El Anillo Único (XVIII) – Un espectro en el camino


31/10/2021. EAU. Perico (DJ), Sirvent (Eyvindr), Lohen (Amras), Scott (Bain) y JC (Hans)

9 de mayo 2949

Partimos con las primeras luces de este día de mayo en dirección al oeste de las montañas. El sol del norte apenas calienta nuestros cuerpos y el vaho de nuestras respiraciones nos predice que va a ser un viaje largo y duro. Al menos, no vamos corriendo detrás de unos orcos que se han llevado a unos hobbits.

Habíamos calculado unos veinte días de viaje, más o menos y, parece que Ostag no tiene ingredientes para hacer los pastelillos doblemente horneados (quedó agotado tras su visita al terapeuta, parece). Emprendemos viaje con Blain a la cabeza, Hans proveyendo caza al grupo y Eyvindr explorando, aunque no parece muy seguro de su papel. Amras cubre la retaguardia.

Merar llama nuestra atención desde nuestra espalda cuando empezábamos a caminar y nos pide que como vamos a buscar a Frár, vamos a encontrar a Ellarás. Frár recuperó un objeto que quiere Ellarás, pero Frár no quería dárselo. Merag intercambió el objeto con Frár por algunas curaciones y dado que Ellarás no va a pasar por Eldricht Town, nos pide que lo llevemos (porque somos de fiar) y se lo entreguemos a Ellarás (quizás no es muy conveniente que se entere de la participación de Frár). Lo que nos entrega es un estuche de tamaño medio de lo que parece un instrumento musical de factura élfica.

Se trata de una viola de trabajo elfo de muchos años de antigüedad y aceptamos llevárselo a Ellarás. Se trata de una petición razonable que puede ayudar a devolver la amistad a dos seres (o empeorarlo).

El camino que nos disponemos a emprender está lleno de epítetos como fronteriza, salvaje, peligrosa, pero ninguno de los adjetivos parece prepararnos para la corrupción que nos acecha en el camino. Una pesada carga parece caer sobre nuestros hombros intentando que cada paso que damos sea el último, pero nuestro espíritu es fuerte y la llama de Ûdun, que nunca hemos visto, parece que calienta nuestros corazones.

14 de mayo 2494

La fatiga empieza a pesar en nuestras piernas y en las primeras jornadas notamos ya los primeros efectos de la dureza del camino. Creo que estamos saliendo de la zona de influencia de Valle y de los elfos del bosque. A partir de ahora entramos en territorio desconocido. Un lugar donde pocos han hollado que otrora estaba en manos de los enanos y los leofrings, pero todos fueron expulsados o exterminados por los orcos y goblins..

La temperatura sigue bajando. Notamos un fresquete que baja de las montañas que se cuela por las aberturas de nuestra ropa de viaje. La oscuridad sigue atenazando nuestros corazones (los de algunos).

15 de mayo 2494

Vemos al levantarnos por la mañana, no muy lejos de la zona donde hemos pasado la noche, la silueta de un hombre que de pie mira en nuestra dirección. Amras se sobresalta porque está seguro que ahí no había nada un instante antes. Un parpadeo y aparece.

Amras despierta a Evindyr que estaba durmiendo el sueño de los justos, pero al sacarse las legañas observa que el visitante tiene un rasgo distintivo de la gente de valle y tras observar, sabe que no debería estar entre los vivos. [chan, chan, chan…]

Los compañeros nos despiertan a todos. Bain se asusta por la aparición (bueno, parece un muerto viviente y eso acojona un poco), aunque el resto parece que hemos visto más apariciones. Eyvindr nos comenta que es una aparición del antiguo burgomaestre de la ciudad de El Lago. Recordamos que ya habíamos oído hablar antes de este hombre. La leyenda cuenta que escapó al desierto con todo el dinero que le dió Bardo para reconstruir la ciudad. Al final él y sus compinches perecieron en el desierto de inanición, ya que no puedes alimentarte de oro y joyas. Sabemos que la tumba está en otro sitio, así que no sabemos qué hace aquí.

Deciden seguir el pálpito de Hans y hablar con el burgomaestre. ¡Están locos!

Cuando llegamos a una distancia apropiada, apreciamos que no tiene nada de rodillas para abajo y que, realmente, flota en el aire. Una voz profunda y del más allá resuena en nuestras cabezas y nuestros corazones:

«Se llevaron mi tesoro, mi parte de oro tres veces… maldito.
Lo trajeron todo aquí, mis monedas, mis copas, mis cadenas de anillos.»

«Tres veces maldito, lo llamo.
Primero, hizo a los enanos codiciosos y atrajo su perdición sobre sus
cabezas.
Luego, consumió a Smaug el Temible y lo hizo débil.
Finalmente, me hizo ciego a las alegrías de la vida, y me convirtió en un rompedor de juramentos.»

«Ahora mi plata tallada y mi oro tallado serán ofrecidos al SAQUEADOR, la muerte escurridiza.
Un precioso señuelo para LLAMARLO, una trampa de hierro para ENCADENARLO, y luego soltarlo sobre el Norte.
Mi traición es completa.
Ya siento su frío aliento soplando desde el Norte.
Aquí viene.»

Sus palabras nos inquietan y tratamos de averiguar su sentido. Eyvindr tiene conocimientos de cosas antiguas y le suena que el saqueador es la forma en la que las leyendas antiguas se referían a la muerte escurridiza y lo del frío aliento soplando desde el norte :

Raenar, es un dragón de hielo que es conocido como la muerte sigilosa. De hecho es el más grande de su clase.

A Bain le suena el nombre tras mencionarlo Eyvindr y es el responsable de la muerte de Dain y la muerte de Flor cuando los enanos habitaban esta zona. Es el gran dragón que mató a Dain I y que quedó gravemente herido en aquel combate con el rey enano, pero nunca se confirmó su muerte y se cree que está desaparecido. Entre los enanos era conocido como el Saqueador porque atacó muchos salones enanos para quedarse con sus riquezas.

Discutimos si debemos volver a Edric’s Town para avisarles del peligro y, al final, decidimos volver después de mucho discutirlo. Continuar camino parece que nos alejaría de la posibilidad de avisar a los enanos, elfos y humanos del Lago; somos Caballeros de la Desolación y nos debemos a la protección de esta tierra. Desde Edric veremos si hay que bajar a Galdford.

La oscuridad sigue pesando en nuestros corazones y la sombra está haciéndose un hueco en nuestras almas.

20 de mayo 2494

Llegamos a Edric’s Town aunque nuestro regreso no parece sorprender mucho a los ciudadanos. Vamos a la taberna a ver si está allí la tabernera, digo Lady Sara. Le pedimos que convoque a las fuerzas vivas del pueblo y le contamos el aviso del burgomaestre y el peligro que supone Raegar.

Le devolvemos la viola a Merar y nos disculpamos (bueno, le decimos a Ostag que lo haga). Le decimos que la recogeremos si volvemos a ir al oeste por el norte, pero que ha surgido un tema grave (un dragón) que tenemos que atender con prioridad. Le decimos que si ve a Frár le diga que le estamos buscando (para charlar).

Dejamos como posibilidad bajar hasta Erebor para buscar información de cómo acabar con el dragón o, como mínimo, ir a Galford para que el aviso del dragón llegue al Valle y al bosque de Thranduil.

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