ¡camarero! Esta lata… Intetamos acorralar al vampiro, pero este se defiende y, entonces, descubrimos que la guardia de Krel también nos ataca. ¿Tres bandos? Esto empieza a ser muy confuso. Creo que voy a sacar mis garras y tener unas palabritas con la pelirroja. Lucan se fija en mí, debo ser su mayor amenaza, y se acerca para proteger a us hermana…

…y ahora perdóname escriba porque Lucan está a punto de alcanzarme. Luego te cuento o mejor, que te cuente David, que creo que ya se le ha arreglado la muñeca…

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