EXO – Babieca S005 – Las preguntas son el camino a las respuestas


Notas

Aunque fue algo discreto, salir corriendo de la Cofradía no ha pasado desapercibido y algunos ojos, seguro, se han fijado en el extraño comportamiento de los invitados de Arru.

Habéis capturado a Marusa y tenéis el dispositivo de última generación desde el que se ha mandado mensajes a los saboteadores de la mina, los piratas del sindicato y el responsable del astillero. Sin embargo, la mujer aún no ha soltado prenda (sin contar algunos exabruptos por la herida recibida) y vuestras pruebas son circunstanciales o de dudosa obtención. No es probable, como señala el abogado del grupo, que un juez las acepte como prueba.

Marusa debe hablar; cómo conseguirlo es algo más complicado. ¿Está Emilia detrás de este complot contra la familia de Twelk? ¿Es Marusa en realidad o solo quién habla en su nombre? ¿Cómo atraparla y obligarla a confesar? ¿Cómo llevarla ante la justicia? ¿Cómo poner fin al acoso comercial? Y sobre todo, ¿cómo de implicada está Kara en todo esto

Partida

Fecha: – 2021-07-18

  • Juan Carlos (DJ)
  • Scott (Twelk)
  • Lohengrin (Landel)
  • Sento (Antolin)
  • Juan (Xander)
  • Leo (Morki)

Interrogando a Marusa

Antolín intenta interrogar a Marusa, pero ésta no quería soltar prenda porque se estaba desangrando, así que tras un vendaje un tanto cutre de Landel, reiniciamos el interrogatorio, con un éxito más que lamentable, éramos un grupo de aficionados y ella lo sabía.

Al rato llegó el médico, un tío de lo más efectivo. Los gritos fueron terribles, de lo que nadie se quejó, pero la muchacha podía incluso andar cuando acabó con ella.

Le pedimos a Arru que cuidara de Marusa mientras seguíamos nuestras investigaciones, cuando le dijimos que ella era la responsable de los ataques a la empresa, parecía querer “ocuparse de ella” de otra manera.

Visitando las ubicaciones de Marusa

Con Twelk al volante fuimos al almacén de Marusa (habíamos encontrado su ubicación en el ordenador). Estaba al lado del puerto marino, aunque en la zona de barcos pequeños.

El almacén no tenía una especial protección, lo que había dentro eran cajas con el logotipo de la empresa del padre de Twelk. A mitad exploración el móvil de Twelk sonó, una alarma había sonado en el ordenador de Marusa, por suerte lo habíamos dejado en casa de Arru y nos estaba avisando.

Encontramos un despacho con material informático de última generación del que no pudimos sacar nada.

Del almacén fuimos a su casa, que llamar a aquello casa era quedarse muy muy corto, aquello parecía un Palacio.

La seguridad era descomunal, probamos acercarnos, Morki preparó rápidamente un papel como si viniera en nombre de alguna de las empresas de Arru y necesitara contactar urgentemente con ella. La respuesta fue un robot de combate tirano que apareció por la puerta avisándole de que estaba en una zona privada y que por favor abandonara el lugar. Estaba claro que un robot de combate no podía ser legal en el planeta, igual nos servía de algo.

Como entrar era imposible, fuimos al despacho de Marusa. Las instalaciones tenían seguridad pero no tan salvaje como la de la casa, aunque algo mejor que la del almacén.

Una rápida inspección de la nave nos indicó que los “negocios” de Marusa no se limitaban a este planeta. Una revisión con calma nos permitió encontrar una habitación oculta con unos sistemas informáticos de un nivel tan avanzado que nunca habíamos visto.

Landel intentó acceder al ordenador pero no hubo manera, solicitaba una contraseña de 16 dígitos que obviamente no conocíamos. Le pedimos a Arru que interrogara a Marusa a ver si conseguía la contraseña, pero solo le sacó que era una combinación de los números 1234.

En una segunda llamada nos dijo que Marusa utilizaba una regla mnemotécnica, las 4 primeras filas suman 10, los cuatro del centro y los cuatro restantes también.

Un golpe de Xander al equipo (es lo que tiene haberse dejado al informático en el Perellonet), hizo que el ordenador se acojonara y aparecieran los mensajes entre Marusa y los sindicalistas. Encontramos las pruebas de Marusa contra Marcial, por lo visto le gustaban cosas que no son demasiado legales, como ir con menores. Hicimos una copia pero no teníamos capacidad de destruirlo, así que llamamos a Arru y nos envió a Kara para que nos echara una mano y esa era la motivación que necesitaba Landel para encontrar:

  • Del tipo de la mina que pusimos boca abajo en la plataforma encontramos las transferencias de pago desde paraísos fiscales.
  • Una especie de informes periódicos de Marusa al señor Jansen para evitar el comercio de litio, rodio y tierras raras. Por lo visto tenía la misión de cortar el suministro de esas materias ya que una corporación de jionales estaba impidiendo la venta de esos materiales, además se estaban apropiando de minas para controlar el precio cuando ellos decidieran restablecer el comercio.

28 Cuetku 3473. El fin de las fiestas

Por la mañana los jueces pasan por las cofradías, al llegar a la de Arru le dan el primer premio, la piedra era espectacular y la talla era impresionante. 

Un desayuno de sobras y un descanso merecido, fueron la previa al concierto de Lua, y allí fuimos, había que devolver el favor a Kara.

El concierto fue impresionante, unas 100.00 personas, efectos en 3D disponibles por dataóptico, música envolvente,… y pese a que vimos gente de Jansen por allí, decidimos que lo mejor no era acercarse.

En un momento del concierto los de Lua invitaron a subir al escenario a Kara,

Lua menciona a los amigos de Kara como los salvadores del sistema Rami, las luces nos iluminaron y la gente aplaudió a rabiar.

29 Cuetku 3473. La despedida

Desayunamos en casa de Arru, nos sentíamos queridos y estábamos seguros de que siempre seríamos bien recibidos. Por si fuera poco regaló a Twelk la planetizadora de Kara (ya quería una nueva) y nos había puesto enganche en la nave para transportarla.

La planetizadora vino al pelo para transportar todo el material de Lua, cuando ya llevábamos dos viajes de material, apareció el manager a pedirnos un favor, Lua quería viajar con nosotros, así podría descansar (ya que los periodistas y demás irían en otra nave), y además sería una artista rompedora (que era la imagen que le gustaba ofrecer).

Nadie de la tripulación se esperaba que una artista necesitara tantas cosas para una actuación. Los estibadores (Xander y Antolin) tuvieron que exprimir al máximo el espacio de la nave para que entrara todo, y aún así, el “Escenario” y la “Estructura” las colgaron fuera.

Lua subió a la nave, le pedimos disculpas porque ella estaría acostumbrada a más comodidades de las que nosotros seríamos capaces de ofrecerle, pero ella se mostraba más que satisfecha.

Cuando estábamos a punto de abandonar el sistema oímos unos golpes en uno de los contenedores, y ahí acabó la partida.

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