Rise Of The Runelords: Burnt Offerings. 3ª Sesión.

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Juego Pathfinder
Fecha 13/02/2011
Campaña Rise Of The Runelords: Burnt Offerings. 3ª Sesión.
Lugar Manises II
Asistentes Juan (DJ), Leo (Mærvin), Lohen (Cionaodh), J.C. (Karil), Sento (Englier).

Llegó el momento de entrar en la fortaleza. Antes de entrar hay que hacer una planificación, y el plan es sencillo, dejar a Rillka vigilando (por si llegan refuerzos) y a Saia vigilando a Rillka (por si deja de vigilar), el resto entraremos de frente y por la puerta principal. Vale, tal vez no sea el mejor plan del mundo, pero no se nos ocurría otro.


En primer lugar enviamos a Mærvin junto a su gato Rajoy para que investiguen las zarzas que nos impiden el paso. Mærvin listo como es, decide que es mejor que sea el gato el que investigue las zarzas, curioso druida que tiene miedo a arañarse con unos espinos.

Rajoy desaparece y no vuelve, además a Mærvin le cuesta comunicarse con él, así que no le queda más remedio que entrar y buscar a Rajoy, como no iba a entrar sólo, nos avisa y entramos todos por un paso entre las zarzas que había encontrado.

Lo primero que vemos es una perrera, suerte que no tiene perros, aunque luego descubrimos porqué, están en una caverna jugando con Rajoy, y no es una metáfora, realmente parecen llevarse bien. Rajoy ignora a Mærvin, así que decidimos seguir explorando.

Al rato encontramos otra caverna, en su interior un camastro, fogón y sopa caliente, bueno eso de sopa es una exageración, es una sopa goblin, con lo que ello conlleva… Debe de ser el lugar donde descansa la guardia, ¿pero dónde está la guardia?, pues fuera, en la salida de la caverna, nos estaban esperando y nos han tendido una emboscada.

Hay cuatro goblins, tres de ellos llevan jabalinas, el cuarto una especie de espada de fuego y una varita. Nos atacan, Mærvin decide encargarse del de la varita mientas los demás acabamos con el resto. El de la varita huye por las zarzas, que se abren a su paso, Mærvin lo sigue, por lo visto las zarzas eran una ilusión. Cionaodh va en ayuda de Mærvin, pero no consigue atravesar las zarzas, ¿no era una ilusión?

Acabamos con los goblins y con los perros, que se habían apuntado a la fiesta, mientras Mærvin sigue persiguiendo al goblin de la varita, pero no consigue acabar con él, con la ayuda de Rajoy (que lo defiende de Mærvin ) se escapa a la fortaleza.

Mientras Mærvin persigue al goblin, los demás terminamos de registrar toda la zona de las zarzas. Encontramos otra caverna, esta con un pozo de profundidad desconocida. Más adelante encontramos una zona despejada en la que hay goblins encadenados, al parecer son prisioneros de los Thiseltops, están en contra de la unión de clanes, según ellos es un acto contra natura (bueno, no lo dicen así, pero que se puede esperar de esos pobres desgraciados). Los liberamos (el enemigo de mi enemigo es mi amigo) y seguimos buscando la salida de las zarzas.

En el lugar de la emboscada ahora hay un muro abierto, podemos acceder al puente donde encontramos a Mærvin. Nos explica que el de la varita se ha escapado y que lo de la ilusión había sido un lapsus, no es que fuera una ilusión, sino que él es druida y las plantas le ayudan, por eso se apartaban las zarzas. Cionaodh comenta algo al respecto pero el resto no conseguimos oírle bien.

Llegó el momento de cruzar el puente, y lo hacemos, sin miedo, Torag está con nosotros. Bueno, con todos no, porque el puente no aguanta tanto peso, así que tenemos que pasar de uno en uno. Siendo que yo tengo la protección divina, decido pasar el primero.

En el otro lado me esperaban dos arqueros y cuatro goblins montados en perros. Empiezo la batalla, mis compañeros tratan de ayudarme y cruzan el puente, lástima que no se acordaran de que no aguantaba el peso de todos, así que el puente se parte y todos caen, suerte que consiguen cogerse a las cuerdas y no acabar siendo pasto de los cocodrilos que abajo les esperaban.

Acabamos con todos los goblins y tiramos sus cuerpos a los cocodrilos, si a la vuelta caemos por el acantilado, esperemos que los cocodrilos no tengan hambre.

Empezamos la exploración de la fortaleza. Nada más empezar nos acordamos de que el encargado de abrir puertas nos lo hemos dejado vigilando, tendremos que dejar el sigilo para otro día. Abrimos las puertas a patadas y empezamos la búsqueda.

El interior es claramente goblin, manos clavadas en las paredes, cabezas de animales,… mal por todas partes, aparte de mucha suciedad… nada interesante hasta llegar al patio central, en él hay dos cadáveres de goblins (seguramente otros que tampoco querían formar parte de la alianza) y varios perros que nos atacan, aunque no durante demasiado tiempo, no son rival para el grupo que formamos, aunque Rajoy sigue sin ayudarnos, según Mærvin está atrapado en un conjuro del goblin de la varita y no consigue romperlo.

En los laterales del patio encontramos un caballo casi muerto de hambre (el autor de la muerte de los dos goblins, la primera teoría era errónea, los había matado el caballo de una coz) al que liberamos y alimentamos (sacarlo de aquí será complicado después de lo que han hecho mis compañeros con el puente), y una habitación. En el interior de la habitación hay multitud de planos y una gran maqueta, son los planes de ataque de la alianza goblin.

Seguimos avanzando. Nuestro siguiente hallazgo, una sala muy grande con cuatro columnas, en el centro un goblin más “decorado” de lo normal a lomos de un lagarto, es Ripnugget, el líder Thiseltop, a su lado el goblin de la varita.

Como era de esperar, luchamos contra ellos. Mientras los demás se ocupan del de la varita y unos arqueros escondidos en el techo, acabo sin problemas con el líder, que no paraba de corretear por las paredes en el lagarto, y con un bardo que apareció a través de una cortina de la pared.

En los cuerpos encontramos:

  • Una Varita de producir llamas (1d6+4) con 30 cargas, que se queda Mærvin
  • 2 pociones de curar heridas moderadas
  • Una corona de oro (40 m.o.)
  • Un llavero con muchas llaves (menos mal, porque seguimos sin ladrón)

Registramos el resto de la planta pero no hay nada de interés, sólo un acceso a la planta inferior, de la que sale un ponzoñoso olor a mal. Ahora es mejor que descansemos, mañana tendremos mucho trabajo limpiando este lugar…

Englier Grosse, Paladín de Torag

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