Llamada de Chtulhu: Medio millón de almas, tan sólo (XIV)


12/09/2020. Leo (Guardián), Scott (Charlie), Juan (Ren), Sento (Tyler), JC (Mathew). 


23/02/1922. Jueves

Decidimos pasar unos días en Antsiranana a fin de que Mathew se recuperara, la última aventura casi le cuesta la vida, y un hombre de su edad es mejor que descanse y se cuide no sea cosa que nos dé un mal susto.

Poco hicimos durante el día, enviar un telegrama a Eleanor para que buscara información sobre Omens, y por parte de Tyler seguir con la lectura de “El libro de los sueños”, tenía la idea de que quizá pudiera encontrar como comunicarse con Nyarlathotep, el servidor de Azathoth, quizás pudiéramos decirle que intentaríamos abortar la apertura del portal y de ese modo evitar que medio invocaran a Azathoth.

Por la noche los sueños solo se le aparecieron a Charlie, en esta ocasión había algo nuevo, Azathoth cruzando el portal y una luz descomunal en tamaño y brillo, justo debajo de él.

24/02/1922. Viernes.

El día pasa sin incidentes en Santo Tomé. En New York Eleanor no para de buscar información.

Por la noche Charlie vuelve a soñar, a la escena nueva del día anterior, la de Azathoth bajo una deslumbrante luz, se une una voz lejana que parece decir “detenerlos, ¡¡detenerlos!!”

25/02/1922. Sábado.

Otro día de lectura y descanso en Santo Tomé. En New York Eleanor había estado recopilando algunas notas que nos envió por telegrama.

26/02/1922. Domingo.

Durante el desayuno comentamos las diferentes lecturas que hemos realizado cada uno a ver si entre todos podemos darles sentido ¡y funcionó! juntando cabos Tyler estaba seguro de tener un hechizo para contactar con Nodens, era tal su alegría que decidió realizarlo esa misma mañana.

En uno de los salones del hotel, Tyler despejó el espacio de sillas y mesas a fin de tener espacio para trabajar, cuando creyó estar preparado comenzó el ritual bajo la atenta mirada de Ren y Mathew, un fuerte dolor de cabeza se apoderó de él, pero no hizo que cejara en su empeño. Finalmente apareció un cuerpo sin cabeza de dimensiones tales que nadie se explicaba como cabía en la habitación. El susto fue mayúsculo pero por suerte el ser desapareció enseguida.

Algo había salido mal, algún fallo en el ritual había provocado la invocación de otro dios, y a Ren le tuvo que sentar mal, porque no hacía más que vigilar a Tyler e insistirle en que leyera su libro y repitiera el ritual.

Justo al recuperarnos del susto apareció personal del servicio del hotel con un telegrama de Eleanor, había averiguado que Nodens es una deidad de los Mitos de Cthulhu al que le llaman el Señor del gran Abismo. Suele representarse con forma humana, la de un señor mayor sobre una carroza con conchas. La invocación hay que realizarla en un lugar aislado, de difícil acceso, desde un acantilado mirando al mar y Nodens te contactará cuando lo considere en las mismas circunstancias.

Tras la lectura del telegrama todos miraron a Tyler, estaba claro que no había acertado ni una, así que hábilmente cambió el tema y dijo eso de… “Ren ¿cómo va el portal?”.

Al acercarse el ocaso Ren finalizó el ritual y abrió el portal a Sinkiang. Charlie no estaba demasiado animado con eso de salvar chinos, seguía pensando que era mejor dejarlos a su suerte y centrarnos en Ankara, donde se realizaría el ritual. Ren no negoció, un empujón y Charlie inició su viaje hacia Sinkiang, justo detrás de él iban todos los demás.

El otro lado del portal estaba sobre una montaña de una enorme cadena montañosa, por suerte, no muy lejos veíamos las luces de una ciudad y esperábamos que fuera la que buscábamos.

De camino a la ciudad nos cruzamos con leñadores, agricultores… curioso teniendo en cuenta que todo era bastante desértico. La explicación la tuvimos al acercarnos, toda la ciudad estaba rodeada de una franja verde frondosa que se extendía hacia el norte, se trataba de una ciudad fortificada con una montaña en el medio y una especie de faro en su parte superior.

Según nos acercábamos a la ciudad algunos sentían a la madre, aunque diferente, parecía ausente, como si estuviera sin estar, no como en otras ocasiones que la notaban más presente.

Nuestra posición de extranjeros era evidente a todas luces, los autóctonos nos señalaban y hablaban entre ellos. Pese a su interés en nosotros no había manera de entendernos, y eso que probamos todos los idiomas que conocíamos, inglés, francés, italiano… ya habíamos perdido la esperanza cuando uno de los nativos se dirigió a nosotros con un ¿ingleses?

Por suerte esta vez estábamos preparados y habíamos acordado una cobertura, así que le contamos a Yang (así se llamaba el anciano), que éramos periodistas de un importante diario americano haciendo un reportaje sobre la actual ruta de la seda, buscando sobre todo leyendas locales, misterios… lo que nosotros llamábamos “cuentos chinos”.

Yang no conocía ningún cuento chino en Urumqi, la ciudad donde nos encontrábamos, la capital del distrito de Sinkiang. Mientras nos acompañaba a una pensión de mercaderes en la que descansar, nos estuvo diciendo que estaban en medio de una guerra civil (o eso les habían contado), Yang Zengxin era el caudillo del distrito y estaba haciendo de Gobernador.

Todo se inició cuando acabó la dinastía Quin, Yang Zengxin montó una república en lugar de una monarquía rindiendo pleitesía la provincia a Pekín, llegaron unas tropas de chinos musulmanes, los Hui, y entre las primeras iniciativas del Gobernador se encontraba la prohibición del abuso sobre las minorías chinas.

Por lo visto los Hui eran muy exóticos, ya que se trataba de chinos con turbante y un intento de barba que se reunían en el templo musulmán que había en la ciudad, fácil de reconocer por el cartel enorme con el dibujo del General rindiendo pleitesía la provincia a Pekín. El templo se encontraba antes de subir a la montaña donde se encontraba el faro, que por lo visto no era un faro, era una central eléctrica construida por los locales.

En la posada también hicimos uso de lo aprendido, nada de dos habitaciones y solo una con cama, esta vez sería una habitación para todos así estaríamos más seguros, y dentro de las medidas de seguridad, o más bien de supervivencia, nada más estar a solas metimos un gusano en un vaso de agua, nada le pasó, bueno, dejémoslo en que nada se lo comió, podíamos beber agua sin casi peligro.

Ya anocheciendo, Chin, la muchacha que atendía en la pensión, nos subió unos boles con arroz y pasas como cena, algo nos decía que íbamos a comer mucho mucho arroz mientras estuviéramos allí.

Por la noche Mathew y Charlie tuvieron el sueño recurrente, Ren y Tyler parecía que fueran a tener el mismo, pero el final fue diferente, súbitamente el sueño finalizó como si se parara la cinta de una película de cine, las imágenes empezaron a arder, y en medio del fuego apareció una nueva imagen, era Blackwood manipulando un objeto metálico con forma de supositorio, pero un supositorio muy muy grande.

27/02/1922. Lunes.

Chin nos trajo el desayuno muy temprano, arroz con pasas. Tras el desayuno hablamos de los sueños, Mathew, desde su supuesta abultada experiencia militar, especuló sobre la posibilidad de que el supositorio gigante realmente fuera algún tipo de bomba, y no parecía descabellado, tal vez explicara ese brillo tan impresionante que aparecía bajo de Azathoth.

A mitad de mañana apareció Gao, el hijo de Yag, sería nuestro guía personal por medio dólar al día. Le explicamos que para nuestro reportaje buscábamos cosas anormales y cómo la modernidad estaba afectando a la tradición en la Ruta de la Seda, por ejemplo, la llegada de la electricidad, un proyecto personal de Yang Zengxin, según nos contó Yag.

Antes de iniciar nuestra visita guiada a la ciudad, Yag nos avisó de lo importante que es no maltratar a nadie, el maltrato a las etnias minoritarias, al igual que hablar con personas rusas, estaba castigado con la muerte, fusilamiento al amanecer. No tenía mucho sentido, pero parecía el germen de una dictadura comunista.

Muyahidín

En un momento de iluminación, a Tyler se le ocurrió enseñar a Yag la foto sin nombre que encontramos en el despacho de Joe Sugar, y la reconoció, se trataba del imán Muyahidín, llevaba toda la vida en Urumqi y se le hacía raro verlo sin barba y sonriendo. Muyahidín es el imán de la mezquita donde rezan los Hui, las tropas chinas musulmanas.

Yag nos llevó por la ciudad recorriendo edificios como varios templos budistas y la oficina del telégrafo. Estaba tan emocionado con el invento, que aprovechamos todo el tiempo que estuvo hablando sobre sus ventajas para para enviar un telegrama a Eleanor diciéndole que todo iba bien.

Subimos a la montaña pasando cerca de la mezquita, donde nos percatamos del seguimiento que nos estaban haciendo varios soldados Hui, pero como no hacíamos nada reprochable seguimos nuestra excursión.

Arriba de la montaña encontramos un lago, una parte del cual se internaba en la montaña por una gran grieta. Yang nos contó que el lago lo habían hecho a base de toneles de agua, y que se utilizaba para refrigerar la central y para el riego de los campos que rodeaban la ciudad, aunque desconocía por donde llegaba a los campos el agua del lago.

Todo pasó a la vez en la ciudad, llegó el General, montó el telégrafo, la central eléctrica, el lago, la grieta de la montaña (que la hicieron al mismo tiempo que el lago), el regadío…

A la central se subía dando vueltas a la montaña, arriba del todo encontramos un faro tipo marino con dos guardias Hui en la puerta. Gao los saludó y tras hablar con ellos nos avisó de que no podíamos pasar, aunque cuatro dólares después ya no hubo problema en visitar el interior.

Al entrar vimos que la estructura era similar a la de un faro habitual, aunque más ancho, además, justo en el centro había una enorme tubería de cobre, a su alrededor una escalera que subía a la parte más alta.

La cúpula del faro era de cristal con un hueco en el lateral hacia el que giraba el tubo de cobre central, finalizando en un cristal de cargar energía como los que teníamos, pero enorme. Mientras Gao nos explicaba que la electricidad tenía que ver con algo que se llamaba conductividad y que por ahí saldría la electricidad, nos fijamos en que la cúpula del faro no tenía nada giratorio, que hasta donde alcanzaba la vista no había nada más alto que ese punto y que, por la orientación del sol y nuestra posición, la salida del tubo estaba orientada hacia Ankara. Tenía que estar relacionado con la invocación de Azathoth ¿pero cómo? ¿pensaban acabar con Azathoth con una bomba y recoger con este aparato toda su energía? ¿almacenarían la energía de lo que fuera a pasar en Urumqui y la enviarían hacia Ankara con ese aparato al día siguiente?

Antes de bajar del faro Tyler unió cabos, aquello era un lugar de difícil acceso, había un acantilado, un lago… era un buen lugar para invocar a Nodens, así que se puso a ello, pero al intentarlo perdió el hilo, no conocía el hechizo tan bien como él pensaba, más bien no tenía ni idea de cómo se hacía, a saber que había hecho el día anterior en el hotel.

Dándole vueltas a lo encontrado en el interior del faro volvimos a la ruta por la ciudad, Gao nos estaba contando que la inauguración de la central eléctrica coincidiría con la fiesta del arroz, una fiesta nacional en honor del dios de Jade, en la que dan gracias por no haber muerto de hambre comiendo toda la semana diferentes preparaciones de arroz.

Seguimos el paseo, vimos pequeños templos cristianos y poco más, Gao estaba convencido de que la ciudad no tenía nada misterioso, simplemente es una ciudad necesaria para los comerciantes de la Ruta de la Seda.

Nada más había que ver, así que agotados nos fuimos a descansar. Por la ventana de nuestra habitación podíamos ver a dos guardias Hui vigilando la entrada, estaba claro que habíamos levantado mucho interés a los soldados.

Esa noche Tyler fue el único que soñó, fue la historia recurrente pero esta vez, a mitad sueño, le apareció la cara de Blackwood, luego la bomba y por último la bomba justo debajo del portal.

Sabíamos que si despertabas a Azathoth, tu mente se fusiona con la suya ¿pero qué pasaría si lo matabas?

28/02/1922. Martes.

Le dimos el día libre a Gao y nos vamos a inspeccionar la gruta del lago por nuestra cuenta. Una entrada ancha daba paso a una ruta cada vez más estrecha hasta que llegaba un momento en el que el agua se canalizaba, y fue eso lo que convenció a Tyler de que entrara, porque pensaba esperar en la ladera de la montaña sin parar de murmurar cosas como que tanta agua junta no podía traer nada bueno.

El estrechamiento final de la caverna daba paso a un túnel con luz artificial. Tres puertas había nada más entrar, y un techo extraño como hecho de piezas y sujeto por guías de material metálico, nadie había visto nunca algo tan futurista.

Para poderlo examinar mejor Ren se subió a los hombros de Tyler, y con el bastón de Mathew levantó uno de los paneles, tras ellos se encontraban incontables tuberías estrechas de cobre, todas muy juntas. Ren avanzó por el interior de ese extraño techo buscando el origen de las tuberías, lo que encontró fue un agujero del que no podía apreciar la profundidad, por el que todas descendían.

Viendo que era un buen sistema para explorar las extrañas instalaciones sin ser detectado, Ren avanzó en sentido contrario, llegando a una sala muy grande abarrotada de cajas con cristales cargados (¿serían los de Santo Tomé?). Rodeando las cajas había maquinaria industrial de uso desconocido de la que salían y entraban los tubos de cobre.

Nada más podía investigar sin ser descubierto, las instalaciones no estaban vacías, así que abrimos por curiosidad un par de las tres puertas de la entrada, en la que sólo encontramos montañas de sacos de pasas, y volvimos por donde habíamos venido.

De regreso a la pensión pasamos por la mezquita, dos soldados Hui nos vieron y vinieron directos a por nosotros, seis guardias más nos miraban desde la puerta, uno de los dos primeros cogió a Mathew del brazo y señalando con la otra la mezquita. No entendíamos su idioma, pero quedaban claras sus intenciones, querían que fuéramos a la mezquita y no estábamos en posición de negociar.

Muyahidín nos recibió en un despacho, tal y como Gao había dicho estaba más viejo, tenía barba y no parecía que sonreír fuera una de sus costumbres. Nos dijo que nos conocía, sabía de nuestras experiencias en New York, Madagascar, Santo Tomé… según Osama (verdadero pero ya no utilizado nombre de Muyahidín) llevaban años hablando de nosotros porque habíamos ido frustrando los planes de su caudillo, por lo que íbamos a ser sus “invitados” dos días, hasta el regreso de Yang Zengxin, durante ese tiempo no podríamos abandonar la mezquita.

Muyahidín estaba convencido de que lo que estaban haciendo era bueno para la ciudad, no tenía ni idea de todo lo que había detrás, así que Mathew y Tyler intentaron convencerlo de lo erróneo de su pensamiento, de que sus líderes no iban a poner en marcha la central eléctrica, sino que iban a acabar con la población de la ciudad. No se lo creyó, pero el diario de Joe Sugar que le dio Tyler pareció sembrar dudas en él.

Finalizada la conversación nos acompañaron hasta unas celdas donde nos encerraron. Muyahidín se quedó con el diario.

01/03/1922. Miércoles.

Venían a recogernos a las celdas cuando nos percatamos de que ya eran las 21 horas, Muyahidín y Azathoth tendrían que esperar a otro fin de semana.


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