El Barrilete, de cuando intentaron matar a Ros en Noel (II)

by

Exo

Juego EXO
Fecha 30-08-09
Campaña El Barrilete, la última esperanza
Lugar Manises
Asistentes Leo (Skare), Juan (Ryan), J.C. (D.J.), Perico (Sonrisas), Sento (Dimas)


6 Enteku 3465, Noel Sector Cignus

Cuando llegamos al marine falso que se había suicidado aparece la Policía Militar: “Usted, capitán Sonrisas ¿Qué ha pasado?”. Le explicamos a la PM que el individuo que estaba muerto en el suelo había participado en una pelea haciéndose pasar por un marine y que en el transcurso de la pelea había asesinado a una marbagana.

Mientras dábamos las explicaciones un grupo de civiles cotillas empezó a rodearnos, todos querían una grabación holográfica de lo que pasaba. Sonrisas llamó a Juana y esta se ofreció a sacarnos del problema… “Sonri, ahora vamos”. Cuando Juana legó y le contamos lo sucedido, su primera observación es que nos enfrentábamos a un enemigo muy rico y poderoso, que tendríamos que tener cuidado, claro, nos mete en el espacio iroendi, nos abandona allí, nos toca salir como podemos, casi nos matan en incontables ocasiones, y ahora nos dice que tengamos cuidado porque un humano se ha suicidado, esta Juana cada día me pone más nervioso con su cinismo…

Quedamos con Juana en el forense en 57’, más bien Juana quedó con nosotros. De camino hacia allí intenté encontrar algo de información en un antro en el que no sé cómo se atrevieron a entrar los demás, allí intenté encontrar información sobre la NMC Skiöblaönir, ya que sospechamos que el capitán de la nave está metido hasta el cuello en el intento de asesinato de Ros. Según me contaron en el bar es uno de los mejores capitanes que tiene actualmente La Cofradia, además por lo visto es una bellísima persona, colabora con varias ONGE’s (Organizaciones No Gubernamentales Extraplanetarias),… vamos, que estuve tentado de cambiar de nave y ofrecerle mis servicios.

Cuando estábamos a punto de llegar al forense, al pasar por delante del Ros Hilton, vimos que había un cordón policial en el hotel, así que fuimos a preguntar qué es lo que pasaba, nos comentaron que por lo visto había habido algún tipo de pelea en la planta de acceso reservado, pero no habían podido acceder para comprobarlo. Les informamos que estábamos alojados en esa planta y nos dejaron acceder. Al llegar vimos en el suelo el cadáver de uno de los escoltas de Ros, tenía varios agujeros de unos 3 cm en el lateral derecho de su cuerpo, parecían hechos con algún tipo de cuerno o espolón, y se podía observar que se habían ensañado bastante. La habitación de Ros estaba muy revuelta, desde el centro partía un rastro de sangre (como si de alguien se hubiera arrastrado por el suelo mientras se desangraba) que se dirigía hacia la salida de emergencia.

Sonrisas se quedó en la habitación (seguro que para coger todo aquello de valor que hubiera), y Ryan y yo seguimos el rastro. En el rellano del piso inferior encontramos a Ros moribundo en el suelo y a su lado un sheller, semidesnudo y empapado en sangre, haciendo algún tipo de rito de invocación o de ritual de muerte. Tuvimos unos problemas de comunicación, le dijimos que se apartara de Ros pero no había manera, al final pudimos ver que lo que estaba haciendo era intentar salvarlo, menos mal que llegaron a tiempo los sanitarios y se llevaron a Ros en estado muy grave.

Justo después de llevarse a Ros aparecieron dos policías de paisano (con pinta de lejos de pertenecer al cuerpo de marines). Skare (que por lo visto se llama así el sheller) le explicó a los detectives que se encontraba en una especie de misión divina, predicando por todos los planetas el camino de su dios, además les dio bastante la brasa, por lo visto intenta predicar la palabra principalmente a los humanos, que son los más necesitados. Según les contó, estaba duchándose en su habitación cuando oyó un fuerte ruido procedente del rellano de la escalera, como de la caída de alguien y casi inmediatamente unos gritos de alguien pidiendo ayuda. Salió de la ducha, lo que explicaba el que se le vieran todas las escamas, y fue en su ayuda, aunque no pudo abrir la puerta hasta que Ros moribundo marcó el código permitiendo el acceso; al abrir la puerta encontró un jional desangrándose en el suelo e hizo todo lo que pudo por él hasta que llegamos nosotros.

Los detectives nos preguntaron por nuestros compañeros y por las motivaciones que podrían tener para matar a Ros, además nos enseñaron una foto de Jericó atacando a gente con los espolones de los brazos. Los detectives lo tenían como el principal sospechoso, intentamos que cambiaran de idea comentándoles que a Ros nunca le salían bien los espolones, además, podían comprobar las cámaras próximas al hotel y verían que se encontraba en nuestra compañía cuando nosotros entramos, ya que él se quedó fuera.

No terminaban de estar convencidos de que no estuviéramos implicados en el intento de asesinato, pero cuando les comentamos que Juana nos estaba esperando en el forense nos dejaron que nos fuéramos, así que empezamos con la investigación.

Lo primero que hicimos fue ver qué pasaba con el recepcionista, dónde se había metido. En recepción vimos que justo antes del ataque a Ros el recepcionista desactivó las cámaras de la sexta planta y se fue del hotel. Después investigué por mi cuenta la habitación de Ros, a ver si podía averiguar algo más. Por lo visto había sido más de un asesino, y después de intentar matar a Ros, habían registrado la habitación eliminando pistas (aunque puede que fuera el chapuzas de Sonrisas).

Como el hotel estaba rodeado por la policía y no dejaban salir, asumimos la posibilidad de que los asesinos siguieran en el hotel y que incluso puede que estuvieran registrado en una habitación. En el registro del hotel se veía que desde que Ros comprara el hotel no se había registrado nadie, y desde que se registró él hasta que compró el hotel solo se habían registrado dos parejas. Investigamos las parejas, resultando que la primera eran unos marines humanos fuera de servicio que estaban intimando profundamente y la otra pareja no estaba en la habitación.

Registrando el hotel finalmente acabamos en la cocina, y cuando  investigábamos la salida de empleados y de mercancías vimos que no había policía, sólo habían bloqueado la entrada principal. Salimos del hotel, Sonrisas vio en el suelo había un rastro de gotas de sangre que se dirigía a un contenedor y dentro de este había un espolón sheller lleno de sangre, que coge Skare y guarda en su mochila mientras no deja de repetir “venganza, venganza,…”

Sonrisas llamó a Juani a ver si le podía decir cuantos sheller habían en la estación orbital, incluyendo la morgue, al parecer sólo había uno y estaba alojado en el hotel en el que estábamos, un tal Skare, aprovechando la llamada, Juana también informó a Sonrisas del estado crítico de Ros y del encierro en la cárcel de Jericó, Krell y Olalla.

Como no acabábamos de creer que la policía fuera capaz de solucionar lo sucedido decidimos ir a casa del recepcionista y hacerle unas preguntitas, así que allá fuimos, salimos por detrás del hotel, por supuesto sin comentárselo a la policía que estaba en la puerta delantera y nos fuimos a la zona de residencias civiles dónde se encontraba la casa del tipo este.

Llamamos a la puerta y el recepcionista fue lo suficientemente estúpido como para abrir la puerta, con cadenita, pero abrió la puerta y Ryan terminó de abrirla. Cuando entramos dentro el humano no hacía más que decir “no, no, vais a estropearlo todo”, “la habéis matado”, “la culpa es de Ros, nunca debió de comprar el hotel”,… después de un breve interrogatorio pudimos saber que el hotel lo manejaba un tal Karim, un mafioso local, y creyendo que Ros iba a quedarse con su negocio, empezando por el hotel, decidió acabar con él, para ello secuestró a la mujer del recepcionista, le obligó a que apagara las cámaras de la sexta planta, que le facilitara los códigos de la planta y que desapareciera del hotel.

Pensando que lo más fácil era que Karim acabara con su vida a fin de eliminar pistas, y que la mujer del humano ya estaría muerta, decidimos llevarlo al hotel y que contara a la policía todo lo que sabía, así podríamos sacar al resto de la tripulación de la cárcel.

Camino del hotel nos encontramos con uno de los guardaespaldas que había contratado Ros, nos saludó y se oyó un disparo, el guardaespaldas echó a correr y nosotros buscamos cobertura en la pared más cercana, no sabíamos de dónde procedían los disparos, el recepcionista recibió un impacto en el abdomen, justo en el momento en el que conseguí ver la localización del francotirador, le disparé, los disparos cesaron y se oyó la alarma de una puerta de emergencia, el ruido venía del edificio en el que se encontraba el francotirador, Ryan consiguió parar la hemorragia en el momento en el que se oyeron sirenas de policía, Sonrisas, que había huido de la escena con la mochila de Skar, volvió y le devolvió la mochila.

Los policías eran los de siempre, y la mirada que nos pegaron empezaba a ser habitual. Intentamos explicarles lo que había pasado y porqué estábamos fuera del hotel en el que deberíamos de estar y acabamos donde era previsible que acabáramos, en la cárcel junto al resto.

Skar explicó al agente lo sucedido y por lo visto tiene una imagen de respeto que no tenemos el resto de los tripulantes de la nave, consiguió que lo creyeran y fijaron una fianza de 3.000€ para toda la tripulación que pagó Sonrisas, el único que tenía dinero suficiente.

Queríamos información y sabíamos dónde conseguirla, sólo teníamos que ir al bar en el que estuve por la tarde, el SP, y hacer unas preguntas, así que fuimos todos allí. La camarera (una gwen con apariencia de cromter) le aconsejó a Skar que se fuera del bar, que había muy mala gente, pero lo que la gwen no sabía es quiénes eran realmente los malos, esos matones de pueblo no sabían que ya estábamos hartos de tonterías, de que fuéramos sospechosos de algo que no habíamos hecho, de que nos enviaran a la cárcel por algo que no habíamos hecho, de que los dos marines policías parecieran nuestra sombra, de que nos dispararan matones por la calle, de que no pudiéramos descansar unos días después de lo del espacio iroendi, de que se pensaran que éramos marineros novatos… eso sólo se podía pagar de una manera, y había llegado el momento, preguntamos por Karim y un orangután se levantó y nos invitó a abandonar el local, justo antes de que 6 tripulantes le apuntaran con sus armas y uno le disparara….

Dimas, apuntando para el segundo tiro

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