Llamada de Chtulhu: Medio millón de almas, tan sólo (IX)


09/02/2020. La llamada de Cthulhu. Leo (Guardián), Sento (Tyler), JC (Eleanor), Juan (Ren), Scott (Charly)


11/02/1922. Sábado

Ya pasaban las 10 de la noche cuando finalizó la prueba de las luces, Ren ya había regresado al hotel y estábamos discutiendo sobre cómo podríamos detener al sexteto del mal.

Estaba claro que nos faltaba mucha información, así que entrar en la casa de al lado de la del Condestable, donde entró Booker y dió comienzo el espectáculo de luces sería una posibilidad, unas pocas preguntas hicieron que estuviéramos casi seguros de que la casa en cuestión era propiedad de Fernando Díaz, el Maestro.

Otra opción que estuvimos barajando era la de hablar con Esmeralda, ella era amiga de los nativos, si le contáramos los planes que Joe Sugar y Aesir tenían para la presa y los habitantes de la isla quizá se pusiera de nuestra parte y consiguiéramos un muy interesante aliado.

La última idea que nos rondaba la cabeza era localizar algún geólogo que nos ayudara a destruir el muro que desviaba las aguas de la presa hacia la ciudad.

No llegamos a ningún acuerdo antes de que el Condestable hiciera su aparición en el salón del hotel en el que nos encontrábamos, se le veía nervioso, agotado, muy preocupado, parecía que nos considerara su última esperanza para poner orden en la isla. Según nos contó, su principal preocupación era que los dos principales inversionistas de la isla, Joe Sugar y Aesir, discutían continuamente sobre cierto dinero enviado desde la madre patria, desde Portugal. Además, hacía tiempo que a Aesir no se le veía el pelo, y por si no fuera suficiente, un importante caballero español, don Fernando Díaz, llegó hace un par de días a la isla pero nadie lo ha visto.

Eleanor intentó calmarlo al contarle que la presa ya estaba finalizada, que siendo lo que más le importaba debería de quitarle un peso de encima, pero eso produjo el efecto contrario, el Condestable no era consciente de la finalización, creía que aún faltaban varias semanas para acabarla, el esperar un mes para la celebración de la inauguración no tenía sentido, alguien le estaba tomando el pelo, y cuando conseguía ser consciente de ello (algo que raramente pasaba), se lo tomaba muy mal, así que trató de ir directamente a tener unas palabras con Joe Sugar, por suerte conseguimos calmarlo y le pedimos unos días para investigar qué es lo que estaba sucediendo en la presa.

Mientras murmuraba algo como “a ver cómo le cuento yo todo esto a Filomena”, el Condestable abandonó el hotel dirección hacia su casa, momento que Mike aprovechó para hacer preocuparse por el estado de Blackwood Jr en la Comisaría. No se encontraba allí, según pudo averiguar Mike, nada más llegar a la Comisaría Joe Sugar se hizo cargo de él, en estos momentos Blackwood Jr estaba en su hacienda.

Demasiadas cosas a las que dar vueltas, era mejor que la almohada nos echara una mano, o que por lo menos nos facilitara unas horas de descanso, así que todos nos fuimos a dormir.

12/02/1922. Domingo

Amanecimos pronto el domingo, la tradición de ir a misa era fuerte en ese lugar y en alguno de los compañeros. Así que en cuanto sonaron las primeras campanadas Ren, Charly y Eleanor se dirigieron hacia la iglesia. Solo Charly y Eleanor entraron, Ren se disfrazó (lo mejor que pudo) de indígena y se dedicó a recoger limosnas en la puerta.

Por otro lado Tyler decidió ir a leer el periódico en alguna de las terrazas de la plaza de la ciudad, cuál su sorpresa cuando descubrió que esa costumbre no existía en la ciudad, pero nada que no pudiera solucionar hablando con algún vendedor de las paradas que allí habían. Finalmente consiguió una cómoda mecedora (que trajeron de alguna casa), un café (ya estaba bien de cacao) y el periódico semanal de la isla, que estaba recién impreso. Así que entre artículo y trago de café se dedicó a observar la casa de Fernando Díaz.

La iglesia se llenó de fieles, entre ellos Joe Sugar (acompañado de su séquito), un tipo albino que debía ser Asesir y el Condestable, acompañado por una mujer negra enorme que debía ser Filomena.

Mientras se celebraba la misa, Tyler se percató de la presencia de policías dando seguridad en la puerta de la casa de Fernando Díaz, así como de otros policías que no paraban de entrar y salir, allí había pasado algo, y él tenía que enterarse, así que ni corto ni perezoso, con el periódico bajo el brazo se dirigió a la entrada.

Un negro oficial le recibió, se acordaba de él del día anterior en el hospital, lo que facilitó bastante las cosas. Al poco estaba en el interior ayudando al Alguacil, estaba al borde de un ataque de nervios, el suceso era un asesinato, y la víctima un blanco, junto a los tres locos desaparecidos y el niño que se llevó a su casa Joe Sugar, lo habían superado y agradecía cualquier tipo de ayuda discreta.

No fueron necesarios sus conocimientos forenses para descubrir la causa de la muerte, fue tan sencillo como comprobar que la cabeza estaba a unos 5 metros del cuerpo, junto a donde iniciaban las escaleras que subían a la planta superior. Lo que sí fue impactante fue descubrir quién era la víctima, se trataba de Booker Jr., así como la forma de ejecución, extracción de cabeza a la fuerza, el modus operandi de nuestro amigo el caracol gigante dimensional, el ser de la Gran Raza de Yith. Desde que vimos las luces partir de esta casa nos preguntábamos como las habrían alimentado, el cadáver de Booker Jr nos había dado la respuesta.

Eleanor y Charly vieron que los rumores de enfrentamiento entre Joe Sugar y Aesir estaban bastante justificados, su distanciamiento era obvio en la iglesia. A parte del distanciamiento pudieron apreciar que Joe Sugar estaba preocupado, y Aesir impávido.

Se oyeron las campanadas que anunciaban el final de la misa, Tyler era consciente de no tener demasiado tiempo antes de que apareciera alguien con mayor autocontrol que el Alguacil, así que registró rápidamente toda la casa con la excusa de buscar pistas. Lo primero que le llamó la atención fue un gran cuadro en el centro de las escaleras, parecía un noble o un santo de la Edad Media, pero no lo reconoció. En el despacho del piso superior encontró una carpeta con tapas de madera de la que sobresalía un sobre viejo y ajado, lo abrió y memorizó su contenido, una carta de Fernando Díaz a su hermana fechada en 1099, y unos telegramas entre Fernando Díaz, Joe Sugar, Omar Sedesul y Cade Jr fechados de esa misma semana.

Al-Azif

En la biblioteca del despacho, disimulado como si de libros se tratara, encontró un cajón con varias cosas en el interior, una bolsa de rafia con 5 cristales, un diario con todas las hojas arrancadas, un libro titulado Al-Azif y un papel con muchas operaciones matemáticas. No podía memorizarlo todo, así que disimuladamente cargó con todo para llevárselo al hotel. Cuando ya salía de la casa se dirigió al Alguacil, le dijo que se haría cargo del caso, y le aseguró que él mismo comunicaría los hechos al Condestable (para relajación del Alguacil).

Ya todos juntos en el hotel, Tyler los puso al día y les enseñó todo lo que había encontrado, entre todos averiguaron que el libro Al-Azif es el libro original en el que se inspiró el Necronomicón. El hombre del cuadro era el Rey Fernando I, padre de Fernando Díaz y Gimena Díaz, la mujer del Cid Campeador. Murió en la batalla de Uclés, pero nadie encontró su cuerpo.

La información de los resguardos de los telegramas fue también bastante jugosa, por una parte pudimos averiguar que Omar Sedesul se encuentra en Antsirana, y lo que fue realmente impactante, Fernando Díaz se encontraba en Nueva York cuatro días atrás ¿Cómo había viajado tan rápido? ¿Los cristales tendrían algo que ver?

El diario era antiguo, muy antiguo, pero sin un especialista o sin mejores medios, nos sería imposible averiguar de que fecha procedía.

En el papel con los símbolos, dibujos y operaciones matemáticas nos llamaba la atención una tabla, una especie de contador de “poder o energía”, que crece exponencialmente, en el que relaciona unidades de tiempo y distancia. Además entremezcladas con todo lo demás, hay anotaciones como “doblegar voluntad”, “capacidad cristal aprox 50”, “transportar vs invocar”, “Yith”, “madre”, “padre”, “horror que repta” y “Amarillo”. Hay más anotaciones, pero son ilegibles.

No dio tiempo a realizar muchas más indagaciones antes de la llegada del Condestable, y no muchas explicaciones le dimos, al mencionar que el muerto era Booker, la persona de confianza de Fernando Díaz, casi le da un pasmo. El Condestable nos contó que Fernando Díaz era un filántropo que trajo a la isla a Aesir, poniéndolo en contacto con Joe Sugar, confluencia que motivó la construcción de la presa y la futura instalación de electricidad en la isla.

El estado de nervios en el que se encontraba solo era útil para aumentar su consumo de whisky, pensamos que sería mejor que se tranquilizara, así que lo enviamos de regreso a su casa ofreciéndole quedar a mediodía para almorzar con su mujer en el hotel. Antes de partir nos pidió que mediáramos entre Joe Sugar y Aesir y que investigáramos la muerte de Booker. Tanto insistió en la nobleza y caballerosidad de Fernando Díaz, que Tyler intentó reflejar con un carboncillo la descripción que el Condestable hacía de este personaje. El resultado fue realmente perturbador, había dibujado a Blackwood, Fernando Díaz y Blackwood eran la misma persona, Fernando Díaz llevaba más de 900 años vivo.

Mr. C.C. Blackwood y su hijo

Hubo tiempo muy justo para recuperarse del impacto de los descubrimientos antes de que regresara el Condestable con su mujer. A las 13 horas, un carruaje paró en la puerta del hotel, de él descendieron Filomena y el Condestable, el dueño del hotel se mostraba nervioso, no sabía cómo tratar a una persona negra que intentara entrar en su hotel, así que la acompañamos nosotros hasta la sala en la que podríamos almorzar y comentar la actualidad de la isla.

Filomena demostró ser una persona tan inteligente como su marido, su única preocupación era inaugurar la presa para conseguir elevarse en la jerarquía de la clase alta portuguesa y que su Josito pudiera regresar a Portugal y desempeñar allí su vida política.

Poco pudimos averiguar de la conversación, la obsesión de Filomena con el éxito político de su marido, su ambición, su egoísta deseo de paz entre Aesir y Joe Sugar,… lo que sí fue importante fue la procedencia de los cristales, no eran de la isla, llevaban años trayéndolos en barco!!! otra vía de investigación se abría ante nosotros, quizá pudiéramos finalmente desbaratar los planes de los seis malvados y evitar que acabaran con la población de la isla.


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