El Anillo Único (XLVIII) – La caída del héroe


26/01/2025. EAU. Perico (DJ), Lohen (Adelbard), Sento (Ostag), Sirvent (Eyvindr), J.C. (Hans y Ataca), Scott (Blain), Roberto (Tolainas) y Germán (Delileron).


10 de Agosto de 2950 TE


Nuestra siguiente parada es Khelektar.


11 de Agosto de 2950 TE


En nuestro camino hacia Khelektar, nos encontramos con una docena de goblins del bosque liderados por un orco rastreador.

La batalla comienza con Blain liderando la carga y lanzando su grito de batalla que amedrenta a los enemigos. En la primera refriega del combate caen dos adversarios, lo que reduce la presión sobre los aventureros. Aún así, Blain recibe un rasguño de uno de los enemigos y Eyvindr es herido de muerte por una de las flechas.

En el segundo encontronazo, Blain y Delileron hacen morder el polvo a dos de los oponentes. Dos de ellos rozan a Ostag y a Delileron, sin mayores efectos.

Blain, Hans, Delileron, Adelbar y Tolainas destrozan a un nuevo rival, por lo que su número merma considerablemente en la tercera reyerta. Los oponentes que quedan no consiguen herir a ninguno de los compañeros.

El combate termina rápidamente, ya que los arqueros enemigos restantes no oponen ninguna resistencia, aunque el único combatiente continúa hasta el final: Hans acusa un golpe de éste. Blain remata el enfrentamiento contundentemente. 

Tras el combate, tratamos de recuperarnos, pero Eyvindr requiere que le atendamos. Hans pone todo su saber en recuperarlo, pero la flecha de los goblins estaba envenenada y el poseedor de los conocimientos de Radagast estaba muy cansado. Los hados no estaban con nosotros y el alma de Eyvindr ha partido camino de las Estancias de Mandos para encontrarse con Iluvatar en el fin de los días.


29 de Agosto de 2950 TE


La tristeza se apodera del grupo y regresamos al Valle. Buscamos a Hakkon, heredero de Eyvindr, y con mucha tristeza le entregamos su cuerpo. Las exequias están a la altura de su fama y de sus logros y son muchos los habitantes de la ciudad que vienen al funeral.  La tristeza no abandona nuestros corazones mientras las llamas rodean su cuerpo. No llueve, pero nuestros rostros están empapados por nuestras lágrimas. Largo ha sido el camino y grande será la ausencia.

Tras algunas bebidas, empezamos a hablar de las compensaciones por pérdida de carruajes de la última inundación de Valle. Esta gente necesita un Plan Hidrográfico nuevo como el comer.

La compañía decide descansar un tiempo para que la sombra que ha inundado nuestros corazones se apague (o nos acostumbremos a ello). Quedamos en la próxima primavera…

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