Pathfinder: The Principalities of Glantri (VII)

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09/12/2018. Pathfinder. Juan (DJ), Leo (Hanka), JC (Karil) y Sento (Englier)


Tras superar la primera prueba, pasamos a la evaluación, el halcón tenía sus dudas sobre la dignidad de los aventureros, bueno, sobre Englier no, él no dudó y se lanzó a combatir a los helldogs, pero el resto… el resto era harina de otro costal y tendría que demostrar ser dignos, así que nos da otra oportunidad.

Otra densa niebla surge de las alas del halcón, y cuando se despeja nos encontramos en una llanura inmensa con campos de trigo (o similar). Por el camino junto a los campos de trigo, ya de cerca, podemos ver que el trigo está enfermo, marchito, un anciano que se encuentra mirando el infinito sentado sobre una roca nos lo confirma. La cosecha se ha perdido, puede que incluso la enfermedad esté relacionada con el encierro de los dioses (el Dios de las cosechas es otro de los encerrados), es posible que este pobre anciano y su familia sean víctimas del dios dragón, o diosa dragona, o deidad dragón, o deidad dragona, o deidad dracónica (esto antes era más fácil).

No entendemos de campos ni de cosechas, pero sabemos lo que es pasar hambre y ver morir gente, no podemos abandonar a su suerte a todo un pueblo. Sólo se nos ocurre darles dinero para que puedan comprar víveres y sobrevivir hasta la próxima cosecha, una idea que a Hanka no termina de convencer.

Ante la duda de Hanka, Kari clama al cielo gritando que si él tuviera joyas las entregaría a esta pobre gente gustosamente, tras lo cual un diamante del tamaño de un puño aparece en su bolsillo. Karil no duda en entregarlo al anciano, y Hanka, viendo que va a seguir siendo indigna, por fin se estira y también le da unas cuantas gemas.

Tras la donación vuelve la niebla y aparecemos junto al halcón, está contento con la evolución, pero aún tiene dudas, así que nos envía a otra prueba.

Esta vez estamos en un camino entre colinas, a lo lejos un poblado y junto al camino, en otra piedra, una joven sollozando. La pobre muchacha quedó recientemente viuda, pero la vida sigue, y se enamoró de otro hombre, algo muy mal visto por las gentes del pueblo y por lo que teme terminen repudiándola. No sabe si seguir su corazón o abandonar su nuevo amor y poder vivir tranquilamente en el pueblo.

Esta era una misión para el paladín, que tomó parte por la muchacha y dio un inspiradísimo discurso en la plaza del pueblo defendiendo el amor verdadero y la importancia de seguir los sentimientos. Todo el pueblo acabó llorando emocionado, incluso Hanka y Karil, y entre lágrimas las nieblas nos devolvieron al halcón, habíamos superado la última prueba.

El halcón se ofrece a respondernos alguna pregunta, así que entre pregunta y pregunta averiguamos que para desbaratar los planes de los seguidores del Dios Dragón (sí, vamos a asumir género para evitar escribir tanto, si es dragona ya nos lo hará saber), tentemos que encontrar a Irila, es su principal dirigente, si si, la Irila que huyo con Kano el goblin. Irila está en paradero desconocido, pero Kano está cerca, está en una casa de campo donde es visitado por el Rey, si ese Rey que pensábamos estaba encerrado en su castillo.

El halcón mensajero ya no nos dio más información, así que nos despedimos de él mientras nos asegura que estará cerca de nosotros. Otra vez surge niebla de sus alas y cuando se despeja estamos en la cima de una colina desde la que se divisa Jaibul, la ciudad de la pirámide.

Jaibul

Inicialmente pensamos dejar a nuestros compañeros en el carromato, pero pensamos que era mejor coger dos habitaciones en una pensión, llamaría menos la atención.

Teníamos que encontrar a Irila, la única pista era Kano, y su última localización era el castillo, su cena con el Rey, así que tras dejar los bártulos y a los compañeros en la pensión, nos dirigimos al castillo, donde contamos al guarda de la puerta una milonga sobre un posible ataque a la nación por parte de una potencia extranjera

El guarda nos llevó hasta un asesor del Rey, un tipo parecido a Varys al que costó lo suyo convencer, aunque finalmente coló el posible ataque y nos llevó en presencia del Rey.

Esperábamos una audiencia privada, pero aquello parecía un partido del Boca contra el River, en la sala encontramos varios nobles de alto standing, una veintena de guardias fuertemente armados en la parte inferior, otra veintena en unos balcones, un par de asesores y por fin, el Rey.

Al Rey le contamos toda nuestra historia, la de verdad, sin tapujos, aquello era un órdago a chicas, grandes, pares y juego. Le contamos que éramos agentes contratados por Glantri, que buscábamos el carromato robado por el Goblin para evitar la guerra entre el imperio Goblin y el Imperio de Glantri, que uno de los Goblin implicados (Kano) había estado allí, que conocemos al maestro y sus intenciones de expansión, los sacrificios humanos, el encierro de los dioses,… Vamos, absolutamente todo, así que tras comerse Hanka la última gominola cuando la iba a coger el DJ… el Rey habló.

La habíamos cagado y bien (otra vez) por lo visto estábamos en el bando contrario, así que nos despojaron de nuestras armas y nos acompañaron amablemente a los calabozos.

Llegando la noche apareció uno de los consejeros que estaba presente en la audiencia, nos dijo que la habíamos liado parda (como que hacía falta que nos lo dijeran), que el Rey piensa que Kano iba a ayudarle a protegerse del maestro, algo que él y algún que otro consejero no compartían. También nos dijo dónde encontrar a Kano, estaba escondido en una villa a unos días de la ciudad, aunque hacía una semana que nadie lo veía, solo el Rey iba a visitarlo. De Irila nos dijo que solo estuvo al principio, cuando planearon junto al rey recuperar las viejas religiones, los sacrificios humanos y demás. Se habían aprovechado de la preocupación del Rey por el maestro, que lo cegaba y no veía como lo estaban engañando. Por lo visto el asesor tenía amigos comunes con nuestro Ministro, así que sabía que una vez paramos al maestro (aunque de coña). Respecto a los dioses, el asesor nos dijo que habían cambiado de su antiguo dios, Rovagug, a uno nuevo, y por lo visto peor, que no se nos ocurre como puede serlo.

Tras sacarnos de la cárcel, partimos inmediatamente hacia la villa de Kano, la idea era interrogarlo y encontrar el escondite de Irila. Lamentábamos profundamente dejar a nuestros compañeros en la habitación 13 de la pensión El Ahorcado, junto al castillo, la que queda en la esquina, además estábamos muy preocupados porque no estábamos seguros de si habrían cerrado las puertas, ya que las pócimas tranquilizantes que se tomaron puede que les hicieran dormirse en el acto, igual hasta siguen dormidos aún.

La villa la encontramos sin dificultad, y nos colamos volando por el pluvium que tenía. Recorrimos el interior, dejamos la zona de los guardias y nos adentramos hasta una sala bastante grande con dos estatuas que parecían egipcias, las cuales tomaron vida y nos atacaron.

Eran muy duras, costó lo suyo acabar con la primera, tras la cual se nos echaron encima los guardianes de la casa, que habían oído el follón. Karil y Hanka se encargaron de la estatua que quedaba, mientras Englier iba acabando con un guardia tras otro mientras estudiaba ponerle una cadenita a su maza.

Descendimos por una especie de montacargas llegando a una sala gigantesca llena totalmente de una especie de telaraña, pero no eran telarañas, era una especie de hebras vegetales muy muy finas, como una enredadera. Al avanzar una voz nos preguntó quienes éramos, se trataba de Kano, aunque por sus respuestas parecía no conocer al Rey, creía estar en territorio Goblin, aunque si se acordaba de Irila, es más, se fiaba de ella.

Al continuar avanzando encontramos en el centro de la sala un ser con rasgos goblinoides, pero no era un Goblin, babeaba algo verde, las hebras vegetales entraban en su cuerpo, un mono al lado suyo le limpiaba las babas y se las comía. Aquello hedía a maldad.

Lo que le habían hecho a Kano no podía ser mano de mortales, eso era obra de un Dios.

Kano no parecía enemigo, así que en lugar de enfrentarlo directamente, Hanka se oculta en las sombras y trata de cortar las hebras que salen de Kano, pero cuando se acerca a él unas ramas forman una jaula alrededor de Kano hiriendo de consideración a Hanka. Otro hechizo de nivel brutal que tiene que haber lanzado un Dios.

Karil atraviesa la barrera, asumiendo el daño que sabía que le iba a provocar, y cundo Hanka y Englier pensaban seguirle, un gigantesco ent apareció junto a Hanka y un enorme alosaurio apareció sobre Englier.

Y hasta aquí el relato de la aventura, las babas del alosaurio cayeron sobre el pergamino y hasta que no se sequen no podremos continuar con la narración.

¡Esperamos veros pronto! (si salimos vivos de esta)

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