Exo – 3×05 Campaña 808 (El silencio de los muertos) – ¡Jana Lou renacida!.

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Juego Exo
Fecha En algún momento del 3471
Campaña Exo 808
Lugar Manises I
Asistentes Sento (subteniente Reinhard), Juan (sargento Huk), Leo (Gustav), Germán (Max) y Chema (Liralaf). J.C. (DJ).
Datos por JC


Dejamos a nuestros protagonistas en una situación apurada. Han bajado a investigar la instalación que Farmacon tiene en el planeta de hierro, tras decidir dejar para luego la estación orbital y la nebulosa. Tras unas primeras investigaciones y tras ver el equipo médico, el capitán decide que Piefkowski vuelva a la nave y Liralaf, con más conocimiento médico, vaya con ellos. Poco después de la llegada del médico, suena la alarma, la entrada se cierra y el ascendor, el mismo sobre el que estaba Huk empieza a descender… (ver resumen completo anterior)


¿Podrá salir Huk del hueco del ascensor que se hunde en las profundidades del planeta sin lanzar el grito de guerra de la 808? ¡Ahhhhh…! 

Huk salta para evitar el descenso y falla. ¡Un úkaro fallando un salto! Ya sé que va a sonar especista, pero es es inconcebible…

—No creo que esa palabra signifique lo que…
—¡Calla!

Huk se vuelve a preparar, se concentra un poco más salta y… ¡lo consigue!. El ascensor desciende a sus pies mientras él se queda colgando en una escalerilla de mano que recorre todo el hueco de arriba a abajo. La plataforma se pierde en la oscuridad y al poco rato se oye una segunda esclusa cerrándose. En los ordenadores de las oficinas de la primera planta se inicia una extraña cuenta atrás: 2:59: 56 pone.

«Nos quedan tres horas» piensan los miembros de la 808. Investiguemos qué hay en el laboratorio. Max y Cardumen se parapetaron en la puerta, pero es voluntarioso inmo (voluntarioso porque siempre se presenta voluntario) quién abre la puerta. Al otro lado de sala ven a un hombre embutido en un traje NBQ y con la mano sobre un botón rojo (un botón rojo similar al que hay en el otro lado de la planta). Un botón rojo que se encontrarán a lo largo de toda la instalación.

—Marchaos o moriremos todos —anunció con un tono de voz que hacía bastante creíble su amenaza. Parecía que el botón rojo activaría algún mecanismo que les mataría. Quizás es el momento de recordar que Piefkowski había estado jugueteando con ese botón.

Cardumen dejó su arma en el suelo y se aproximó al nervioso científico, al menos parecía que lo era, adoptando una postura tranquilizadora, con las manos abiertas y sin dejar de hablar ni acercarse. Todo era una estratagema para que Liralaf pudiera concentrarse en el botón y desactivarlo, pero fue inútil. Al tyrano creyó que estaba lejos y se acercó y volvió a intentarlo con idéntico resultado. Empezaba a notar el esfuerzo, el sudor, a pesar del soporte vital, corría por su frente. Decidió sacar la pistola.

Aquel fue el momento que quebró la paciencia y la esperanza del científico y con un—: ¡A la mierda! — intentó activar el botón. Max disparó, Huk disparó, Liralaf disparó y Cardumen desenfundó y se quedó con las ganas. El hombre había muerto mucho antes de que su mano se moviera hacia el botón.

La 808 no le dedicó mucho tiempo. Como los lectores recordarán, en la primera visita al laboratorio provocaron que el ahora fallecido derribara una probeta al suelo. Tenía miedo que aquello fuera la sustancia mutagénica que había matado a Jana Lou. Liralaf es el médico y el encargado de descubrir si van a morir todos. Tras unos segundos y unos análisis rápido. Dice que no, que no van a morir. Tras exigirle más explicaciones, añade—: Se trata de sangre gwen. Es inofensiva.

Segunda planta

No parece que haya muchas más cosas en la primera planta y la salida por el exterior está bloqueada. Podrían forzarla, pero aún tenían más de dos horas y media y el grupo decide investigar un poco más. Con lo que tienen no pueden presentar pruebas contra Farmacon y, menos aún librar a la Armada del oneroso contrato con Ilam. Si la instalación se autodestruye, no obtendran pruebas. Bajan por la escalerilla y Huk trastea un rato con la puerta hasta que consigue abrirla. Es un modelo difícil, pero ahora que ya sabe como son, cree que será más fácil. El ascensor está en esa planta, a unos 4 metros de la escotilla, a unos 10 metros de la planta primera, a unos 40 metros de la superficie. Queda menos de 2 horas y media…

Están en una sala octogonal, como el doble de grande que la de la primera planta y tiene dos puertas enfrentadas. Eligen una al azar, la abren sin problemas y Cardumen, siempre tan voluntarioso, avanza con cuidado. Al doblar una esquina, dos civiles, vestidos como científicos de laboratorio, se abalanzan encima de él. Los tres caen al suelo junto a un montón de extraños recipientes de plástico.

—Ya sabía yo que tus figuritas de mierda iban a hacer que nos atraparan —dijo ella mirando a su compañero.
—Miniaturas coleccionables en sus blister originales —responde él mientras empieza a recogerlas.

Un soldado acaba con la conversación de la pareja y se lía a tiros desde el fondo del pasillo. La 808 responde intentando no poner en peligro a los civiles y no tardan mucho en acabar con él.

—¡Estupendo! —dice la mujer— ¡Y ahora se cargan al que sabía cómo salir de aquí!
—No se preocupe señora —la profesionalidad de la 808— saldremos por arriba, por donde hemos entrado.
—Lo dudo mucho —responde ella— salvo que lleven escondida una bomba en esas armaduras que sea capaz de volar un metro de duraliminio reforzado.
—¡Queeeeeé!

«Quedan dos horas y quince minutos y bajando» dice la monocorde voz del DJ (maligno).

La pareja les explica que tenían que dirigirse al ascensor y que desde allí el soldado les llevaría a la salida. No saben dónde está y no han visto a nadie. «Tenían que recoger las figuritas» dice ella con enojo. Revisan todas las estancias de esa zona y descubren habitaciones y comedores, pero a nadie más. Se nota que la gente se ha ido con precipitación y se han dejado muchos objetos personales.

En la segunda puerta de la sala octogonal descubren un laboratorio químico y otro biológico. Descargan los datos de los ordenadores, pero no hay nada especialmente comprometedor. Nada que un buen equipo legal no desarme en cinco minutos a favor de la corporación. Preguntan a los civiles si creen que hay una tercera planta, pero ellos creen que no. Su autorización no pasa de la segunda planta. Les creen, antes de aplicarles torturas, y Huk investiga por su cuenta y descubre, levantando el ascensor un poco, que debajo de este hay un falso suelo que da a una nueva esclusa.

Todo parece indicar que la ruta de huida está por la parte de abajo. Queda una hora y cuarenta minutos (¡eh, que se entretuvieron descargando todos lo que había en todos los ordenadores! ¡Y van con Windows 47!).

Tercera planta

El hueco del ascensor cae otros 50 metros y los dos científicos les dicen que no parece muy buena idea bajar que la salida debe estar en ese nivel o más arriba, pero no les hace caso (Nota del DJ: el instinto dungeon es fuerte en ellos). Al pobre científico están a punto de caérsele las figuras en un par de ocasiones, tantas como veces le dice la mujer—¡Tira ya esos estúpidos muñequitos!

Al final de la escalera y superada la esclusa hay una nueva sala octogonal. También hay dos puertas a unos 120º entre sí que no coincide con la posición de las de arriba. En la primera puerta que abren descubren un laboratorio con una especie de impresora biológica que es capaz de imprimir tejidos vivos. Nunca habían visto una tecnología semejante. Tampoco tienen muy claro qué es lo que están imprimiendo en ese momento.

En la segunda puerta descubren una serie de jaulas en las que hay encerrados animales rarísimos. Parecen animales con malformaciones o fusiones de animales: un tigre con cuernos, una vaca con alas. ¿Qué mente enfermiza podía hacer algo así? Le preguntan a los científicos, pero su cara de asco y susto deja claro que no sabían nada de aquello. Al final de las celdas, se topan con un gwen que, aparentemente, no se parece al que vieron en Ilam. Bueno, se parece mucho, pero el escáner deja claro que es un gwen auténtico. De hecho, su sangre es la que estaban analizando en la primera planta. Parece bastante molesto de que duden de su persona.

—Yo —dice—, el exobiólogo más reputado de la galaxia no merezco un trato tan denigrante.

En la siguiente celda descubre a una mujer muy debilitada, casi inconsciente. La reconocen enseguida como Lana Jou y rápidamente abren la puerta de la celda (sin escáneres ni precauciones ni nada). Al verlos, sonríe y dice:

—Recibisteis el mensaje —y pierde el conocimiento.

En un charla rápida con Shidro (el gwen) les queda claro que Farmacon estaba haciendo experimentos biológicos de dudosa ética y que encerró a ambos por seguridad cuando pensó que habían saboteado el experimento. Algo absurdo porque él es el exobiólogo más grande de la galaxia y no comete errores. Digamos que el recién llegado no les cae muy simpático con tanto ego, pero de él saben que la cuenta atrás significará el fin de todo el complejo. ¿Cuanto tiempo queda?

«Una hora y 2 minutos» dice el DJ maligno.

Huk se separa de las conversaciones. Empieza a ponerse nervioso con el plazo del tiempo e investiga la sala octogonal. No es posible que aquella instalación acabe en esa planta. Al cabo de un rato descubre una corriente de aire. Una nueva esclusa camuflada lleva a una nueva planta.

Cuarta planta

Bajan claro; ahora están a casi 150 metros de profundidad. ¿Cuan deprisa puede subir alguien por una escalera de mano? ¿Les dará tiempo en los menos de 60 minutos que les quedan? No parece preocuparles, aún…

En la siguiente planta del complejo de Farmacon hay, de nuevo, una sala octogonal que da acceso a tres puertas. Cardumen se dirige a una de ellas y Shidro, el gwen, les advierte que no abran esa puerta. Cardumen mira a Reinhardt y este le señala con un leve movimiento de cabeza la siguiente puerta. ¡Le han hecho caso! ¡Inconcebible!

—No creo que esa palabra signifique lo que… —dice el tipo de las miniaturas.
—¡Calla!

La siguiente puerta que abren es un laboratorio similar al de la planta superior, pero el equipo se ve mucho mejor, como una siguiente generación. Si el anterior era tecnología punta, este es un prototipo desconocido en el mercado. ¿De dónde saca Farmacon estos juguetitos?

En la otra puerta ven un mundo alienígena. Se trata de una sala, eso está claro, pero lo que ven es como una atmósfera enracecida donde una sustancia negra flota agitada por vientos inexistentes. En el centro de la sala hay una especie de totem, de unos dos metros de alto, y está toscamente tallado. Mientras están mirando, se acerca un xenfer, aunque su cuerpo está cubierto de esas céluclas negras que vieran en el gwen de Ilam. Poco a poco, otra serie de criaturas, a cada cual más extraña se dejan ver entre la vegetación. Solo el xenfer sale completamente y les estudia con una mirada de odio e inteligencia.

—Jefe —dice Huk—. No se lo va a creer, pero he descubierto otro nivel debajo de este. La verdad es que en este momento el úkaro parecía el único preocupado por la cuenta atrás. Quedán 45 minutos…

Quinta planta y salida

La quinta planta es una sala octogonal con un enorme generador nuclear. Eso les da miedo al principio, pero unas rápidas lecturas aseguran que la sala es segura. Una vez abajo, descubren un pasadizo que parece alejarse en dirección. Los sensores indican que tiene 20 kilómetros. Es la salida. Hay un monorrail que parece instalado para un tren. Quizás esté al otro lado, pero no tienen forma de mandarlo para allá. Habrá que correr.

—Jefe, cree que podremos hacer 20 kilómetros corriendo con los civiles en 30 minutos…

[Momentos de desesperación, marca de la casa]

Al final, Piefkowski acude al final del túnel y va a buscarles con el tren que alguien diseñó con el buen tino de hacerlo veloz. Se suben y salen corriendo. Una vez fuera, se guarecen para protegerse de la inevitable explosión. Pasa el tiempo, pasa un poco más y parece que no va a ocurrir, que no y no ocurre. ¡Inconcebible!

—No creo que esa palabra signifique lo que…
—¡Calla!

¿Y ahora quién va a descubrir qué es lo que ha pasado? Lo echan a suertes y le toca al dron. Este recorre una buen distancia por el túnel hasta que se topa con una sustancia gris, una especie de cemento, el mismo que utilizaron para sellar el dormitorio de Jana Lou en Ilam.

Descubren huellas (nuevamente Huk, esta partida estuvo muy activo) y siguiéndolas llegan a una especie de plataforma de despegue camuflada para que se confundiera con el terreno, Hay señales de una pinaza que ha despegado no hace mucho.

Deciden volver a la colonia del planeta y allí dejan a los dos científicos rescatados (el de las miniaturas que aún conserva su tesoro), pero se quedan con Shidro y Jana Lou, aún no han acabado con ellos. Liralaf cura a Jana (estaba deshidrata y hambrienta, al parecer les habían encerrado, pero no les daban de comer). Ella les explica que aceptó el trabajo porque es la mejor exobióloga de la galaxia (miradas entre la 808) y que habían hecho contacto con una nueva forma de vida en la nebulosa, pero cuando descubrió los experimentos genéticos de la cuarta planta (y al xenfer) supo que se había equivocado. Desgraciadamente ya era muy tarde y Farmacon no quería echarse atrás. Bigaló es el jefe de la instalación. Reinhardt reconoce el nombre porque es el corporativo a quién dispararon en Ilam y la razón por la que están en ese problema con la flota. ¡El les denunció! ¡Por un tirito de nada! ¡Inconcebible!

—¡Calla!

Nota del DJ: no le preguntan por la criatura de Ilam porque toda la 808 asume que el «mensaje» era ese. Se equivocan.

La 808 decide mantener a Shidro y Jana en la nave por su seguridad (sí, es un eufemismo) y mientras deciden que hacer. Las pruebas que tienen de la instalación no son concluyentes. Se descargaron mucho material, pero nada relaciona las investigaciones con Farmacon, salvo las declaraciones de los dos científicos (y habrá que ver si las mantienen en un tribunal). Además, está el peligudo asunto de explicar cómo la Flota se entrometió en esa historia. No pueden decir que Jana Lou es un activo vigilado por la RFP.

Si no están equivocados, Bigaló está en la estación orbital (la pinaza así lo indica). Él tiene las respuestas y ahí están las pruebas que necesitan. Tienen que ir a por él antes de que se les escape entre los dedos…

Una respuesta to “Exo – 3×05 Campaña 808 (El silencio de los muertos) – ¡Jana Lou renacida!.”

  1. Exo – 3×06 Campaña 808 (El silencio de los muertos) – Estrella rendida | Barrilungos Says:

    […] salir por los pelos de las instalaciones en la superficie de Farmacon (ver resumen completo anterior) nuestros héroes han decidido que tienen que interceptar a Bigaló (el villano de esta historia, […]

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