Llamada de Chtulhu: Medio millón de almas, tan sólo (XI)


08/08/2020. Leo (Guardián), Scott (Charlie), Juan (Ren), Sento (Tyler), JC (Eleanor).


13/02/1922. Lunes

Ciudad de Santo Tomé

Un carruaje de Joe sugar había ido a recoger a Tyler a su hotel, sus amigos habían abusado la noche anterior en la cena de la hacienda y Joe le solicitaba que fuera a por ellos, ya que estaban indispuestos. A Tyler le olió a cuerno quemado ¿no hubiera sido más sencillo que el carruaje hubiera traído a sus amigos al hotel?

Les dijo a los conductores que tenía que hacer unas gestiones ineludibles que le costarían un par de horas, pero que igual acababa antes, así que mejor que les esperaran allí, así en cuanto volviera los acompañaría a la hacienda de Joe Sugar.

Tyler no sabía a quién acudir, pero se acordó de Simón, el camarero al que una vez les llevó Esmeralda, parecía muy integrado en la sociedad de Santo Tomé, y siendo negro, esperaba algún tipo de solidaridad racial con los suyos, así que se le ocurrió contarle todo y probar suerte, quizás consiguiera un aliado en la isla. De todos modos si no funcionaba o lo tomaba por loco, seguramente Joe Sugar acabara con él, poco tenía que perder.

Llegar al bar le costó más de lo que esperaba, se perdió un par de veces entre las callejuelas de Santo Tomé, en cuanto uno salía de la zona civilizada todas las calles eran estrechas, sucias, oscuras y fácilmente confundibles, aunque finalmente lo encontró. Simón se acordaba de él, no muchos blancos debían visitar el bar, su sorpresa fue el saber a que había ido ese blanco extraño que un día apareció con Esmeralda.

Tyler dejó poco por contar (la historia de fuera de Santo Tomé), aunque hizo una pequeña deriva en la narración y pareció que realmente se trataba de un enfrentamiento entre blancos y negros, donde los negros tenían las de perder. Joe Sugar era muy querido y respetado por la sociedad de Santo Tomé, por toda la sociedad, para que creyeran que quería acabar con toda la población necesitaría mucha ayuda, tal vez vender el rito como un enfrentamiento de clases le sirviera de algo, y así fue, Simón empezó a creerle así que envió a varios niños a hacer algunos recados.

Mientras esperaban a que los niños volvieran Simón entró en la trastienda, de donde regresó con una corona de plumas, un collar de huesos y una gallina, la cual empezó a restregar sobre el cuerpo de Tyler, quien imaginando como podía acabar aquello se quitó la chaqueta, la corbata y la camisa blanca. En un momento del rito Simón arrancó la cabeza a la gallina y dejó que su sangre se derramara sobre Tyler, entrando en un trance.

Cuando los ojos de Simón recuperaron su negro color le dijo a Tyler que le creía, algo pasaba con Ase (la madre naturaleza), estaba enfadada, algo no cuadraba. Para solucionarlo envía a unos adolescentes enormes que habían llegado con los niños a buscar a Aesir para hacerle algunas preguntas (parece ser que en esa ciudad se soluciona todo de manera bastante expeditiva).

Mientras esperaban a que los adolescentes regresaran Tyler aprovechó para hacerle algunas consultas sobre Dumbala, el chamán. Según Simón también es un seguidor de Ase, pero utiliza el poder para su propio beneficio, es una especie de chamán malvado.


Hacienda de Joe Sugar

Mientras Tyler habla con Simón en la hacienda de Joe Sugar Eleanor, Charlie y Ren recuperan el conocimiento. Se encuentran desnudos cada uno en una celda de una sala con forma pentagonal. En medio de la sala hay dos mesas, en una de ellas está tumbado, también desnudo, Fernando Díaz, quien sangra por varias heridas.

Una puerta secreta se abrió en una de las celdas entrando por ella Dumbala, quién cogió a Fernando Díaz y lo metió en una celda vacía. Tras esto parece hacer algún tipo de sorteo, siendo Ren el desgraciado afortunado. Dumbala se dirigió hacia él, Ren se acurrucó en un rincón y se echó a llorar. Dumbala con la seguridad que ofrece el asegurado éxito abrió la puerta y trató de coger a Ren, pero estaba claro que no sabía lo escurridizo que puede ser un raterillo neoyorquino. Ren le quitó las llaves, salió de la celda y dejó a Dumbala encerrado antes de que se diera cuenta.

Tras encerrar a Dumbala liberó a Eleanor, quien se lanzó como un rayo (un rayo muy desnudo) contra Dumbala, exigiéndole a gritos saber dónde estaba su ropa.

El siguiente en ser liberado fue Charlie, lo habían curado, podía andar, pero no estaba para muchos bailes, así que con paciencia ayudó a Ren a buscar más pasajes secretos, por si hubiera otro como el de la entrada. Lo único que encontraron fue una trampilla en el suelo, era una especie de escondite y dentro había monedas (que nadie excepto Ren llegó a ver), cristalitos que brillaban en la oscuridad y unos libros extraños, parecidos a algunos que habíamos encontrado en otras ocasiones.

Mientras ellos buscaban, Eleanor ya aburrida de gritar y golpear a Dumbala sin éxito, empezó a registrar una montaña de ropa que había en una de las celdas, era ropa de hombre, de hombre negro, pero era mejor que estar desnuda. Además de la ropa encontró cosas útiles como un machete (que se quedó Ren).

Ya vestidos y  medio armados se dieron cuenta de que Fernando Díaz estaba vivo, recuperando poco a poco la conciencia mientras murmura un “se arrepentirán, se arrepentirán,…”


 Ciudad de Santo Tomé

Por fin llegan los adolescentes con una persona blanca, pequeña y encapuchada, Aesir.

 Aesir hablaba en portugués, un idioma que Tyler no entendía, aunque con su italiano pudo deducir que la traducción aproximada sería algo como “os vais a cagar, no sabéis con quién estáis tratando”. Simón, que o no entendía portugués (esta no), o le daba exactamente igual (esta sí), le suelta un guantazo que le cuesta un diente a Aesir.

El interrogatorio fue muy rápido, con el sistema pregunta guantazo Aesir empezó a contar todo casi de inmediato. Simón tenía su confirmación de que la presa explotaría y con el desvío del agua se llevaría por delante a todos los de Santo Tomé.

El confirmar que no sabía nada del motivo de planear el derrumbamiento de la presa, nada sobre dioses y cristales le costó cuatro dientes, por lo visto eso lo llevaba Joe Sugar directamente.

Tyler llega a un acuerdo con Simón, le ayudará a evitar que su gente muera, a cambio le dejará dos de los enormes adolescentes para que le ayuden a entrar en casa de Joe Sugar. Así que tras cerrar el acuerdo, los dos chavales con Tyler parten en un carruaje hacia la hacienda de Joe Sugar, dejando a Simón interrogando (a su forma) a Aesir sobre la manera de derrumbar la presa o el desvío, sin acabar con todo Santo Tomé.


Hacienda de Joe Sugar

Se oían pasos, alguien se acercaba, pese a la dificultad de defenderse en la habitación de celdas, algo había que hacer, así que se colocaron a los laterales de la puerta secreta para intentar sorprender a quién se acercara.

Se trataba de Joe Sugar acompañado de dos guardaespaldas de tamaño 5XL, a los que Ren y Charlie tuvieron que hacer frente. Intercambio de tiros, machetazos, incluso golpes entre los cuatro. Joe Sugar, como si no fuera con él, se colocó en medio de la sala estudiándola entera.

En una de las celdas Fernando Díaz hace lo mismo, ya recuperada la consciencia, observa la escena sin perder detalle. Junto a él se encontraba Eleanor, aún convencida de que podía transformarse en el bicho caracola en cualquier momento.

Fernando le quitó el picho a Eleanor y se lanzó a por Joe Sugar. Joe Sugar, que  vió como se le abalanzaba, desenfundó y disparó un revolver, pero no a tiempo de evitar el pinchazo de Fernando.

Disparo ganó pinchazo, así que Fernando, que ya estaba bastante herido, acabó como escudo humano de Joe Sugar, algo que no detuvo a Charlie, había conseguido un fusil de uno de los guardaespaldas con el que disparó a Joe Sugar. Le dio, pero no le hizo tanto daño como el disparo de Joe Sugar le hizo a él. Quedó inconsciente en el suelo y fue Ren quién lo retiró de la línea de fuego y le aplicó primeros auxilios evitando su muerte.

Mientras, Joe Sugar había sacado a Eleanor de su celda, la cambió por Fernando Díaz (que no se aguantaba en pie) y usándola de escudo fue hasta la puerta de la celda y la bloqueó, algo que Ren no había averiguado como hacer.


Hacienda de Joe Sugar, a nivel de calle.

Tyler llegó a la hacienda por un camino diferente al que había utilizado días atrás, seguramente el que usaba el servicio y el reparto, porque acababa en la cocina. Nada más llegar los chavales que le acompañaban bajaron del carruaje hablaron con el servicio de la hacienda y prácticamente desapareció.

Acompañado por los dos chicos fue corriendo a una sala llena de cajas, que brillaban pese a la oscuridad, donde encontraron una trampilla en el suelo por la que descendieron. La escalera daba a un sótano con otra escalera que descendía aún más. Bajaron todo lo rápido que sus piernas permitían. Al llegar a la parte inferior oyeron ruidos de pelea, así que, con toda la precaución que el apremio permitía, hacía allí se dirigieron. Ren fue el primero en verlos, rápidamente puso a Tyler al día de lo sucedido y se lanzaron a liberar a Eleanor.

La puerta estaba cerrada desde dentro, pero al apoyarse Tyler en la pared para pensar, sus dedos encontraron unas cavidades, que al internarse en ellas accionaron el sistema que abría la puerta. Al otro lado Joe había atado a Eleanor y se encontraba arrodillado tras Fernando Díaz, mirando la puerta mientras murmuraba algo.

Tyler, convencido de que todo el momento de negociación había terminado varios tiros antes, se lanzó al interior escoltado por Ren y los dos chavales. Joe seguía recitando algo, estaba empezando a brillar, Tyler dispara y falla, Joe Sugar continúa con las murmuraciones, el brillo que emite el cristal que sostiene sobre Fernando Díaz es tal que no hay manera de verlos. Tyler vacía el cargador a la desesperada, total, en el peor de los casos le daría a Fernando Díaz y la verdad es que tampoco le preocupaba mucho.

Tras los disparos se oye caer un fardo al suelo, la luz desaparece, Joe Sugar estaba en el suelo y le faltaba media cabeza, bien por Tyler.

Eleanor, ya libre de sus ataduras, recogió la pistola de Joe Sugar y se dirigió a la celda de Dumbala, quien se le quedó mirando y en un perfecto inglés dijo “¿Todo esto es por tu ropa?”, Eleanor le respondió que no, quería su ropa pero también quería saber qué papel tenía él en todo esto. Quedó claro que responder “yo no sé nada, yo solo curo esclavos” no era la respuesta que Eleanor esperaba, porque fue terminar de decirlo y Eleanor le disparó, dos veces.

Tyler y Eleanor trataron de curar a Fernando Díaz y a Charlie. Con el primero hubo suerte, el segundo se encontraba muy lejos de sus posibilidades, así que enviaron a uno de los chicos de Simón a buscar a un curandero.

Mientras esperaban al curandero subieron a Charlie y a Fernando a las habitaciones superiores y los metieron en dos camas. Como eso de realizar tareas físicas sobrepasaba a Eleanor, ella se dedicó a buscar su ropa por toda la casa. La encontró en la sala con las cajas que brillaban, en las cajas estaban todas las cosas que ella y sus compañeros tenían en el hotel, todo estaba allí. Ren no pudo evitar mirar las otras cajas, en varias de ellas había ropa de occidentales, joyas (que solo Ren vio), objetos personales ¿Que habría hecho Joe Sugar con sus propietarios ¿Habrían preguntado demasiado? ¿Los brillos de las piedras serían gracias a ellos?

Además de todos los objetos, Ren encontró unos documentos, parecían del servicio secreto portugués, pero no era el momento adecuado para estudiarlos.

Tyler y Ren registraron el despacho de Joe Sugar, en unas estanterías había unos libros con extraños títulos, símbolos y encuadernaciones, no era la primera vez que veían libros así, y sabían que allí no debían quedarse, así que habría que meterlos en una de las cajas y llevárselos a casa.

Los cajones del despacho estaban cerrados, pero Ren tenía las llaves, en el interior estaban los planos de la presa con la ciudad de Santo Tomé y dibujado el desbordamiento de la presa, el diario personal de Joe Sugar, documentos notariales del contrato entre Santo Tomé y Aesir Construcciones (algunas páginas tienen anexos, eran sobrecostes y estaban disparados), correspondencia con Fernando Díaz y Aesir aparentemente irrelevante, una foto de un árabe, tras ella pone “Omar Sedesul” (aparece nombrado en el plano), una foto de un miembro de la Gran Raza de Yith ¡una foto no un dibujo! Y por último un crucifijo de oro y joyas de más de dos kilos y medio de peso, que plantea todo un reto a Ren el esconderlo sin que Tyler se percate.

Omar Sedesul

Tan ocupado estaba Ren con el crucifijo que no se percató de que el cajón no se había abierto del todo, fue Tyler el que encontró un departamento secreto, en su interior se encontraba una pequeña llave, parecía de una de las puertas de la hacienda.

No hubo que buscar demasiado para encontrar la puerta en la que la llave encajaba, se encontraba al final del pasillo de la planta baja. Dentro había una mesa sobre la que había un cilindro de metal extraño con tres marcas (parecía algún tipo de conexión) en su parte inferior. A los lados de la mesa dos cilindros, uno más grande que el otro. Del de la izquierda salía un cable que entraba en una de las marcas del cilindro de la mesa. El de la derecha tenía dos marcas y sobre la mesa, cerca de él, dos cables que parecía que pudieran entrar en sus dos marcas y en las del cilindro central.

Tyler se planteó conectarlos y ver qué pasaba, pero el comentario de Ren sobre que podía ser el detonador de la presa le hizo abandonar su idea. Antes de irse, Ren, para asegurarse, desconectó el cable del cilindro izquierdo.

No tuvimos que esperar demasiado al curandero, vino acompañado de Simón. Rápidamente y sin dificultad estabilizó a Charlie y curó a Fernando Díaz, lo realmente complicado fue calmar a Simón cuando se enteró de la muerte de Joe Sugar.

A Tyler se le ocurrió una idea, estaba claro que la isla necesitaba a Joe Sugar, prácticamente era suya, de él dependía la prosperidad y el sostenimiento de sus habitantes, así que quién mejor que Simón para sustituirlo, solo habría que arreglar algún papel (lo que no sería complicado para Charlie), y hablar con el Condestable, o mejor aún, con Filomena, su mujer, algo que no sería difícil para Eleanor.

Solo dos condiciones puso Simón, que abandonaran la isla en dos días y que nadie supiera lo allí sucedido. No eran malas condiciones, incluso Ren consiguió rascar una caja con todo lo que fuera capaz de cargar.

14/02/1922. Martes

Mientras Charlie, Ren y Eleanor cierran flecos sobre el acuerdo con Simón, Tyler, obsesionado por la habitación de los cilindros, dedica su tiempo a leer el diario de Joe Sugar en busca de alguna pista, y poco obtiene, solo que parece que en uno de ellos hay un cerebro y que si conectan bien los cables, igual pueden comunicarse con él.


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