Las celebraciones, el Señor Lirdium y su encargo.

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Juego Pathfinder
Fecha 18/04/2010
Campaña Falcon’s Hollow
Lugar Manises II
Asistentes Juan (Director de Juego), Perico (Saia), Scott (Rillka), Sento (Engelier), Lohen (Cionaodh), JC (Karil)

Hoy es domingo, día elegido en Falcon’s Hollow para la consagración del nuevo templo a Iomedae. El acontecimiento comienza con distintos discursos por parte de personalidades de Falcon’s Hollow, bastante aburridos a mi parecer, no deben tener un buen bardo que les haga los discursos. El ultimo en deleitarnos con su discurso, fue el alguacil, siempre parco en palabras, siempre sensato, que nos conmino a divertirnos pero sin pasarse, porque estaría vigilándonos.

Lo siento por mis compañeros, ya que al ser miembros de la milicia no podrán pasárselo como les gustaría, pero bueno al menos les dejan disfrutar algo de la velada. Mientras Karil desaparece con una moza de buen ver, Engelier departe amigablemente con los clérigos de Iomedae, Rillka se pierde entre el gentío y yo comparto con Saia unas buenas cervezas………. Ah, que seria de una fiesta sin una buena cerveza.

De repente, Engelier aparece comentándonos que a las afueras ha oído alboroto, siendo esa zona no muy de festejos, así que nos disponemos a echar un vistazo; ellos en calidad de milicia y yo porque me gusta ayudar, soy así de bueno.

Al llegar la imagen es de todo menos normal; tres grupos de goblins parece que se han unido a los festejos y hacen bien salvo porque: no creo que sean vecinos de Falcon’s Hollow, no creo que hayan sido invitados, y la quema de casas no estaba prevista entre los festejos. Así que nos disponemos a tratar con ellos para aclararles que esas no son las normas de celebración. En eso, Engelier me comenta que oyó algo parecido a un cántico, con lo que mi mente se pone a pensar y deduce que algún bardo hay con ellos, y si hay un bardo nada bueno deben estar tramando. Con esa nueva información y a la luz de la estupidez genética de los goblins, dejamos a Saia, Karil y Rillka con los goblins, mientras Engelier y yo nos encargamos de buscar al bardo que los acompañaba, dando con ella y con otro nutrido grupo de goblins dos calles mas allá de donde dejamos a nuestros compañeros. Bien sabe Nethys que yo le profeso una gran devoción, pero también he de decir que no estuvo conmigo en esta pelea, ya que no solo no guió mis golpes sino que dejo que los goblins acertaran todos y cada uno de ellos.

El combate acaba cuando el bueno de Engelier decide pedir a su dios que restablezca algo de mi salud mermada, cosa que agradezco mientras hago de notar mas sonido de batalla cerca de allí. Nos dirigimos hacia la zona juntándonos con nuestros compañeros que dieron buena cuenta de los goblins que se habían unido a la fiesta.

En la calle encontramos otra bardo con otro nutrido grupo de goblins, pero esta vez observamos que van acompañados de dos ¿caballeros? Goblins montados sobre canes trasgueros, si es que los goblins tienen algo parecido a caballeros, vistiendo coloridas armaduras y escudos; se nota que han tratado de imitar el standard humano pero con poco acierto. Tras una buena batalla donde los caballeros se defendieron bastante bien, y yo recurrí a aquello que mejor se hacer, que es enaltecer los ánimos de mis camaradas en combate y de paso probé el nuevo arte que he estado practicando, el bello tañido de un arpa de mi tierra.

Karil había dejado dos goblins atados del combate anterior, por lo que nos parece buena idea el interrogarlos al respecto. Tras una conversación nada desdeñable, en la cual obligamos al pobre goblin a utilizar mas del vocabulario habitual en ellos, descubrimos que son goblins que viven en las montañas “de al lado”, pertenecen al clan de la Garra Roja y, aquí viene lo interesante, actuaron porque un humano les mando que vinieran a divertirse. Eso hace que en mi cabeza resuene algo que se comento durante las batallas, y ese algo era que los ataques no eran mas que meras artimañas de entretenimiento mientras alguien hacia alguna otra cosa (robar, secuestrar, matar). Tras esta noticia nos movemos por el pueblo preguntando si alguien ha echado en falta algo o a alguien, pero nadie ha echado en falta nada. Mientras nos tomamos un descanso, el alguacil aparece comunicándonos que los goblins han confesado que la distracción era para robar algo en un cementerio cercano. Justo cuando nos comunica eso, aparece un chaval del pueblo portando sendas invitaciones de gente que nos espera en la taberna; una para conocernos y la otra para un trabajo.

Engelier decide que ira a acompañar a los hombres del alguacil para averiguar que es lo que han podido robar de un cementerio. Tras dar con un antiquísimo cementerio, descubren que una de las tumbas ha sido profanada y se han llevado el cuerpo que albergaba, y ademas han destruido la inscripción para que nadie sepa quien estaba enterrado ahí.

Mientras el resto del grupo se dirige a la taberna en pos de hacer efectivas las dos invitaciones. Saia y Karil se entrevistan con el pudiente caballero que quiere conocernos, mientras que Rillka y yo nos dirigimos hacia el caballero que espera de nosotros el aceptar el trabajo. Saia y Karil parece que se llevaron la peor parte del trato, ya que el noble pudiente es lo que los bardos llamamos “gruppie”, es decir, aquel fan que nos sigue de representación en representación animando como si el día fuera a acabar ya mismo. Mientras Rillka y yo, entablamos conversación con un tal Jenlar, que se presenta como el consejero de Lirdium Arkays, un excéntrico adinerado que vive a las afueras del asentamiento en medio de la nada en una casa, que como luego descubriremos, es bastante autosuficiente. Jenlar nos comenta que su patrón requiere de nuestra ayuda para encontrar un talismán familiar que le fue robado, y que nos pagara 400 monedas de oro. Nosotros le comentamos que lo tenemos en cuenta, pero que tenemos que comentarlo con el resto de los componentes. Acordamos comunicárselo al día siguiente. Tras la despedida nos reunimos y acordamos aceptar el trabajo y nos vamos a descansar para estar preparados al día siguiente.

El camino nos lleva a la casa solariega del señor Arkayz, y como comente antes, era una gran casa solariega con un buen huerto y corral. Nos recibe el señor Arkayz agradeciéndonos que hayamos aceptado y nos pasa a una estancia donde nos cuenta que hace 6 meses unos ladrones le robaron el talismán y que puede localizarlo pero no recuperarlo por las barreras mágicas que han puesto a tal fin. Nos ofrece 600 monedas de oro por el talismán a lo cual nosotros aceptamos. 600 monedas de oro a repartir; eso es mas de lo que gano yo en Falcon’s Hollow mostrando mi arte en la taberna. Nos agasaja con una buen cena, una buena cama y un no menos bueno desayuno, que nos llena de energía para comenzar nuestra expedición.

Nuestra marcha nos lleva por un camino hasta un claro en el cual veo las 3 mozas mas hermosas que he podido ver en mucho tiempo, largos rizos pelirrojos, unas coquetas pecas bajo sus grandes ojos pardos…….. que me aspen si no son las 3 damas mas bellas que he visto en mucho tiempo, y como puedo comprobar Engelier, Karil y Rillka aprecian también su belleza. Saia no, debe ser porque su standard de belleza enana difiere mucho del nuestro. Ellas nos llaman y nosotros acudimos prestos y veloces a su encuentro. De repente, algo pequeño y veloz sale de nuestro lado e impacta contra una de las bellas mozas, ahogando un grito de protesta cuando por fin la luz se hace a mis ojos y donde antes había belleza, ahora hay tres arpías dispuestas a alimentarse de nuestros tuétanos y nuestros ojos. De esta le debo a Saia unas cuantas pintas de cerveza por abrirme los ojos. Raudo preparo mi arco y disparo a otra de las arpías, dándole a Nethys esta vez gracias por guiar mi mano y hacer que mi impacto rompa el hechizo que mantenía a Engelier y a Karil presos. Una vez roto el hechizo, y con Saia demostrando el porque los enanos son conocidos en el manejo del hacha, las arpías caen bajo nuestros golpes. Nuestras mentes deciden lo mismo, aunque por distintos motivos; buscar el nido, el cual encontramos haciéndonos con un botín de 80 monedas de oro, justo antes que Engelier queme el nido con las crías dentro, maldiciendo a los engendros malignos que ahí habitaban.

Tras recupernos proseguimos camino, hasta que un gran estruendo nos hace parar y ver que ocurre. Arboles a nuestro lado se desploman justo antes de que veamos aparecer el mascaron de proa de un ¿barco? desde el bosque. Unos trabajadores gnomos se dedican a colocar troncos debajo del barco a fin de que pueda circular por tierra. Desde lo alto, un gnomo, que por la indumentaria diríamos que es el capitán nos pregunta hacia donde esta el océano. Nosotros le indicamos que el río esta por el camino que hemos venido y que desde ahí podrán llegar al océano. En agradecimiento, el capitán nos invita a pasar la noche y a cenar en su camarote, deleitándonos con las delicias que su cocinero prepara y contándonos que son un grupo de aventureros gnomos con ansias de ver el mar y conocer mundo. Nosotros escuchamos mientras damos cuenta de las viandas que nos sirven.

Tras un merecido descanso nos ponemos rumbo hacia el lugar donde esta el talismán, hasta que un puente nos obliga a detenernos. El capitán la noche anterior nos comento que esta zona esta habitada por hombres-camaleón, que construyeron el puente y cobran un peaje por usarlo. La verdad es que es una buena idea, y todo hay que decirlo, muy loable, ya que en vez de dedicarse al pillaje, se emplean en un trabajo honrado, la obra civil. Tras acordar un peaje conjunto de 50 monedas de oro, nos dejan pasar y nos acompañan durante un kilómetro, lo cual hace que apreciemos mas el servicio pagado, cruzamos un puente y nos escoltan hasta que hemos salido de sus dominios; tomare nota para futuras empresas.

El camino nos lleva como nos dijo el señor Arkayz hasta un monolito de 100 metros de altura y 30 metros de diámetro de base. A la entrada del monolito hay una dama atada que esta siendo picoteada por cuervos y que nos advierte que nos vayamos que una bruja anda cerca y que esta ahí cumpliendo su castigo, que se lo merece. Hasta donde yo se, nadie merece un castigo tan cruel, y así lo piensa Engelier que se dirige a desatar a la dama en apuros mientras nos sigue advirtiendo que la bruja esta cerca. Al acercase Engelier aparecen unas dagas espectrales enfrente nuestro, que de espectrales tienen más bien poco, ya que hacen daño como he podido comprobar. Tras varios ataques frustrados al no poder dar a nada, Engelier descubre que atacando a la daga si podemos hacernos con el combate y así lo hacemos venciendo a las dagas. Al volver la vista a la dama en apuros vemos que se rebela como la bruja y desaparece.

El acceso al monolito nos da paso a una sala semicircular que me recuerda a unas construcciones que vi cuando me perdí en la zona norte del continente. Y en la sala 7 cofres, de distintos tipos, formas, colores, ornamentos. Tras observarlos a todos nos entra la sensación de que estamos delante de una prueba y que solo podemos quedarnos con uno, que se tornara el verdadero o posiblemente activará una trampa mortal para nosotros. Tras pasar un buen rato observándolos, llegamos a deducir que estamos frente a una ilusión y tras unas acciones que nos posibilitan el desactivar la ilusión tenemos ante nosotros el cofre, el objeto por el cual hemos venido.

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