Exo – 3×10 Campaña 808 (El silencio de los muertos) – La isla del doctor Robeau

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Juego Exo
Fecha En algún momento del 3471
Campaña Exo 808
Lugar Manises I
Asistentes Juan (sargento Huk), Leo (Gustav), Chema (Liralaf) y Jose (Jango). J.C. (DJ).
Datos por Jose

Tras el paréntesis de SaludCorp que pudieron comprobar que era una malvada corporación, pero no tan malvada como para procesarla (ver entrada anterior), nuestros héroes de la 808 deciden perseguir a la nave mercante Skioblanir, sí, la misma nave que se alejó de las instalaciones de Farmacon con un montón de carteles luminosos que decían: ¡Es por aquí! ¡Es por aquí! El rastro estará frío, pero no será un obstáculo para nuestros queridos exos….

¿Y por dónde se fue la Skioblanir? Hacia Quisal les recuerda una voz en off.

En Quisal

El sistema Quisal tiene una estrella FIV que hace que el sistema tenga un margen bastante amplio de habitabilidad. Además, en su órbita exterior tiene un gigante de gas que recibe el nombre de Escudo y es un nombre muy apropiado porque su presencia evita los peligros de los bombardeos de restos y escombros de la formación estelar. Escudo tiene dos lunas, ambas capturadas, y en una de ellas hay una pequeña instalación científica con unas 10 personas, la mayoría humanos. El planeta principal es el segundo (desde el exterior) y se conoce con el nombre de Mahadral, habitado por humanos y mibus. Cuando la 808 llega al sistema no hay ni rastro de la Skioblanir, pero la unidad exo decide hacer las cosas bien y pide a la Armada que le investigue la ruta de una nave. No es un protocolo habitual, pero la Armada sí tiene acceso a los datos y les dará la información en cuanto pueda, lo que fue interpretado por la 808 como «esto va a tardar».

Podían bajar al planeta a investigar si la Skioblanir planetizó o pasó de largo el sistema, pero antes de hacerlo, deciden hacer una visita a los satélites que pueblan la órbita del planeta. A distancia, consiguen hackear uno de ellos y descubren que hay referencias de la entrada de la Skioblanir al sistema y de su salida en dirección a Landa.

Su acceso a los datos del planeta les revela que la población de Mahadral vive en una especie de estado policial y que utilizan esos satélites para saber cada una de sus actividades. Estas quedan grabadas y se recopilan en una especie de base de datos. Quizás luego no se hace nada con esos datos, pero con acceso a ellos podría saberse la vida de cualquier habitante de Mahadral, una herramienta de opresión política y policial digna de cualquier distopía que se precie. La 808 no pica el anzuelo (van aprendiendo) y decide que lo que pasa en el interior de los planetas no es competencia de la República, que la F de federal no está de adorno.

Nota: su entrada en los datos del planeta había sido detectada por las autoridades planetarias y les estaban esperando para hacerles un recibimiento a la altura de las circunstancias. ¿Sabes esa sensación de tener la partida preparada para que los capturen, los encierren y se tengan que escapar de la prisión? Pues se la saltaron.

Landa

El viaje a Landa fue algo más complicado porque lo realizaron fuera de las rutas comerciales. No debe pasar nada, en teoría, pero los saltos entre puntos sin referencias siempre son un dolor de cabeza para los navegantes. Aún así, consiguieron trazar la ruta y llegar a Landa, un sistema con una estrella MIII y seis órbitas reconocidas. Nada más ver el mapa estelar y ver la zona interior del sistema marcada como zona de exclusión, decidieron que ahí es dónde debería haber ido la Skioblanir (Nota: llevaban razón, pero hay que reconocer que era un pensamiento muy PJ; por eso les presioné preguntando:¿vais a entrar en una zona de exclusión sin permiso? Lo que derivó en una serie de dudas y una entrada más discreta).

El planeta principal del sistema Landa es Sisio poblado por humanos y lixnel. A diferencia de Mahadral, en Quisal, aquí no hay sistemas orbitales de información. De hecho, el planeta parece bastante tranquilo, el típico «culo del universo» sin nada atractivo o destacable. Uno de los miembros del grupo recordó las boyas-nav que la RFP planta en todos sus planetas y decidió que era una buena forma de informarse. La localizaron y se acercaron a ella. Una vez cerca, con sus dos torretas de caños AP automatizados, ya nos les pareció buena ideas. Afortunadamente para ellos, uno de la 808 había leído un informe de un asalto a una boya nav (sí, era uno de los lectores beta de novela de Exo) y emuló el procedimiento. Despacito, con mucho cuidado, se acercaron a la boya, accedieron a sus datos y descubrieron que, efectivamente, la Skioblanir había estado allí, había permanecido varias horas (casi un día) y se había marchado después. Ahora ya lo tenían claro, la zona de exclusión era su próximo objetivo, pero ¿cómo entrar en ella sin ser descubiertos?

Unos cientos de fremios habitan en el sistema de asteroides de Oor. Su trabajo consiste en preparar los asteroides para lanzarlos al interior del sistema y, como pudieron comprobar, aquellas “piedras de agua helada” seguían una ruta hacia el planeta Essel el que tenía toda la apariencia de estar en proceso de terraformación. Pasarían muchos años antes de que el planeta fuera habitable y que la aportación de agua desde el cinturón diera su fruto, pero era una obra de envergadura, de esas que tanto gustaban en la antigua Oeon.

En una maniobra digna de los mejores pícaros espaciales, la nave de la clase victoria se acopló a uno de los asteroides helados y le acompañó en su viaje de varios días hasta la zona prohibida, una vez cerca del planeta, cuando el asteroide empezaba a derretirse por efecto de la fricción, activaron el camuflaje y se separaron del asteoride. Cuando este se alejó tuvieron la oportunidad de echar un vistazo al planeta Essel y sus secretos…

En la isla

El planeta tenía una atmósfera ligera bastante corrosiva, lo que recomendaba el uso de trajes protectores en el exterior. Además, las temperaturas eran elevadas, una media de 35º a la sombra, lo que también recomendaba un equipo refrigerado. Su primeras pasadas a alta cota por la superficie localizaron una zona con un gran consumo de energía (era una instalación) y también detectaron una serie de puntos, de energía muy residual, alrededor de esa instalación.

—¿A qué te refieres como muy residual?

— Como una batería de coche en las últimas.

Tras el debate táctico, decidieron desembarcar lejos de la instalación (para que no advirtieran su llegada) y recorrer el camino andando. Cuando ya llevaban un trecho, Huk se da cuenta que una de las señales débiles se ha acercado a ellos y está a punto de alcanzarles. Todos se preparan con sus armas para recibir lo que creen es un vehículo de reconocimiento. Sin embargo, su sorpresa es mayúscula cuando ven a aparecer en lo alto de una colina un cubo de basura. Sí, literal, una especie de cubo de basura arrastrando un brazo inoperativo con un par de ruedas de oruga que se atascan cada dos por tres. Encima del cubo lleva una especie de ensaladera mecánica. Mientras se acerca, lanza una serie de sonido incomprensibles, excepto la última palabra: «Exterminate».

¿Un dalek? La paranoia recorre la 808 (nota del DJ: me encanta jugar con estas referencias cruzadas de series de ci-fi), pero el robot no se detiene y se sigue acercando. No parece armado, pero un corte en cualquiera de los trajes sería mortal para todos los miembros del grupo. Afortunadamente, su averiada movilidad les permite mantenerse alejados. No deja de repetir «Bzzz, Exterminate».

Liralaf empieza a sondearle para intentar deternerle, pero, para su sorpresa, se topa con algo que nunca había sentido. «Bzzz, Exterminate» .Hay componentes inorgánicos, pero hay algo más. «Bzzz, Exterminate» Así se lo dice a Huk, quien escanea al pobre robot y descubre que dentro hay un organismo vivo, ¡un cerebro humano si no le engaña su sensor. «Bzzz, Exterminate».

Se acercan al robot, quien parece detenerse esperándoles y levantando la carcasa consiguen ver el interior y, efectivamente, hay un cerebro conectado a diversos mecanimos y sensores. Al quitarle la tapa, se entiende mejor lo que quería decir:

«Please, Exterminate»

Es Cardumen quién dispara un tiro al pobre robot acallando sus lamentos y salpicando a sus compañeros con los restos del pobre diablo.

—Tengo la sensación de que nos hemos metido en la Isla del Doctor Moreau —dice.

—No, te equivocas, la Isla del Doctor Robeau.

Y sin ellos darse cuenta, todos los puntos de energía residual converguen a su posición…

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