18/08/04. Etapa I: León – Villadangos del Páramo. 21.8 Km

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La etapa León – Villadangos fue de ± 21.8 kms.

Hemos salido esta mañana de León tarde, cosa que se convertiría en habitual, bajo una molesta-pero-refrescante-casi-agradable lluvia que luego en el páramo se ha agradecido mucho.

Saliendo de León hemos tenido una agria discusión sobre quien debería leer los planos, pero no he sido capaz de sacarles de su error… (y ellos piensan que no estoy siendo objetivo en esto: otro error del que sacarles)

Ya en las afueras de León, Txema ha parado a comprar una libretilla porque piensa tergiversar este diario… y el apóstol, encarnado en tendero, le ha castigado con una botella de agua Carrizo (agua del camino) y además fría, en total un bonus de +1,5 Kg a su mochila, aunque nos hemos apiadado de él y le hemos ido descargando peso durante el camino. De aquí viene la famosa frase No todo el que te da agua es tu amigo ni todo el que se la bebe es tu enemigo

El Camino, desde León, pasa por Hobbiton (ver fotos adjuntas) y acto seguido mientras arrojas cosas de tu mochila porque la cuesta es criminal y te sobra peso (siempre te sobra peso) puedes reponerte en la Taberna Tierra Media que hay justo después de tan curioso lugar.

Una vez sobrepasada la Iglesia de la Virgen del Camino (hay que pararse a leer sus puertas) nos encontramos con una muy muy “amable” mujer en un punto de información turística que ha querido des-informarnos y que teniendo el sello encima de la mesa se ha negado a sellarnos con la correspondiente pérdida de PX.

Hemos seguido camino y llegamos a una encrucijada donde se ha revelado hasta que punto pueden llegar algunos albergues para trincar peregrinos. Alguien había pintado y repintado varias señales del Camino para intentar llevarse peregrinos a un albergue privado (el camino bueno es el de la derecha…)

La Unidad Autónoma de Combate, a la cual odiamos a partir de las 22.30 ya que se convierte en la Unidad Autónoma de Ronquido, ha estado a punto de abandonarnos, pero Pedro, ha decidido, sabiamente, girar un mojón (que alguien había girado arteramente con anterioridad) que nos ha iluminado el camino

Llegados a Valverde de la Virgen hemos decidido para en el Mesón “La Dorada” para almorzar. ¡¡¡ERROR!!! (pifia del explorador Txema) ya que nos han clavado, mucho, con dolor… 12€ por 3 tercios y 2 bocatas… NO VAYÁIS y si vais llamáis KABRÓN al mesonero de nuestra parte.

Al salir, con los dolores de la puñalada, en el pueblo de San Miguel del Camino, hemos encontrado una cesta con viandas que el amable señor Agapito pone en la puerta de su casa para que los peregrinos cojan unas galletitas o unos cacaos.

Hemos empezado a caminar como locos con el viento en contra, lo que nos ha hecho quemar las pocas reservas que nos quedaban y ha terminado de matar a Sento.

Después de rectas y rectas de campos de trigo y de lúpulo, hemos llegado por fin al albergue de Villadangos del Páramo, donde hemos podido darnos una ducha y hasta incluso lavar y que se seque…

Hemos comido (un poco tarde) en el Restaurante BODEGA DEL VALLE cerca del albergue (al otro lado de la carretera bajando una cuesta) y os lo recomendamos muy gratamente.

Después de la siesta y de algunos ronquidos del de siempre nos hemos ido a ver la iglesia del Apóstol Santiago sita en el mismo pueblo… Tiene un retablo churrigueresco precioso y una entrañable viejecita (la señora Isabel, creo recordar) que nos ha contado la leyenda de Santiago con sumo detalle. No dejéis de ir a verla, es un momento mágico… también vale la pena visitar el museo etnográfico que está cerca de la panadería en el mismísimo Camino.

La cena la hicimos en el albergue, tras la compra de viandas selectas en el ultramarinos de la aldea (espaguetis, salchichas y tomate frito). Haciendo la cena abrimos una botella de vino que también habíamos comprado y con el cachondeo entablamos amistad con un mejicano que vivía en Alemania y estaba haciendo el camino con la novia, alemana y sin la más mínima idea de la lengua de Cervantes, que se pasaba el rato mirándonos y sonriendo sin entender nada.

También compartimos fogón con “el campeón” una máquina de andar (ese día había hecho 40 y pico kilómetros), claro que con lo que cenó podría haber andado hasta Santiago, aquello era pura energía, arroz blanco, con almendras, pasas, manzana, orejones…En esta sección podéis encontrar las aventuras de la Comunidad del Sombrero de Paja durante su peregrinación a Santiago de Compostela.

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