Fecha: – 2025-02-16
Reparto:
- Juan Carlos (DJ)
Perico (Camden)- Scott (Twelk)
- Lohengrin (Landel)
- Leo (Morki)
Sento (Antolin)- Chema (Septimus)
Notas
Fecha estelar: 12 de Lopeku 3473. Sistema Devi.
La justicia, al final, siempre te encuentra. A veces lo hace de forma sutil; otras, con el destello de las luces de una patrulla policial y el frío chasquido de los grilletes magnéticos. Para la tripulación de la NC Babieca, fue definitivamente la segunda opción.
Apenas nuestros impulsores se silenciaron en el espaciopuerto de Devi, la policía local nos abordó. Las palabras resonaron en la rampa de desembarco, tan duras como el metal de la cubierta: asesinato, conspiración, robo, huida de la justicia. Todos detenidos, a excepción de Septimus, cuya ausencia en los registros le concedió una precaria libertad. La Babieca, nuestra nave, nuestro hogar, quedó inmovilizada, precintada bajo una fianza de 20.000 estándares que nos era imposible pagar. Éramos náufragos en un planeta que nos juzgaba antes incluso de conocer nuestros nombres.
Septimus, nuestra única ancla en el exterior, se movió con rapidez. Nos consiguió una abogada defensora, una tal Ally McBeal, cuya confianza contrastaba brutalmente con la montaña de cargos que se cernía sobre nosotros. Gracias a su pericia, casi todos salimos bajo fianza. Casi. Antolin, acusado directamente de asesinato, permaneció entre rejas. Y Camden, cuyo historial oficial parecía empezar de la nada hace cinco años, fue retenido por ser una incógnita que el sistema no podía procesar.
Nos instalamos en un modesto alojamiento en Devi, un planeta-ciudad que nos ahogaba. Era un laberinto de edificios bajos que se perdían en el horizonte, un caos perpetuo donde el zumbido incesante del tráfico se mezclaba con los sonidos de animales exóticos que deambulaban por las calles. Al día siguiente, McBeal nos visitó. Su mensaje fue directo, sin adornos: «La cosa está difícil».
El peso de la historia
El día del juicio, la sala era un hervidero. La prensa, atraída por el morbo de ver caer a una tripulación mercante, llenaba las bancadas. Las corporaciones, siempre ávidas de una buena cabeza de turco, nos usaban para pintar a todas las cofradías como nidos de piratas. Nosotros no éramos acusados; éramos un espectáculo.
El fiscal, un hombre de rostro severo y voz resonante, se puso en pie. El silencio se apoderó de la sala mientras comenzaba su ofensiva, un viaje a través de nuestro pasado, retorciendo cada acción, cada decisión, hasta convertirla en un arma contra nosotros.
«El ministerio fiscal al que represento», comenzó, su voz proyectándose con una seguridad gélida, «demostrará sin ningún género de dudas que la tripulación de la NC Babieca se mueve habitualmente en el filo de la navaja. Su trayectoria está plagada de actos dudosos que expondremos ante este tribunal, demostrando su modus operandi criminal».
Y entonces, desató la tormenta.
Nos acusó de lucros indebidos en el sistema Fluszeua, de negociar con la cura de una pandemia para obtener meros descuentos. Nuestra ayuda se convirtió en oportunismo.
Nos transportó a Iroma, donde, según él, arruinamos a un hombre de negocios y nos vimos envueltos en la muerte de su colaboradora, Irina. Nuestros intentos por defender a la familia de uno de los nuestros se transformaron en una conspiración violenta, con tratos en los bajos fondos y disparos en plena calle.
Relató nuestro paso por Rhami como si fuera la crónica de una banda de terroristas. Nos acusó de saltarnos un bloqueo comercial, de participar en un golpe de estado, de robar reliquias sagradas e incluso de alterar el clima de un planeta con tecnología alienígena. La declaración de un tal Garak Dum, un testigo que nos pintaba como usurpadores, resonó con fuerza en la sala.
El fiscal no se detuvo. Describió cómo encontramos una nave a la deriva en el sistema Vi y, en lugar de reportar el hallazgo, robamos material médico. La declaración del Doctor Luden, a quien habíamos transportado, nos apuñalaba por la espalda. Nos acusó de saquear una excavación arqueológica, sugiriendo un motivo para el crimen principal.
«Y cuando la justicia les pisó los talones», continuó, señalándonos, «huyeron. No se dejen engañar por su entrega voluntaria. Solo lo hicieron porque su delito se convertía en federal, porque sabían que no podrían volver a navegar».
Incluso nuestras acciones en Feccrarad fueron tergiversadas, nuestra defensa contra unos rebeldes presentada como una masacre indiscriminada. El desdén en la cara de los jueces al mencionar que transportábamos ganado para consumo fue un golpe bajo y efectivo.
El clímax de su acusación fue devastador, centrado en Antolin y la muerte de Irina.
«Antolin fue el último en verla con vida», afirmó el fiscal, dejando que la frase flotara en el aire. «Creemos que Irina descubrió su saqueo en el yacimiento y les confrontó. Por eso, decidieron eliminarla. Su compañero, Fox, no dispuesto a participar en un asesinato, abandonó la nave. Tenemos imágenes del vehículo de la víctima, con marcas de disparos efectuados desde el aire. Dispararon desde la Babieca y se llevaron el cuerpo para hacerlo desaparecer en la inmensidad del espacio».
El fiscal se sentó. El martillo del juez no había caído, pero el peso aplastante de la acusación ya amenazaba con reducirnos a polvo. El juicio no había hecho más que empezar.
Acusación del fiscal
El ministerio fiscal al que represento demostrará sin ningún género de dudas que la tripulación de la NC Babieca y, en concreto su capitán y su oficial de derrota están acostumbrados a moverse en el filo de la ley y que, incluso, muchas de sus acciones son bastante cuestionables. Podremos ejemplos de su filiación con conocidos piratas, de su implicación en revueltas y golpes de estado y, naturalmente, de su relación directa con la desaparición y muerte de Irina con la que uno de los acusados mantuvo una tormentosa relación años atrás.
La trayectoria de estos individuos es larga y prolífica de actos dudosos y con ello el ministerio demostrará a este tribunal el modus operandi de la tripulación de esta nave comerciante.
- Planeta Zraro (Sistema Of)
- Viaje a Tefa y destrucción de una nave de línea. <imagen>
- Fotografía entregando regalo a jefa mafiosa (el fiscal relatará a la sala quién es la niña y quién. [Mia Murtel y Tata Calipso]
- Sistema Fluszeua
- Intercambian información vital para la supervivencia de toda una población y para detener una pandemia a cambio de rebajas en el precio. ¡Sacaron provecho de una situación de emergencia médica!
- Planeta Iroma (sistema Franay)
- Tras la llegada de la Babieca un hombre de negocios que había ejercido su profesión durante décadas sin incidentes mayores, perdió todos sus derechos de explotación minera. Ellos les dirán que defendían al padre de un miembro de la tripulación, pero la verdad es que fueron más allá, mucho más allá, llegando a disparar en la calle a una persona. [Jansen]
- En una segunda visita, ese hombre de negocios y su colaboradora más estrecha (a la que había separado de los hijos) mueren en extrañas circunstancias. Se ve a la tripulación (y familia) en tratos con personajes de los bajos fondos de la ciudad. [Irina] [Gil Gil]
- Llevaron a un grupo de inocentes aficionados al pel·les a su planeta de origen y les durmieron todo el viaje. ¡Varios días en coma subespacial inducido!
- Sistema Rhami
- ¡No se van a creer todo lo que le han hecho a este planeta!
- Saltarse el bloqueo de la Cámara de Comercio para colar en el planeta a una conocida activista (Lua Madison).
- Participar en un golpe de estado para apropiarse del control de la estación. Según testigos, trataron de hacerse con el control de la misma. Y cuando la cosa se puso fea, sacaron de allí a los instigadores del golpe para evitar que fueran juzgados. [Declaración de Garak Dum]
- Hacer desaparecer una reliquia y sacarla del planeta. Matan a un animal protegido en el proceso.
- Atacar una estación de extracción junto a animales autóctonos amaestrados.
- Activar un dispositivo alienígena y cambiar el clima del planeta.
- Sistema Vi
- Se encuentran una nave en el viaje y no declaran el accidente espacial y, no contentos con eso, roban material médico de la nave siniestrada. De esto nos hemos enterado gracias a la declaración de uno de los arqueólogos de la excavación que les acompañaba en el viaje. [Dr. Luder]
- Interferir en una instalación arqueológica (abrir contenedor y entrar en boca de lobo).
- Robo de los enseres (les acusan los de la investigación) aprovechando un descuido de los propietarios. Se cree que Irina se lo recriminó y por eso provocaron el accidente.
- Huyen cuando la patrulla orbital trata de detenerlos y llevarles a juicio y no se dejen engañar porque se han entregado ahora. Solo se han entregado porque al huir del sistema convertían su delito en federal y no podrían navegar por la RFP.
- Sistema Feccrarad
- Con la excusa de un transporte de ganado para su consumo [asco en los jueces] participaron activamente en la revuelta del planeta. En vez de permanecer en el refugio (como indicaba la seguridad del hotel) salieron de este (poniendo en peligro a otros alojados) y se enfrentaron a los rebeldes. ¡Murieron personas!
- Sistema Yusje
- Se apuntan a una cofradía con la esperanza de que cubran sus “hazañas”.
- Aquello no gusta al médico de la tripulación que decide aceptar un trabajo en tierra.
- Se les ve recientemente con conocidos piratas marbaganes con negocios de apuestas. [Mistro]
- Las autoridades de Yusje tratan de detenerlos, pero en una «maniobra» de cambio de identidad, acusan a un pobre diablo que acabó muriendo a manos de un mafioso (Scaro Baro) amigo de la tripulación. [Ico Lamo]
- Se ven implicados en un feo asunto con una organización criminal llamada la Guardia Roja. Los asuntos ocurrieron en otro planeta, pero dado el modus operandi ya descrito, no nos extrañaría que trabajaran con ellos y los traicionaran en el último momento haciéndose pasar por héroes, aunque todos los testigos aseguran que otra persona les liberó, no la tripulación de la Babieca.
