Eberron, Los Ignotus

by

Eberron

Juego Eberron
Fecha 04-10-2009
Campaña Los Ignotus
Lugar Casa Lohen
Asistentes J.C. (Kat), Lohen (Mordekai), Leo (Silqüalin), Juan (Trasto), Scott (DJ), Sento (David)

Sharn, Breland

Varios estábamos heridos, unos más que otros, y este lugar no era para débiles, así que decidimos descansar en la sala de invocaciones que era un lugar tan bueno como otro.

Después del descanso intentamos abrir una puerta enorme que había en la sala, antes estábamos tan cansados que no la habíamos ni visto. La puerta no tenía cerradura ni ningún otro mecanismo de apertura, por lo visto sería necesaria la magia para abrirla y, visto todos los magos que teníamos en el grupo, la puerta iba a permanecer mucho tiempo cerrada, así que decidimos retroceder a un par de puertas y pasillos que habíamos dejado sin explorar.

En la primera puerta que abrimos encontramos una especie de almacén abandonado y derruido de herramientas, pieles curtidas,… en una de las esquinas había una estatua de un gusano con muchos tentáculos en el lugar en el que debía encontrarse su boca, era un Monstruo Carroñero (un bicho que se come las armas con su saliva ácida). También encontramos tres grimlocks, dos golpearon sin exito a Trasto mientras yo acabé con el tercero. El segundo golpe lo dieron con más ganas, Trasto llegó a notarlo, pero Kat acabó con uno de ellos y al otro lo golpeó Mordekai y yo me encargué de rematarlo. En la habitación encontramos:

  • 1600 mo
  • 1 piedra moonstone (feldespato) valorada en 50 mo
  • 1 varita de sabiduría del búho con 31 cargas (+4 sabiduría 1 min/nivel)

Al acabar el combate y el registro de la habitación nos llego un pájaro con una nota en una de las patas, Kat no hacía más que vigilarlo, la nota decía : “Por favor, ruego subáis a la superficie, quedamos en vuestra taberna. Sargento Dolon”.

Volvimos otra vez a la taberna, allí nos esperaba el Sargento Dolon acompañado de una elfa bastante atractiva que le suena a Mordekai de haberla visto por la casa Cannith. El Sargento nos presentó a la elfa, era una hechicera llamada Silqüalin, la enviaba la casa Cannith para que colaborara con nosotros, de ese modo ella pagaría la deuda que tenía con la casa por su enseñanza.

Informamos al Sargento de todos los avances que habíamos realizado y fuimos a buscar un sitio donde vender las armaduras antiguas que habíamos encontrado. Se las vendimos a la universidad obteniendo 3000 mo por las armaduras y 100 mp por las espadas. Ingresamos las monedas en el banco y fuimos a descansar a la posada antes de volver a bajar a las profundidades de la ciudad.

Al bajar nos dirigimos a uno de los pasillos que aún no habíamos investigado, entramos y encontramos una sala con forma de “X”, una sala que desprendía un frío anormal de su parte izquierda. Al momento algo horrendo se abalanzó sobre la elfa, envolvió su cabeza con unos tentáculos que la cosa tenía en lo que debía de ser la boca y comenzó a absorberle su esencia vital. Kat se transformó en gato pero ya no era necesario, Trasto había matado al bicho de un solo golpe en cuanto Silqüalin consiguió separarse de él.

En una esquina de la sala encontramos un baúl, pero el techo de esa zona era extraño, parecía estar recubierto de moho, un moho que se alimentaba de el calor de la sala, así que para no alimentarlo más, acercamos el baúl con una cuerda y lo abrimos, en el interior encontramos:

  • 200 mo
  • 1 cáliz con rubíes muy antiguo del impero Dakan (valorado en 900 mo)

Seguimos por otro pasillo inexplorado y llegamos a una habitación que nos recibía con una trampa que Mordekai detectó y desactivó a tiempo. Nada más desactivarla dos dolgrims nos atacaron, luchamos y Trasto acabó con los dos, aunque esta vez nos dejó golpear a los demás.

Registramos la sala encontrando solo 200 mo, así que decidimos descansar antes de dirigirnos a la sala de las invocaciones, a ver si Silqüalin era capaz de abrir la puerta.

Cuando nos acercábamos a la sala comenzamos a oír cánticos, Kat se adelantó y encontró a 5 humanos dos de ellos en medio de un círculo de invocación cada uno, dos en un extremo de la sala y otro con una daga a punto de sacrificar a un sexto, junto al del sacrificio se encontraba una naga. Para este combate invoqué el poder divino, Silqüalin se lanzó una armadura mágica y los demás se lanzaron al ataque inmediatamente. Kat acabó con uno de los humanos de los círculos de invocación, Trasto recibió una rociada de un spray multicolor que lo dejó inconsciente, momento en el que todo el grupo, a excepción de mi, se desmoronó pensando que si no estaba Trasto todos moriríamos, pero yo estaba seguro de salir victorioso del combate, había llamado a Dol Dorn y luchaba a mi lado, una culebrilla no sería capaz de pararnos.

Me lancé a por la naga y la golpeé sin descanso, mientras Kat luchaba contra el humano de la daga, que la había cambiado por una espada descomunal y me estaba golpeando sin parar, Mordekai mataba al resto de humanos y Silqüalin utilizaba toda su magia contra el humano del espadón. La naga intentó utilizar conmigo el mismo truco que con Trasto, pero esta vez no tuvo suerte, la estaba esperando. Kat acabó con el humano de la espada, Mordekai saltó el pozo cayendo sobre la naga y finalmente acabó con ella.

Entre esa sala y la de la puerta mágica (las estancias de la naga) encontramos:

  • 1 espadón masterwork
  • 20 mo + 200 mo
  • 2 pociones
  • 1 vial de aceite
  • 1 capa mágica (armadura +1) que se queda Kat
  • 1 armadura completa (sin casco)
  • 1 amuleto de oro consistente en una estrella de 4 puntas en la parte frontal hay con un texto (3 vueltas derecha, 3 izquierda, 1 derecha y empujar), un mapa de Sendrik, continente al sur de Khorvaire que se supone la antigua localización de los elfos. Por la parte trasera el amuleto tiene una serie de palitos de diferentes longitudes.

Ya teníamos todo lo que buscábamos, así que volvimos a la superficie. En la salida nos esperaba Trabak, acompañado de dos guerreros con mala pinta y un mago. Discutimos ya que me había engañado, el amuleto no era un amuleto familiar, había intentado engañar a un seguidor de Dol Dorn y eso no se lo perdono a nadie, le dije que no se lo entregaría, que buscaría a los verdaderos dueños y que podría en manos de la autoridad competente los hechos acaecidos. Por respuesta Trabak y sus compinches se abalanzaron sobre nosotros, su mago invocó un lobo de huesos del que se encargó Kat hasta que se desvaneció, Silqüalin golpeó con misiles a su mago que finalmente huyó, Trasto acabó con uno de los guerreros y yo acabé con el otro guerreo y con Trabak.

Ahora solo queda explicar al Sargento las aberraciones que estaban haciendo con los mineros, nada más y nada menos que sacrificarlos para abrir una puerta al plano de la locura para invocar a Daelkyr. Ahora ya tengo claro porqué me envió Dol Dorn a esta ciudad, y no le defraudaré.

David Breaklegs

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