La Batalla de los Barrilungos

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Logo Barrilungos¿Avisarlo? ¿Mas gente? ¿Quién es el que eso desea?.

No, mi buen amigo: si estamos señalados para celebrarlo, somos bastantes para ser una pérdida de nuestro club: si para vivir, cuantos menos asistentes, mayor porción de alcohol. Por Dios, te ruego que no desees un hombre más. Por Júpiter, no soy codicioso de oro, ni me importa a quien alimento a mi costa: no me importa que otros lleven mi ropa: tales cosas exteriores no entran en mis deseos. Pero si es un pecado codiciar alcohol, soy el alma más pecadora de este mundo.

A fe, no, amigo, no desees ningún hombre más de Valencia. Por la paz de Dios, no querría perder tan gran honor como me parece que me quitaría un solo hombre más, ni a cambio de la mejor esperanza que tengo. Ah, no desees uno más: más bien proclama por todas mis huestes, que a quien no tenga ánimos para esta juerga, se le deje marchar, se le haga el salvoconducto, y se le ponga en la bolsa euros para el viaje: no queremos morir en compañía de quien tema que su compañía le hará morir con nosotros.

Hoy es el día de los Barrilungos: el que sobreviva a este día y vuelva a casa sano y salvo, se elevará de puntillas cuando se nombre este dia, engrandeciéndose ante el nombre de los Barrilungos. El que salga vivo de hoy y llegue a la vejez, todos los años, en la víspera de ese dia, invitará a sus vecinos, y dirá: “Mañana es el día de los Barrilungos”; y luego se remangará y enseñará sus cicatrices. Los viejos olvidan: todo quedará olvidado, pero él recordará, mejorándolas, las hazañas que hizo ese día. Y entonces nuestros nombres serán familiares en su boca como palabras caseras: Sento, Alfredo, Maria, Chema, Pablo, Isaac, J.C., Quique, Lohen, Isi, Sirvent, Scott y Perico, todos seremos recordados de nuevo entre sus vasos rebosantes. Este relato contarán los hombres buenos a su hijo: y jamás pasará el día de los Barrilungos, desde hoy hasta el fin del mundo, sin que seamos recordados en él nosotros pocos, felices pocos, nosotros, grupo de hermanos, pues el que hoy vierta conmigo el alcohol de su cubata será mi hermano: por villano que sea, este día le hará de noble rango, y muchos caballeros de Valencia, que a esas horas estarán en la cama, se considerarán malditos por no haber estado aquí, y les parecerá mísera su valentía cuando hable alguno que bebiera con nosotros el día de los Barrilungos.


William Shakespeare, al volver de fiesta

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