Eberron, el Ángel Caído

by

Eberron

Juego Eberron
Fecha 25-04-2010
Campaña Los Ignotus – El ángel caído
Lugar Manises II
Asistentes Scott (Director de Juego), Sento (David), Leo (Silgüalin), Lohen (Mordekai), J.C. (Kat), Juan (Trasto)

Sharn, Breland

Por fin conseguimos acabar nuestra misión en las tierras enlutadas y regresamos a Sharn, donde la dama Elaydren nos esperaba para que le entregáramos el esquema que nos había pedido. Así lo hicimos, pero en previsión de lo que pudiera pasar, decidimos quedarnos con la copia del esquema y con el patrón de Xen’drik, total la dama no sabía ni que estaban allí, y un material así en malas manos no puede ser bueno, decidimos que era mejor que nosotros nos encargáramos de su custodia.

Habían pasado tres semanas de calma, semanas que aprovechamos para el rezo, agradecimiento a los dioses, reparación de armas y armaduras, curación de heridas,… cuando apareció en nuestra posada un enviado de la dama Kaelys, otra mujer en apuros, nos solicitó que nos reuniéramos con ella en su casa, cerca de la Universidad Morgrave, en el sector de los estudiosos.

Kaelys vivía en una torre de madera de ébano cuya fachada estaba cubierta de patrones, el escudo de la casa era un dragón de plata rodeado de enredaderas. Nos recibió nada más llegar y nos contó su problema, por lo visto hace unos días entraron unos ladrones en su casa y le robaron un objeto de colección, una mano de piedra de una estatua. No conocía la estatua a la que pertenecía la mano, pero era muy intrigante, ya que la mano era muy grande pero de proporciones perfectas, al parecer la mano la encontró en el mercado de Cogg, uno de los mercaderes se la vendió, pero no pudo decirle de dónde la había obtenido, de eso hacía ya seis meses. Nos ofreció 600 m.o. por recuperar la mano, y en caso de encontrar estatura, las 600 monedas serán de platino.

En el asalto uno de los guardas de la casa de Kaelys pudo acabar con uno de los asaltantes, examinamos su cadáver y pudimos ver que era de la zona de Fallen, sus ropas pese a ser harapos en una época fueron ropajes de gran calidad, pero de eso hará más de un siglo. El cadáver es de un humano, pero de un humano muy raro, tiene apariencia de un humano primitivo. Otra de las cosas que llamaba la atención en el cuerpo era un tatuaje de una especie de plato cogido por dos manos, tenía que ser alguna marca de clan, tribu o banda.

Aprovechando que estábamos en la zona universitaria, nos acercamos a la biblioteca a buscar información. Averiguamos que hace dos siglos, un mago de las torres flotantes hizo un experimento que se le fue de las manos, provocando que una de las torres cayera sobre el distrito de Fallen. Por lo visto todo lo que queda en el barrio es una iglesia, “La llama de plata”, que misteriosamente no se vio afectada, y algunos seres humanos con aspecto primitivo. En otro volumen, Silqüalin consiguió averiguar que ese aspecto primitivo es una especie de involución o evolución negativa inexplicable a la que todos temen por si eso contagiosa.

Según nos acercábamos a Fallen veíamos como el distrito estaba destrozado, habían escombros por todas partes y no había ninguna casa que no se hubiera visto afectada, la única construcción que estaba intacta era la Iglesia de la Llama de Plata, una fortaleza (como es habitual en las iglesias de la Llama de Plata, construida en piedra negra, material que da nombre a esta iglesia, la Iglesia de la Piedra Negra.

La iglesia estaba vacía y oscura, se apreciaba que en otra época debió de ser muy visitada, pero ahora las visitas brillaban por su ausencia, aunque no estaba totalmente abandonada, alguien debía de seguir cuidándola. La duda se disipó rápidamente, momentos después de entrar apareció una semielfa vestida con atuendos religiosos, nos contó que se llamaba Faela y que llevaba unos 15 años cuidando de la iglesia. Trasto le enseñó un dibujo del tatuaje que llevaba el ladrón y ella lo reconoció, era de un raver, una de las criaturas más tristes y peligrosas que pueblan Fallen, piensan más como animales que como humanos que fueron, parecen poseídos por un espíritu de la rabia, hay ciudadanos que piensan que los antepasados de los ravers se volvieron locos con el accidente. Al parecer hay docenas de tribus de ravers, pero el tatuaje pertenece a los “Asaltantes nocturnos” o a los “Guardianes de la piedra”.

Antes de irnos Faela nos recomendó no fiarnos de nadie de Fallen, al parecer son todos locos y peligrosos. Silqüalin y Kat dejaron antes de irse una moneda de oro en señal de agradecimiento en el cepillo de la iglesia, parece ser que eso motivó el último comentario de Faela, “los guardianes de la piedra muestran rasgos de inteligencia superiores a los de las demás tribus, suelen recoger piedras en las ruinas próximas al centro del distrito…”

Camino al centro del distrito fuimos asaltados por unos humanos, sus tatuajes indicaban eran de la tribu de los Chupasangres, acabamos con ellos y continuamos el camino, eso sí, seguidos a distancia por el resto de sus compañeros, que no se atrevieron a molestarnos.

En Colrac Hall, el centro del distrito,  había un edificio bastante grande, tenía unos 10 pies de fachada y la parte trasera acababa en el precipicio del rio. El ala derecha estaba destrozada, aunque en ella quedaba una torre en pié. El silencio nos rodeaba, sólo se oían ruidos de ratas e insectos.

Empezamos a registrar el edificio. En la primera habitación había una biblioteca, en ella un libro primera edición de los Reyes de Galifar. En la segunda habitación encontramos a los Acechadores Nocturnos, decidimos hablar con ellos y les dijimos que buscábamos a los Buscadores de Piedras, siendo que son enemigas las dos tribus y que vieron que nuestra intención era enfrentarnos a ellos, nos informaron que podíamos encontrarlos en el piso de arriba y nos dejaron pasar sin problemas.

La siguiente sala que encontramos era la de la cocina, en la que encontramos la puerta que nos conduciría al piso de arriba y cuatro ratas horrendas que echaron a correr en cuanto Trasto les intimidó. A parte de esto, en la cocina encontramos una caja de madera oscura con cerradura de plata y en su interior 100 m.o. y una cubertería de plata.

La puerta daba a un pasillo que nos conducía a la torre, habían varias puertas que daban a habitaciones sin interés, bueno todas no, había una por la que se accedía a la sala de criados, en su interior todos percibieron algo, pero ellos no sabían que era, mi dios sí que me lo dijo, era un Alip. Conseguimos acabar con él, pero le costó la mitad de su sabiduría a Trasto, eso sí, a Kat no le importó porque no se enteró de nada.

Llegamos a unas perreras, pero unas perreras muy particulares, los barrotes eran de acero frio, un material que se gasta para evitar teletransportaciones. Tras las perreras encontramos la puerta de acceso a la torre.

En la torre, una de las puertas daba a un dormitorio, en su interior había una cama con dosel y un cofre cerrado negro con el símbolo de la casa Vadalyss. La cerradura era mágica, tenía que abrirlo alguien de la casa Vadalyss, así que decidimos dejarlo, otra vez será.

En la escalera de la torre vimos que la zona previa pertenecía a un laboratorio de alquimia, también habían camas con grilletes e instrumentos de tortura y multitud de huesos por el suelo, de repente los huesos resultaron ser 3 muertos vivientes y un perro que les acompañaba. Peleamos y acabamos con ellos, así pudimos registrar tranquilamente la habitación sin encontrar nada.

Ahora descansaremos un rato, algo me dice que esto no va a ser fácil….

David Legsbreaker

Inventario

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